Muere una leyenda de Wall Street, pero su famoso modelo de “10 sorpresas” sigue marcando tendencia

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Capitalbolsa | 05 dic, 2025 14:56
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Puntos clave
  • Variant Perception recoge el legado del legendario Byron Wien y plantea diez “sorpresas” con altas probabilidades pero baja valoración por el consenso.
  • La firma anticipa un crecimiento nominal sólido en EE.UU. y un posible repunte industrial apoyado por capex, incentivos fiscales y condiciones financieras más suaves.
  • El obstáculo no es la macro, sino unas valoraciones elevadas que podrían propiciar rotación hacia valor, emergentes y sectores rezagados.

Wall Street perdió a una de sus figuras más singulares en 2023: Byron Wien, un estratega que durante décadas sacudió al mercado con su famoso ejercicio anual de “las 10 sorpresas”. No eran pronósticos gratuitos; eran ideas que él veía con más de un 50% de probabilidad, aunque el mercado apenas les concediera una mínima posibilidad. Su sello era justamente ese desafío intelectual al consenso.

Recogiendo el testigo


Una firma que ha decidido mantener viva esa tradición es Variant Perception. Desde Reino Unido, repite por segundo año el ejercicio con el mismo espíritu: plantear escenarios que parecen improbables a primera vista pero que, a su juicio, son más factibles de lo que el mercado cree. Su visión general para el próximo año es constructiva. Esperan que la economía estadounidense registre un crecimiento nominal superior al 5%, combinando inflación moderada y expansión real.

Ese entorno, explican, suele favorecer a la renta variable, limita la presión alcista sobre los rendimientos y tiende a respaldar un dólar fuerte. De hecho, señalan que ese patrón ya se viene observando en los últimos meses.

El matiz importante, sin embargo, no está en la macroeconomía sino en las valoraciones. Mercados caros y poca prima de riesgo en crédito o renta variable podrían forzar un año de mayor rotación hacia emergentes, sectores olvidados y valores “value”.

Las diez ideas que desafían al consenso


Variant Perception recoge diez escenarios que se alejan del relato dominante. Entre ellos:

  • El impulso inversor de la política industrial de Trump llegará con retraso, pero se extenderá más allá de la inteligencia artificial.
  • El crecimiento de EE.UU. superará expectativas pese a un mercado laboral tibio.
  • El bono a 10 años permanecerá anclado cerca del 4%.
  • Las acciones de valor superarán a las de crecimiento.
  • Brasil liderará la superioridad de los emergentes frente a los desarrollados.
  • La tecnología china podría ganarle el pulso a la estadounidense.
  • El petróleo oscilará entre niveles por debajo de 50 y por encima de 75 dólares durante el año.
  • Los bancos regionales y los servicios energéticos tomarán protagonismo.

¿Un renacer industrial?


La tesis más llamativa del informe es la del posible repunte del sector manufacturero. Según la firma, se alinean varios factores: unas reglas fiscales que permiten depreciación inmediata de inversiones, bancos más dispuestos a financiar proyectos, y el hecho de que históricamente la caída previa del petróleo, el dólar y los rendimientos suele anticipar una reactivación industrial.

Eso sí, advierten que este tipo de recuperación puede no traducirse en empleo masivo. Ven similitudes con los años 2002–2003, cuando la mejora manufacturera estuvo impulsada por productividad y automatización más que por contrataciones.

Sobre el petróleo, mantienen una postura prudente: creen razonable el consenso sobre exceso de oferta, pero recalcan que el equilibrio de riesgos apunta a un 2026 volátil, con oscilaciones significativas más que una tendencia clara.

Reflexión de Capital Bolsa


Desde Capital Bolsa vemos estas “sorpresas” como un recordatorio de que el mercado premia a quien se atreve a mirar donde casi nadie está mirando. A nosotros nos suena coherente que 2026 pueda ser un año menos glamuroso para las grandes tecnológicas y más interesante para sectores que llevan tiempo olvidados.

Si ese repunte manufacturero llega, creemos que compañías industriales bien gestionadas —del estilo de Caterpillar, Honeywell o incluso Siemens en Europa— podrían beneficiarse antes que el resto, por su exposición directa a inversión en capital y automatización. También pensamos que bancos regionales con balances saneados, como PNC o Truist, pueden tener recorrido si el ciclo de crédito se normaliza.

En emergentes, Brasil lleva meses enseñando músculo y valores como Petrobras o Vale podrían ser ganadores tácticos si se confirma la rotación hacia países más baratos y ligados a materias primas. Y si el petróleo tiene un año movido —como plantea Variant Perception—, actores del sector servicios energéticos como Halliburton o Schlumberger podrían verse favorecidos.

¿Qué haríamos nosotros? Mantener exposición a renta variable, pero con mayor peso en industriales, energía y bancos, y menos fanatismo por las megacaps tecnológicas. No hace falta perseguir el precio: creemos que construir posiciones gradualmente, aprovechando correcciones, encaja mejor con un escenario de mayor rotación y volatilidad.

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