Estas son todas las señales de alerta en la salida a bolsa de SpaceX.

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Capitalbolsa | 10 jun, 2026 15:45
spacexcb8011
Puntos clave
  • Brett Arends ve numerosas señales de alerta en la salida a bolsa de SpaceX.
  • La operación podría valorar la compañía en torno a 1,8 billones de dólares, pese a sus fuertes pérdidas acumuladas.
  • El control de voto de Elon Musk, la dependencia de Starlink y las promesas de negocios aún no probados son los principales riesgos.

La esperada salida a bolsa de SpaceX se presenta como una de las operaciones más ambiciosas de la historia del mercado. Pero, según Brett Arends, el folleto de la compañía contiene suficientes señales de alerta como para que los inversores analicen la operación con mucha cautela.

La OPV podría recaudar en torno a 80.000 millones de dólares y superar incluso la salida a bolsa de Saudi Aramco en 2019. El problema, según Arends, es que el enorme entusiasmo por Elon Musk, la inteligencia artificial y el espacio puede estar ocultando debilidades financieras, promesas demasiado lejanas y una valoración difícil de justificar.

La gran pregunta para el inversor es sencilla: ¿SpaceX vale realmente cerca de 1,8 billones de dólares o el mercado está pagando hoy beneficios que pertenecen a un futuro todavía muy incierto?

Una OPV histórica con comisiones millonarias

Arends recuerda que los bancos de Wall Street podrían ingresar alrededor de 500 millones de dólares en comisiones por esta operación. Aunque la cifra sería relativamente baja en proporción al tamaño de la OPV, sigue siendo un incentivo enorme para que la banca de inversión apoye con fuerza la colocación.

El autor también señala el papel de JPMorgan, que participa en la operación, y critica el cambio reciente en la cobertura de Tesla por parte del banco. Para Arends, este tipo de movimientos alimenta la sospecha de que Wall Street tiene demasiados incentivos para presentar la OPV de SpaceX de la forma más favorable posible.

La advertencia de fondo es que, cuando hay tanto dinero en juego, el inversor minorista debe leer el folleto con más escepticismo que entusiasmo.

SpaceX sigue perdiendo mucho dinero

Uno de los puntos más delicados es la rentabilidad. Según recoge Arends del folleto, SpaceX reconoce que tiene un historial de pérdidas netas y que puede no alcanzar beneficios en el futuro.

La compañía perdió 4.600 millones de dólares en 2023, 4.900 millones en 2025 y 4.300 millones solo en los tres primeros meses de este año. Esa última cifra equivale aproximadamente a 2 millones de dólares por hora. En total, las pérdidas acumuladas ascenderían a unos 41.000 millones de dólares.

Además, el propio folleto advierte de que los costes y el gasto en capital aumentarán en el futuro. Es decir, la empresa no solo no genera beneficios sostenidos, sino que necesitará seguir invirtiendo agresivamente para cumplir sus planes.

La valoración de SpaceX no se apoya en beneficios actuales, sino en la expectativa de que varios negocios futuros generen retornos enormes. Ahí está tanto el atractivo como el riesgo.

Starlink sostiene la mayor parte del negocio

Según Arends, el negocio real de SpaceX hoy se parece más a una red móvil satelital que a un conglomerado espacial diversificado. Starlink genera alrededor del 70% de los ingresos y mucho más del 100% del beneficio neto, ya que el resto del grupo pierde dinero.

Starlink cuenta con unos 10,3 millones de clientes y generó 3.300 millones de dólares de ingresos en el primer trimestre. La comparación que plantea el autor es incómoda: Verizon, T-Mobile y AT&T suman muchas más líneas y muchos más ingresos, pero su valoración agregada sería inferior a un tercio de la valoración planteada para SpaceX.

La ventaja de Starlink es clara: puede ofrecer conectividad en aviones, barcos y zonas remotas donde las redes terrestres no llegan. Pero para justificar una valoración cercana a 1,8 billones, el mercado necesita creer en algo mucho más grande que una red de conectividad satelital.

La gran promesa: inteligencia artificial y negocios aún no probados

La parte más ambiciosa de la tesis de SpaceX está en sus futuros negocios de inteligencia artificial, centros de datos espaciales y aplicaciones asociadas. El folleto sitúa las oportunidades vinculadas a IA en un mercado potencial enorme, de varios billones de dólares.

Arends cuestiona esa narrativa. SpaceX sostiene que tendría ventajas para ejecutar centros de datos solares en el espacio y que Grok podría beneficiarse de su integración con X, la antigua Twitter. El autor se muestra especialmente crítico con la idea de presentar X como una fuente de información capaz de mejorar la calidad del modelo de IA.

También señala que X y Grok tendrían muchos usuarios registrados, pero una base de suscriptores de pago mucho más reducida: unos 6,3 millones entre ambos servicios. Para una valoración tan exigente, esa cifra parece todavía modesta.

SpaceX no pide al mercado que valore solo cohetes y satélites. Pide que compre una visión de IA, economía lunar, manufactura espacial, minería de asteroides y colonización futura. Es una apuesta de enorme duración.

Luna, Marte y minería de asteroides

El folleto también menciona futuros proyectos como turismo espacial, transporte de pasajeros y carga a la Luna y Marte, producción de energía fuera de la Tierra, manufactura en la Luna y Marte e incluso minería de asteroides.

El propio documento reconoce que muchas de estas iniciativas implican una enorme complejidad técnica, tecnologías no probadas o directamente tecnologías que todavía no existen. También admite que podrían no alcanzar viabilidad comercial.

Este punto resume buena parte del debate: SpaceX puede ser una empresa extraordinaria desde el punto de vista tecnológico, pero el inversor debe distinguir entre visión, posibilidad y rentabilidad comercial verificable.

Control absoluto de Musk y valoración interna muy inferior

Otra señal de alerta destacada por Arends es la estructura de gobierno corporativo. Elon Musk conservaría el 82,4% de los derechos de voto mediante acciones Clase B y tendría capacidad para elegir por sí solo a la mayoría del consejo.

Esto significa que los nuevos accionistas aportarían capital, pero tendrían muy poca capacidad real de influir en la dirección de la compañía. En una empresa tan dependiente de la figura de Musk, ese nivel de control es un riesgo que no debe ignorarse.

Además, el artículo apunta que mientras Wall Street estaría vendiendo la acción a 135 dólares, en octubre pasado la valoración interna era de 42 dólares por acción. La cuestión es si el valor de SpaceX se ha triplicado realmente en ocho meses o si la OPV incorpora una prima excesiva por entusiasmo y escasez.

  • Valoración estimada: cerca de 1,8 billones de dólares.
  • Capital que busca captar: alrededor de 80.000 millones de dólares.
  • Pérdidas acumuladas: unos 41.000 millones de dólares.
  • Negocio principal actual: Starlink, con fuerte peso en ingresos y beneficios.
  • Riesgo de gobierno: Musk conservaría más del 80% de los derechos de voto.
La operación puede ser histórica, pero no por ello deja de ser arriesgada. El inversor compra una combinación de negocio real, promesa tecnológica, control concentrado y valoración muy exigente.

En definitiva, Brett Arends no niega la ambición ni la capacidad visionaria de Elon Musk, pero advierte de que la OPV de SpaceX llega cargada de banderas rojas. Pérdidas elevadas, dependencia de Starlink, negocios futuros no probados, estructura de voto dominada por Musk y una valoración muy superior a referencias internas recientes forman una combinación que exige máxima prudencia.

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