El petróleo sube ~3% mientras el riesgo geopolítico impulsa primas de riesgo
Europa Press
- El Brent sube en torno a un 3% y el WTI casi un 3% tras una nueva oleada de ataques sobre Irán.
- Los futuros de las Bolsas europeas apuntan a nuevas caídas cercanas al 1% en un contexto de clara aversión al riesgo.
- El estrecho de Ormuz vuelve a situarse en el centro del mapa energético mundial, aunque la exposición directa de España es limitada.
La nueva ronda de ataques sobre Irán por parte de Estados Unidos e Israel, junto con las amenazas de la Guardia Revolucionaria iraní sobre el estrecho de Ormuz, ha reavivado con fuerza la tensión en los mercados de materias primas. Según recoge Europa Press, el precio del petróleo repunta con claridad y las Bolsas europeas se preparan para una apertura en negativo, en un entorno dominado por el aumento de la prima de riesgo geopolítica.
Reacción del petróleo, gas y Bolsas
En las primeras horas de la mañana, el barril de Brent, referencia en Europa, avanzaba en torno al 3,4% hasta situarse ligeramente por encima de los 80 dólares, mientras que el West Texas Intermediate (WTI), referencia en Estados Unidos, subía cerca de un 2,8%, moviéndose en la zona de los 73 dólares.
El movimiento no se limita al crudo. El precio del gas en el mercado de futuros estadounidense repunta cerca de un 3%, reflejando el temor a interrupciones de suministro en una zona clave. El oro, activo refugio por excelencia, también se ve apoyado, con alzas en torno al 0,3%, en línea con un patrón clásico de búsqueda de seguridad por parte de los inversores.
Al mismo tiempo, los futuros de las Bolsas europeas descuentan nuevas caídas en la apertura: los descensos rozan el 1% en Fráncfort y son algo más moderados en París y Madrid, en un contexto de clara rotación hacia activos defensivos.
Ormuz, arteria crítica del petróleo y el gas
El estrecho de Ormuz vuelve a ser el epicentro del riesgo energético global. De acuerdo con los datos citados por Europa Press, por este paso marítimo transitan de media unos 20 millones de barriles diarios de petróleo, aproximadamente el 20% del consumo mundial de líquidos petrolíferos. Además, supone más de una cuarta parte del comercio marítimo mundial de crudo.
Ormuz es la puerta de salida del petróleo y el gas del Golfo Pérsico hacia el resto del mundo. Desde allí exportan países como Arabia Saudí, Irak, Kuwait, Qatar, Emiratos Árabes Unidos e Irán, grandes productores de la región. La mayoría de esos volúmenes no cuenta con rutas alternativas eficientes, lo que convierte cualquier amenaza de cierre o bloqueo en un factor de potencial impacto inmediato sobre precios y cadenas de suministro.
El estrecho también es clave para el gas natural licuado (GNL): alrededor de una quinta parte del comercio mundial de GNL pasa por esta vía, con Qatar como principal origen. Buena parte de estos flujos se dirige a Asia, siendo China, India, Japón y Corea del Sur los principales compradores, que concentran cerca del 70% del crudo que cruza Ormuz.
Para Estados Unidos, la dependencia de esta ruta se ha reducido de forma notable gracias al aumento de la producción doméstica y a las importaciones desde Canadá. El crudo que llega vía Ormuz apenas supone ya cerca de un 7% de las importaciones de petróleo del país, mínimos de varias décadas.
Impacto y dependencia para España
En el caso de España, la exposición directa al estrecho de Ormuz es relativamente reducida gracias a la diversificación geográfica de los suministros energéticos. Las importaciones de crudo alcanzaron en 2025 algo más de 61 millones de toneladas, con un ligero descenso frente al año anterior.
Según las estimaciones del Gobierno citadas por Europa Press, apenas alrededor del 5% del petróleo y en torno al 2% del GNL que llegan a España lo hacen a través de Ormuz. Esta menor dependencia directa atenúa el riesgo de shock de suministro específico, aunque el país no es inmune al efecto de los movimientos globales de precios derivados de cualquier tensión prolongada en la zona.
El mercado vuelve a recordarnos que la geopolítica puede reordenar en cuestión de horas la jerarquía de catalizadores: resultados empresariales y datos macro quedan temporalmente en segundo plano frente al riesgo de disrupción en un cuello de botella clave como Ormuz.
A corto plazo, este tipo de episodios suele traducirse en:
- Mayor volatilidad en crudo, gas y sectores intensivos en energía.
- Rotación táctica hacia valores defensivos y activos refugio.
- Penalización relativa de compañías sensibles al coste del combustible (aerolíneas, navieras, parte del consumo discrecional).
Desde nuestro punto de vista, tiene más sentido no perseguir los movimientos extremos de corto plazo y centrarse en identificar qué compañías disponen de coberturas de precios, balances sólidos y capacidad de repercutir costes. Son esas las que mejor podrán navegar un escenario en el que el riesgo geopolítico siga actuando como ruido recurrente sobre las cotizaciones.