La inteligencia artificial abre una nueva fase de oportunidades más allá de las grandes tecnológicas
- Federated Hermes cree que las oportunidades en IA ya van mucho más allá de los grandes hiperescaladores.
- La infraestructura, la energía y las cadenas de suministro ganan peso como beneficiarios del nuevo ciclo inversor.
- La llegada a bolsa de nuevas tecnológicas podría acelerar un relevo en el liderazgo empresarial.
El auge de la inteligencia artificial sigue abriendo nuevas oportunidades de inversión, pero el foco empieza a desplazarse. Ya no se trata únicamente de mirar a los grandes hiperescaladores o a los nombres más evidentes del sector tecnológico. Según Martin Todd, responsable de inversión sostenible y de impacto en Federated Hermes, el universo de oportunidades se está ampliando hacia la capa de infraestructura.
Este cambio es relevante para los inversores porque implica que una parte creciente del valor generado por la IA podría trasladarse a compañías vinculadas a redes eléctricas, centros de datos, energía, semiconductores, refrigeración, conectividad y cadenas de suministro críticas. En otras palabras, la IA no solo está transformando el software: también está obligando a reconstruir buena parte de la infraestructura que sostiene la economía digital.
La IA ya no es solo una historia de grandes tecnológicas
Martin Todd considera que el número de beneficiarios debería seguir ampliándose a medida que aumente la inversión en infraestructuras, energía y cadenas de suministro relacionadas con el desarrollo de la IA. Esta lectura encaja con una tendencia cada vez más visible en el mercado: los inversores buscan las segundas derivadas del boom tecnológico.
Durante la primera fase, el protagonismo lo concentraron las grandes plataformas cloud y los fabricantes de chips más directamente expuestos al entrenamiento de modelos. Ahora, el mercado empieza a mirar también a las compañías que hacen posible esa expansión: proveedores eléctricos, operadores de centros de datos, fabricantes de equipos, soluciones de almacenamiento energético y empresas industriales con exposición al despliegue masivo de capacidad computacional.
La nueva fase de la IA puede premiar menos a quienes solo venden narrativa tecnológica y más a quienes controlan activos físicos, capacidad energética o infraestructura crítica.
Las nuevas salidas a bolsa pueden cambiar el mapa
Por su parte, Jordan Stuart, director de inversiones de Kaufmann en Federated Hermes, pone el acento en otro punto clave: muchas compañías tecnológicas de nueva generación se están acercando ahora a los mercados públicos. Nombres como SpaceX o Anthropic reflejan una tendencia más amplia: empresas privadas de gran escala, con capacidad de alterar industrias enteras, empiezan a preparar el terreno para captar capital en bolsa.
Stuart advierte de que estas compañías no deben verse simplemente como actores incrementales. A su juicio, algunas están cada vez mejor posicionadas para competir e incluso superar a líderes dominantes. La consecuencia podría ser una nueva etapa de destrucción creativa, en la que la innovación no solo impulse crecimiento, sino también cambios profundos en el liderazgo empresarial.
- SpaceX representa la convergencia entre tecnología, defensa, comunicaciones y economía espacial.
- Anthropic simboliza la competencia creciente en modelos de inteligencia artificial avanzada.
- Las nuevas OPV pueden ampliar el universo invertible más allá de los actuales gigantes cotizados.
- El mercado deberá distinguir entre compañías con ventaja real y empresas simplemente arrastradas por la moda de la IA.
Una nueva fase de selección para los inversores
La lectura de Federated Hermes apunta a una conclusión clara: el ciclo de inversión en IA sigue vivo, pero entra en una fase más exigente. La oportunidad ya no consiste únicamente en comprar exposición genérica al sector, sino en identificar qué compañías capturan realmente valor y cuáles quedarán atrapadas en valoraciones excesivas.
El mercado empieza a diferenciar entre los ganadores de primera ronda y los beneficiarios estructurales de largo plazo. En ese grupo pueden aparecer empresas menos mediáticas, pero con posiciones relevantes en energía, infraestructura, fabricación avanzada, conectividad o servicios críticos para centros de datos.
La IA no está creando una única oportunidad de inversión, sino una cadena completa de ganadores potenciales. La dificultad será separar los líderes reales de los simples acompañantes del ciclo.
En este contexto, las futuras salidas a bolsa de compañías tecnológicas pueden actuar como catalizador adicional. Si los nuevos participantes logran demostrar escalabilidad, ventajas competitivas y capacidad de monetización, el mercado podría asistir a un nuevo relevo de liderazgo, similar al que en otros ciclos tecnológicos desplazó a empresas dominantes y dio paso a nuevas plataformas globales.