El S&P 500 parece barato por PER futuro, pero el espejismo puede salir caro
- El S&P 500 cotiza a 21 veces beneficios futuros, frente a 28 veces beneficios pasados.
- La diferencia no implica que la bolsa esté barata, sino que descuenta un fuerte crecimiento de resultados.
- Cualquier decepción en beneficios podría provocar una contracción de múltiplos y una corrección del mercado.
El mercado estadounidense puede parecer razonablemente valorado cuando se observa únicamente su PER estimado, pero esa lectura podría resultar engañosa.
El S&P 500 cotiza alrededor de 21 veces los beneficios esperados para los próximos doce meses, una cifra claramente inferior a las aproximadamente 28 veces que alcanza cuando se utilizan los resultados de los últimos doce meses.
A primera vista, esta diferencia podría interpretarse como una señal de que la bolsa no está especialmente cara. Sin embargo, varios expertos advierten de que el PER futuro solo resulta moderado porque incorpora unas previsiones de crecimiento de beneficios muy elevadas.
Una brecha poco habitual entre ambos múltiplos
La diferencia entre el PER histórico y el PER futuro rara vez ha sido tan amplia, salvo en momentos extremos del mercado como el año 2000.
El precio utilizado en ambos cálculos es el mismo. Lo que cambia es el denominador: en un caso se emplean los beneficios ya obtenidos y en el otro las ganancias que los analistas esperan para el próximo año.
Por tanto, una brecha elevada no demuestra que las acciones estén baratas. Lo que revela es que el mercado espera una aceleración muy intensa de los beneficios empresariales.
El problema aparece si las empresas no consiguen cumplir unas expectativas que ya son muy exigentes. En ese caso, el mercado tendría que ajustarse mediante revisiones a la baja de beneficios, una reducción de los múltiplos o una combinación de ambos factores.
El mercado descuenta un crecimiento excepcional
Desde 1989, el crecimiento real mediano del beneficio por acción del S&P 500 ha rondado el 8% anual. El avance implícito en la diferencia actual entre ambos PER solo se ha producido en menos de uno de cada cinco trimestres.
Además, esos episodios coincidieron principalmente con recuperaciones posteriores a fuertes caídas de los resultados, como ocurrió tras las recesiones o crisis de 2003, 2009 y 2021.
La situación actual es diferente. Las expectativas de fuerte crecimiento parten de unos beneficios que ya se encuentran cerca de máximos históricos.
Esto convierte el escenario en especialmente exigente: las valoraciones solo parecen razonables si las compañías cumplen unas previsiones que, fuera de las recuperaciones posteriores a una recesión, han sido poco habituales.
El PER futuro depende del optimismo de los analistas
La utilidad del PER estimado depende directamente de la calidad de las previsiones de beneficios. Cuanto más optimistas sean las estimaciones, menor parecerá el múltiplo y más barata aparentará estar la bolsa.
Sin embargo, los beneficios futuros no constituyen una comprobación independiente de la valoración, sino que forman parte de ella.
El PER a doce meses puede resultar tranquilizador, pero en realidad refleja la confianza de los analistas en que las empresas serán capaces de mejorar con fuerza sus resultados.
Cuando la diferencia entre el PER histórico y el futuro ha alcanzado niveles similares, como en el año 2000, el ajuste terminó produciéndose mediante decepciones en beneficios, compresión de múltiplos o ambas cosas.
El CAPE sigue mostrando una bolsa cara
Para evaluar las valoraciones a largo plazo, algunos expertos consideran más útil el PER ajustado al ciclo, conocido como CAPE.
Este indicador compara los precios actuales con los beneficios medios ajustados por inflación de los últimos diez años. Al suavizar las oscilaciones del ciclo económico, ofrece una visión menos dependiente de las previsiones de corto plazo.
Desde esta perspectiva, la bolsa estadounidense continúa cotizando en niveles elevados y no puede considerarse barata en términos históricos.
La conclusión es que un PER futuro de 21 veces no justifica por sí mismo los precios actuales. La valoración dependerá de que los beneficios elevados se mantengan durante más tiempo y no solo durante los próximos trimestres.
Los resultados pondrán a prueba las previsiones
La temporada de resultados del segundo trimestre será la primera gran prueba para comprobar si las compañías pueden cumplir las expectativas incorporadas en las cotizaciones.
El mercado prestará especial atención a las previsiones de beneficios, los márgenes empresariales y las guías para los próximos meses.
Unas cifras sólidas podrían sostener las valoraciones actuales. Por el contrario, cualquier señal de desaceleración, presión sobre los márgenes o recortes en las previsiones aumentaría el riesgo de una corrección.
La aparente moderación del PER futuro no implica que el mercado esté barato. Más bien muestra hasta qué punto los precios actuales dependen de que las empresas entreguen un crecimiento excepcional de sus beneficios.