El oro podría caer otro 20% para septiembre, según Citi; aquí te explicamos por qué.

CapitalBolsa
Capitalbolsa | 10 jun, 2026 11:56
orocbbolsa1
Puntos clave
  • Citi advierte de que el oro podría caer hasta los 3.500 dólares si el bloqueo de Ormuz se prolonga durante el verano.
  • El metal precioso está sufriendo por el repunte de tipos reales, la fortaleza del dólar y el cambio de expectativas sobre la Fed.
  • A largo plazo, Citi mantiene una visión positiva, pero considera que el corto plazo es de alto riesgo.

El oro, tradicional refugio en momentos de tensión, atraviesa una fase mucho más incómoda de lo habitual. Según recoge Joseph Wilkins, los analistas de Citi creen que el metal precioso todavía podría sufrir una corrección adicional significativa si el estrecho de Ormuz permanece cerrado hasta el final del verano.

El escenario bajista planteado por Citi sitúa el precio del oro en torno a los 3.500 dólares por onza, lo que implicaría una caída cercana al 20% desde los niveles recientes. La entidad ha rebajado además su objetivo a tres meses desde 4.300 hasta 4.000 dólares por onza.

La paradoja es clara: el oro debería beneficiarse de la tensión geopolítica, pero ahora está sufriendo porque esa misma crisis alimenta inflación, tipos reales más altos y un dólar más fuerte.

Por qué Citi ve riesgo de más caídas

Según el análisis citado por Joseph Wilkins, el principal problema para el oro es que el bloqueo de Ormuz y los altos precios de la energía están generando varios vientos en contra al mismo tiempo. El encarecimiento del petróleo aumenta la presión inflacionista, lo que refuerza las expectativas de una Reserva Federal más dura.

El fuerte dato de empleo de Estados Unidos publicado la semana pasada ya elevó las apuestas por una posible subida de tipos antes de final de año. Ese cambio es negativo para el oro, porque el metal no ofrece rentabilidad por cupón y suele verse penalizado cuando suben los tipos reales.

Citi también apunta a otros factores: dólar fuerte, menor actividad en mercados emergentes y debilitamiento de las compras de inversores ante el cambio de narrativa de los bancos centrales.

Ormuz ha cambiado la lectura del mercado

Desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Irán, el oro ha perdido parte de su condición de refugio automático. Aunque la tensión geopolítica sigue siendo elevada, el mercado empieza a mirar más a sus consecuencias económicas: energía cara, inflación persistente y bancos centrales menos dispuestos a relajar su política monetaria.

Los analistas de Citi señalan que comprar las caídas en este punto solo tendría sentido para inversores con una convicción fuerte de que no habrá nueva escalada y con capacidad para soportar movimientos amplios. En otras palabras, el oro puede seguir siendo atractivo a largo plazo, pero el corto plazo exige mucha prudencia.

Para Citi, el riesgo inmediato está sesgado a la baja. El oro solo empezaría a encontrar suelo con más claridad si la situación en Ormuz se desescala y los precios energéticos giran a la baja.

La Fed vuelve a pesar más que la geopolítica

La presión sobre el oro se explica también por el giro en las expectativas sobre la Fed. Un mercado que hace poco todavía contemplaba recortes de tipos ahora empieza a valorar nuevas subidas. Si la inflación estadounidense confirma una aceleración, el banco central tendría menos margen para mantener un tono flexible.

Esto eleva el coste de oportunidad de mantener oro frente a activos que sí ofrecen rentabilidad. Además, un dólar más fuerte encarece el metal para compradores internacionales, lo que puede reducir la demanda física e inversora.

  • Negativo para el oro: tipos reales al alza, dólar fuerte y Fed más dura.
  • Riesgo adicional: menor demanda desde mercados emergentes si la energía encarece importaciones.
  • Posible suelo: desescalada en Ormuz y caída sostenida del petróleo.
  • Visión de Citi: positiva a largo plazo, pero muy vulnerable a corto plazo.

Lectura para inversores

El mensaje de Citi, recogido por Joseph Wilkins, es especialmente relevante porque rompe con la idea automática de que toda crisis geopolítica debe impulsar al oro. Esta vez, el mecanismo es más complejo: la guerra sostiene el petróleo, el petróleo sostiene la inflación, la inflación endurece a la Fed y la Fed presiona al oro.

Por eso, el metal precioso puede seguir siendo una cobertura útil en carteras diversificadas, pero no está libre de riesgo. En el corto plazo, el escenario depende menos del miedo geopolítico y más de la evolución de la inflación, los tipos reales, el dólar y la duración del bloqueo de Ormuz.

La conclusión operativa es clara: mientras la Fed siga endureciendo el tono y Ormuz mantenga la energía cara, el oro puede seguir corrigiendo. El giro llegaría cuando bajen petróleo, dólar y expectativas de tipos.

En definitiva, Citi no abandona su visión favorable sobre el oro a largo plazo, pero advierte de que el corto plazo es peligroso. Si el bloqueo de Ormuz se mantiene y las expectativas de tipos siguen subiendo, una caída hacia los 3.500 dólares por onza deja de ser un escenario extremo y pasa a ser un riesgo real de mercado.

contador