Goldman advierte: una subida de tipos podría provocar un crash en las bolsas

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Capitalbolsa | 14 jul, 2026 14:20
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Puntos clave
  • Goldman Sachs estima que una subida de tipos podría provocar una caída bursátil inicial.
  • Históricamente, el S&P 500 ha perdido un 2% en los tres meses posteriores al inicio de un ciclo de subidas.
  • A doce meses, la rentabilidad media posterior ha sido positiva y cercana al 9%.

Una eventual subida de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal podría desencadenar una corrección a corto plazo en Wall Street. Sin embargo, la historia sugiere que ese ajuste inicial no tiene por qué anticipar un periodo prolongado de pérdidas.

El equipo de estrategia de Goldman Sachs, dirigido por Ben Snider, ha analizado el comportamiento de la bolsa estadounidense durante los últimos ciclos de endurecimiento monetario. Su conclusión es que las primeras subidas suelen generar presión sobre las cotizaciones, aunque el efecto tiende a desaparecer cuando se amplía el horizonte temporal.

El mercado concede una probabilidad relevante a una subida

Los inversores asignan actualmente una probabilidad cercana al 33% a que la Fed eleve los tipos en su próxima reunión. Goldman Sachs considera que este escenario es menos probable y estima que la institución mantendrá el precio del dinero sin cambios durante 2026.

La firma otorga aproximadamente un 25% de probabilidad a que se produzca una subida entre ahora y el próximo verano.

La visión de Goldman está respaldada, en parte, por sus previsiones de inflación. Para el próximo dato de precios al consumo, la entidad espera una caída mensual del 0,11% en la tasa general y un avance relativamente moderado del 0,17% en el componente subyacente.

Una subida de tipos podría castigar inicialmente a la bolsa, pero la historia no apunta a un mercado bajista duradero.

Por qué la política de la Fed importa tanto a la bolsa

Goldman Sachs identifica tres razones principales por las que la trayectoria de los tipos continúa siendo decisiva para el mercado.

En primer lugar, aunque el crecimiento del beneficio por acción suele tener una influencia mayor sobre las cotizaciones, unos tipos más elevados reducen las expectativas de expansión económica y aumentan la tasa de descuento aplicada a los beneficios futuros.

En segundo lugar, el actual ciclo de inversión en inteligencia artificial es especialmente sensible al coste del capital. La construcción de centros de datos, la adquisición de chips y el despliegue de nueva infraestructura exigen enormes cantidades de financiación.

Un encarecimiento del dinero podría moderar estos programas de inversión, que Goldman considera uno de los principales motores actuales del crecimiento estadounidense.

Finalmente, los giros restrictivos de la Fed han coincidido en ocasiones con los máximos de mercados alcistas caracterizados por valoraciones elevadas y una fuerte concentración en un reducido grupo de compañías.

El impacto inicial suele ser negativo

El análisis de los siete últimos episodios en los que la Reserva Federal inició una fase de subidas muestra que el S&P 500 obtuvo una rentabilidad media del -2% durante los tres meses siguientes.

La reacción responde a la necesidad de ajustar las valoraciones a un coste de financiación más elevado, unas condiciones crediticias más restrictivas y unas expectativas de crecimiento potencialmente más débiles.

Las compañías con múltiplos elevados y beneficios concentrados en el futuro suelen ser las más vulnerables. También pueden sufrir las empresas altamente endeudadas o aquellas cuyos proyectos dependen de una financiación abundante y barata.

La perspectiva cambia a doce meses

Cuando el horizonte se amplía hasta un año, el comportamiento histórico resulta mucho más favorable. Tras el inicio de los últimos ciclos de subidas, el S&P 500 obtuvo una rentabilidad media cercana al 9% durante los doce meses posteriores.

Todos los episodios analizados terminaron con ganancias a un año, salvo el de 2022. Esto sugiere que el endurecimiento monetario no es necesariamente incompatible con una evolución positiva de las acciones.

Tras el ajuste inicial, el S&P 500 ha ganado de media un 9% durante el año posterior a la primera subida.

La explicación es que la Fed suele elevar los tipos cuando la economía y los beneficios empresariales mantienen suficiente fortaleza. Mientras el crecimiento de los resultados compense el efecto negativo de unas condiciones financieras más restrictivas, la bolsa puede continuar avanzando.

El riesgo aumenta cuando las subidas se producen en un contexto de inflación persistente, desaceleración económica y caída de los márgenes empresariales. En esas circunstancias, el mercado debe enfrentarse simultáneamente a tipos más altos y beneficios más débiles.

La inteligencia artificial eleva la sensibilidad del mercado

El actual mercado presenta una particularidad: una parte considerable de sus expectativas de crecimiento depende del ciclo de inversión en inteligencia artificial.

Las grandes tecnológicas están destinando cantidades récord a centros de datos y capacidad de computación. Esta inversión ha favorecido a los fabricantes de semiconductores, proveedores de infraestructura y compañías relacionadas con la energía.

Una subida de tipos elevaría el coste de financiar estos proyectos y podría obligar a revisar la rentabilidad esperada de algunas inversiones. Por ello, las compañías de crecimiento y los valores más expuestos a la IA podrían reaccionar con mayor intensidad ante un cambio de política monetaria.

El riesgo no reside únicamente en la subida de tipos, sino en que esta coincida con una moderación del gasto tecnológico o con unas expectativas de beneficios excesivamente elevadas.

Una Fed más moderada sería un catalizador positivo

Goldman Sachs también destaca el escenario contrario. Si la inflación evoluciona favorablemente y la Fed adopta una postura menos restrictiva de lo que actualmente descuenta el mercado, las acciones podrían recibir un impulso adicional.

Una menor probabilidad de subidas aliviaría la presión sobre las rentabilidades de los bonos, reduciría el coste del capital y favorecería especialmente a los sectores con mayor crecimiento esperado.

Las próximas cifras de inflación y la comparecencia de Kevin Warsh ante el Congreso serán, por tanto, referencias decisivas para determinar si el mercado debe prepararse para una nueva subida o si la Fed mantendrá su posición actual.

Corrección inicial, pero no necesariamente cambio de tendencia

La principal conclusión del estudio de Goldman Sachs es que una subida de tipos podría provocar ventas durante las primeras semanas o meses, especialmente en los segmentos más caros y sensibles al coste del dinero.

Sin embargo, el precedente histórico invita a diferenciar entre una corrección de corto plazo y el inicio de un mercado bajista más profundo.

Si los beneficios empresariales continúan creciendo y la economía evita una recesión, el mercado podría absorber el endurecimiento monetario y recuperar posteriormente las pérdidas iniciales.

La reacción final dependerá menos de una única subida y más de la velocidad del ciclo, de la evolución de la inflación y de la capacidad de las compañías para cumplir las elevadas expectativas de resultados incorporadas en sus cotizaciones.

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