El petróleo podría escalar hacia los 90 dólares: alerta en los mercados

Europa Press

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Capitalbolsa | 02 mar, 2026 13:15 - Actualizado: 18:00
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Puntos clave
  • El repunte del petróleo tras la guerra con Irán complica seriamente la narrativa de recortes de tipos de la Fed en 2026.
  • Varios economistas apuntan a una inflación subyacente en torno al 3% y ven cómo “se evapora” el argumento para bajar tipos.
  • Se perfila un escenario de “oil squall”: choque energético relevante, pero lejos de una crisis al estilo de los años 70.

Guerra con Irán y presión sobre la inflación


La ofensiva militar conjunta de Estados Unidos e Israel sobre Irán, con ataques a objetivos en territorio iraní y respuestas con misiles sobre países del Golfo, llega en un momento en el que la inflación estadounidense ya mostraba señales de reactivación. Según recoge el análisis original, el petróleo acumula una subida de alrededor del 16% en lo que va de 2026, unos 10 dólares por barril, lo que podría añadir entre 0,2 y 0,4 puntos a la inflación de los próximos doce meses.

Economistas como Scott Anderson o Ethan Harris apuntan a que los precios al productor avanzan a ritmos del 3% y que el índice de consumo privado subyacente podría situarse cerca del 3,1%, claramente por encima del objetivo del 2% de la Reserva Federal. Todo ello antes de incorporar plenamente el impacto del conflicto en el crudo.

La Fed, sin margen cómodo para recortar tipos


Tal y como resume el economista Brian Bethune, el argumento a favor de unos tipos más bajos “se está evaporando ante nuestros ojos”. La combinación de petróleo al alza y una política arancelaria agresiva por parte de la administración Trump actúa como doble shock de oferta, elevando los costes de producción en una dimensión que la Fed controla mal con su herramienta clásica de tipos de interés.

A pesar de ello, los mercados de derivados siguen descontando dos recortes de 25 puntos básicos este año, con la primera bajada en junio. El análisis de referencia matiza que, si el conflicto con Irán se prolonga y el crudo se instala en niveles significativamente superiores, no se puede descartar que el siguiente movimiento de la Fed sea incluso al alza, no a la baja.

La dificultad es evidente: los tipos oficiales actúan sobre la demanda, mientras que tanto los aranceles como el petróleo caro son shocks de oferta. En ese contexto, bajar tipos con la inflación rebotando podría dañar la credibilidad del banco central, pero mantenerlos demasiado altos durante demasiado tiempo también incrementa el riesgo de enfriar en exceso la actividad.

Un “oil squall” más que una crisis de los 70


Expertos consultados en el texto original, como Christopher Granville o Karen Young, consideran que un enfrentamiento prolongado con Irán tiene capacidad para mantener una prima de riesgo elevada en el petróleo mientras dure la confrontación, pero es menos probable que desencadene una crisis energética a la escala de los años 70. Hablan más bien de un “oil squall”, como el vivido tras la invasión rusa de Ucrania en 2022: precios del crudo por encima de 100 dólares durante varios meses, suficiente para empujar la inflación subyacente a niveles del 5,5%–6%, pero sin colapsar el ciclo global.

El riesgo central que subraya este tipo de análisis es que, mientras el régimen iraní perciba que su propia supervivencia está en juego, aumentan los incentivos para atacar infraestructura energética en la región y sostener esa prima de riesgo en el tiempo.

Reflexión Capital Bolsa


Nuestra lectura es que el escenario de recortes agresivos de tipos en 2026 queda, de momento, muy cuestionado. Un petróleo persistentemente más alto y una inflación subyacente rebotando hacia el 3% obligan a la Fed a moverse con extrema cautela.

Para los inversores, esto implica asumir que el precio del dinero puede permanecer elevado más tiempo de lo que descuenta el consenso, con implicaciones claras: presión sobre valoraciones de growth, prima de riesgo al alza y mayor atractivo relativo de sectores ligados a energía y flujos de caja reales.

En este contexto, creemos que tiene sentido revisar carteras con un enfoque menos dependiente de recortes de tipos “salvadores” y más apoyado en negocios capaces de trasladar inflación, balances sólidos y exposición selectiva a energía e infraestructuras.

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