El petróleo se desploma por el alto el fuego en Irán. ¡El barril brent cae más del 10%!

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Capitalbolsa | 08 abr, 2026 08:42 - Actualizado: 08:40
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Puntos clave
  • El petróleo se desploma tras el acuerdo de alto el fuego temporal entre Estados Unidos e Irán.
  • El Brent cae hasta el entorno de los 95 dólares y el WTI se sitúa cerca de 96,6 dólares, en una reacción de alivio muy intensa del mercado.
  • La tregua reduce el miedo inmediato sobre Ormuz, aunque el crudo sigue cotizando claramente por encima de los niveles previos al estallido de la guerra.

El mercado del petróleo ha reaccionado con una fuerte descarga de tensión tras conocerse el acuerdo de alto el fuego temporal entre Estados Unidos e Irán. Después de semanas en las que el crudo había incorporado una prima geopolítica cada vez más elevada, la noticia de una pausa de dos semanas en las hostilidades ha provocado un movimiento brusco a la baja en los precios.

El ajuste ha sido especialmente visible en la madrugada de este miércoles, con el Brent desplomándose más de un 13% hasta la zona de los 95 dólares por barril, mientras que el WTI también sufría una caída superior al 14%, hasta situarse alrededor de los 96,6 dólares. El movimiento refleja una idea muy clara: el mercado ha querido borrar de golpe una parte importante de la prima de riesgo que había ido acumulando por el miedo a una escalada todavía mayor en la región.

La tregua alivia el principal foco de tensión

La razón de fondo del desplome es evidente. El acuerdo alcanzado entre Washington y Teherán llega apenas dos horas antes de que expirara el ultimátum lanzado por Donald Trump, que exigía la reapertura del estrecho de Ormuz bajo amenaza de nuevos ataques sobre infraestructuras iraníes. La aceptación de una pausa militar cambia de forma inmediata la lectura del mercado energético.

No porque la crisis haya desaparecido, sino porque se reduce al menos en el corto plazo el riesgo de un cierre más duro y prolongado de uno de los pasos marítimos más sensibles del planeta. Ormuz ha sido el gran termómetro de esta guerra: mientras su operativa estuvo comprometida, el petróleo siguió subiendo. En cuanto se abre una ventana de distensión, el precio corrige con fuerza.

El mercado no está diciendo que el problema haya terminado. Está diciendo que el peor escenario inmediato pierde fuerza y que, por tanto, el petróleo ya no necesita cotizar con el mismo nivel de pánico.

Ormuz sigue siendo la clave del mercado energético

El estrecho de Ormuz ha sido uno de los puntos más calientes del conflicto porque por él circula una parte crítica del petróleo y del gas mundial. De ahí que cualquier noticia relacionada con su reapertura, aunque sea parcial o temporal, tenga un impacto tan directo sobre el precio del crudo.

El anuncio de que durante estas dos semanas será posible un tránsito seguro por el estrecho, aunque bajo coordinación iraní, introduce una señal de alivio para navieras, operadores energéticos y mercados financieros. Pero conviene no exagerar la lectura. La navegación no vuelve aún a una normalidad plena ni el mercado puede dar por resuelto un episodio que ha demostrado ser extraordinariamente volátil.

El crudo cae, pero no vuelve al punto de partida

Hay otro matiz importante. Pese al fuerte descenso, el petróleo sigue cotizando bastante por encima de los niveles previos a la guerra. Antes de que estallara el conflicto con Irán, el barril se movía en torno a los 72 dólares. Es decir, la corrección actual es intensa, pero no elimina por completo la prima geopolítica todavía incrustada en el mercado.

Esto sugiere que los inversores siguen aplicando una cierta cautela. La tregua es positiva, sí, pero temporal. Y en una guerra donde los ultimátums, las amenazas cruzadas y los giros de última hora se han convertido casi en norma, el mercado prefiere no deshacer del todo sus coberturas.

La caída del petróleo alivia mucho, pero no devuelve al mercado al mundo anterior a la guerra. El crudo sigue diciendo que el riesgo geopolítico continúa ahí, solo que ahora es algo menos extremo.

Qué cambia ahora para bolsas, inflación y bancos centrales

La corrección del petróleo tiene implicaciones inmediatas mucho más allá de la energía. Reduce la presión sobre las expectativas de inflación, da algo de oxígeno a los bancos centrales y mejora de forma automática el sentimiento sobre la renta variable, especialmente en Europa, donde el encarecimiento del crudo pesa más por la mayor dependencia exterior.

Por eso el movimiento del petróleo debe leerse como algo más que una simple reacción técnica. El mercado está recalculando de golpe parte del riesgo macroeconómico acumulado en las últimas semanas. Si la tregua se mantiene y Ormuz recupera cierta normalidad, el alivio puede extenderse a más activos. Si se rompe, el petróleo volverá a actuar como el termómetro más rápido y más duro de la crisis.

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