“La plata mantiene unos fundamentos sólidos que respaldan su actual trayectoria alcista”
Ned Naylor-Leyland, gestor de inversiones del equipo de Oro y Plata en Jupiter AM
La plata ha tenido un desempeño notable en paralelo con el oro, con una revalorización de más del 70 % en lo que va de año. Una vez superados con fuerza los máximos anteriores, no sería sorprendente verla continuar con su avance.
La dinámica de precios de la plata es especialmente sensible a los flujos de inversión. Se trata de un mercado relativamente estrecho, caracterizado por un déficit estructural que ha persistido durante cuatro años consecutivos. Incluso una demanda adicional modesta puede tener efectos exponenciales sobre el precio. Un ejemplo claro se dio en febrero de 2021, cuando el fondo iShares Silver Trust (SLV) absorbió más de 110 millones de onzas en solo tres días —más del 10 % de la producción minera anual—.
Además, la ratio oro/plata se sitúa actualmente en un nivel cercano al extremo superior de su rango histórico a largo plazo. Esto sugiere que la plata podría estar infravalorada en relación con el oro, reforzando su atractivo relativo dentro del espacio de metales preciosos. Ambos metales, oro y plata, mantienen unos fundamentos sólidos que respaldan una trayectoria alcista en el último trimestre del año y durante los primeros meses de 2026.
Desde una perspectiva estructural, la plata destaca por su escasez. Aunque comparte características monetarias con el oro, la plata es intrínsecamente más volátil: su beta más elevada implica que tiende a amplificar los movimientos del oro, tanto al alza como a la baja. Lo que hace especialmente atractiva a la plata es su doble función: no solo como activo monetario, sino también como metal industrial clave.
La plata posee la mayor conductividad eléctrica de todos los elementos, lo que la hace indispensable en una amplia gama de aplicaciones industriales. Más del 60% del suministro global de plata se destina al uso industrial: desde electrónica y tecnologías de baterías avanzadas, hasta paneles solares, pantallas de plasma y, cada vez más, aplicaciones médicas y militares. Su eficiencia implica que no puede sustituirse fácilmente, y en la mayoría de las aplicaciones se utiliza en cantidades muy pequeñas.
En 2024, la demanda industrial de plata aumentó un 4% hasta alcanzar un récord de 680,5 millones de onzas, marcando el cuarto año consecutivo de máximos históricos. Según informó el Silver Institute, esta demanda volvió a superar a la oferta en 2024, prolongando así una tendencia de déficits estructurales en el mercado.
La escasez de la plata es manejable… hasta que deja de serlo. A diferencia del oro, la plata no cuenta con grandes reservas sobre el suelo. Su precio ha subido en paralelo al del oro durante los primeros nueve meses del año (plata +70% en dólares, oro +54% en dólares) y está preparada para avanzar hacia territorio desconocido.