Los bonos estadounidenses lanzan una nueva señal de alarma para las bolsas
- Las rentabilidades de los bonos estadounidenses siguen subiendo pese a la mayor calma en las bolsas.
- El bono a diez años alcanza el 4,63% y el de treinta años supera el 5,1%.
- El mercado ya descuenta por completo una subida de tipos de 25 puntos básicos antes de septiembre.
Mientras los mercados de renta variable intentan estabilizarse después de las caídas provocadas por el repunte de las tensiones entre Estados Unidos e Irán, el mercado de bonos continúa enviando una señal mucho menos tranquilizadora.
Según explica Justin Low, las rentabilidades de la deuda pública estadounidense siguen avanzando ante el renovado temor a que el encarecimiento de la energía vuelva a complicar el escenario de inflación y obligue a la Reserva Federal a mantener una política monetaria más restrictiva.
El bono a diez años alcanza máximos desde mayo
La rentabilidad del bono del Tesoro estadounidense a diez años ha subido hasta el 4,63%, su nivel más elevado desde finales de mayo.
Justin Low señala que el máximo registrado durante aquel mes se situó cerca del 4,68%, una referencia que podría volver a entrar en juego durante las próximas sesiones si persisten las presiones inflacionistas.
El movimiento resulta especialmente relevante porque se produce antes de la publicación del IPC estadounidense. Los inversores están reduciendo exposición a deuda incluso antes de conocer el dato, lo que indica que el mercado ya está incorporando un escenario monetario más exigente.
La parte larga de la curva vuelve a calentarse
La rentabilidad del bono estadounidense a treinta años también ha subido hasta aproximadamente el 5,11%, acumulando un incremento cercano a 30 puntos básicos durante las últimas tres semanas.
Este comportamiento indica que no solo están aumentando las expectativas de tipos a corto plazo. Los inversores también están exigiendo una mayor compensación para mantener deuda de largo vencimiento, ante el riesgo de una inflación más persistente, mayores necesidades de financiación pública y una prima temporal más elevada.
Para Justin Low, el repunte simultáneo de los tramos corto y largo de la curva convierte al mercado de bonos en una de las principales referencias a vigilar durante los próximos días.
El bono a dos años refleja una Fed más agresiva
Los movimientos son todavía más llamativos en los vencimientos cortos. La rentabilidad del bono a dos años ha avanzado hasta el 4,29%, su nivel más alto desde febrero de 2025.
Este tramo de la curva es especialmente sensible a las expectativas sobre política monetaria. Su repunte confirma que el mercado ha endurecido con rapidez sus previsiones sobre las próximas decisiones de la Reserva Federal.
Los futuros ya descuentan por completo una subida de tipos de 25 puntos básicos antes de septiembre. La probabilidad de que el movimiento se produzca incluso en julio también ha aumentado de forma significativa.
El IPC de junio puede ofrecer una señal incompleta
Justin Low advierte de que el informe de inflación correspondiente a junio debe interpretarse con cautela.
Durante ese mes, el acuerdo de alto el fuego entre Estados Unidos e Irán provocó una caída de los precios energéticos, por lo que el IPC podría mostrar una moderación significativa en la gasolina y otros componentes relacionados con la energía.
Sin embargo, esa fotografía ya ha quedado parcialmente desactualizada. La reapertura del conflicto y el nuevo cierre del estrecho de Ormuz han provocado otra fuerte subida del petróleo durante julio.
Por tanto, incluso si el dato de junio resulta moderado, el mercado podría considerar que las presiones inflacionistas volverán a aumentar en los próximos meses.
El Mundial añade ruido a la inflación subyacente
Otro elemento que puede distorsionar el informe es el impacto del Mundial de fútbol celebrado en Estados Unidos.
El aumento de visitantes y actividad en las ciudades anfitrionas habría elevado temporalmente los precios de los alimentos, la restauración y, especialmente, el alojamiento.
Este efecto puede presionar al alza la inflación subyacente durante junio y julio, aunque se trataría en parte de un factor extraordinario y no necesariamente de una tendencia estructural.
El mercado deberá distinguir entre ese impulso puntual y las presiones más persistentes derivadas de salarios, vivienda, servicios y energía.
Los bonos pueden volver a marcar el rumbo de las bolsas
La principal conclusión del análisis de Justin Low es que el mercado de deuda puede terminar condicionando al resto de los activos.
Una rentabilidad del bono a diez años acercándose de nuevo al 4,7% y un bono a treinta años por encima del 5% elevan la tasa de descuento utilizada para valorar las empresas, reducen el atractivo relativo de la renta variable y encarecen el coste de financiación.
Este escenario resulta especialmente negativo para las compañías tecnológicas y de crecimiento, cuyas valoraciones dependen en mayor medida de beneficios esperados a largo plazo.
Aunque las bolsas presenten una sesión más tranquila, la presión persistente sobre los bonos indica que el riesgo inflacionista y monetario sigue aumentando. Como recuerda Justin Low, en muchas ocasiones es el mercado de deuda el que termina marcando la dirección del resto de los activos.