El IPC cae por primera vez desde 2020, pero la batalla contra la inflación no ha terminado

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Capitalbolsa | 14 jul, 2026 19:30
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Puntos clave
  • El IPC de Estados Unidos cayó un 0,4% en junio, su primer descenso mensual desde mayo de 2020.
  • La bajada del 10% en la gasolina explicó buena parte del retroceso, pero también se moderaron los precios de los servicios y los bienes subyacentes.
  • La reanudación de las tensiones entre Estados Unidos e Irán amenaza con volver a encarecer la energía y complicar la lucha de la Reserva Federal contra la inflación.

El coste de la vida en Estados Unidos descendió en junio por primera vez desde los primeros meses de la pandemia, impulsado principalmente por el fuerte abaratamiento de la gasolina. Sin embargo, el informe no permite dar por terminada la batalla contra la inflación, especialmente después del nuevo repunte del petróleo provocado por las tensiones entre Estados Unidos e Irán.

El índice de precios al consumo cayó un 0,4% mensual, el primer retroceso desde mayo de 2020 y una bajada mayor de la anticipada por Wall Street. En términos interanuales, la inflación se moderó hasta el 3,5%, desde el 4,2% del mes anterior.

Según recoge MarketWatch, la caída de los precios de la gasolina fue el principal factor detrás de la mejora. El combustible se abarató alrededor de un 10% durante junio, coincidiendo con el periodo de alto el fuego entre Estados Unidos e Irán.

La gasolina explica buena parte de la caída

El desplome del coste de los carburantes permitió que el IPC general registrara una variación negativa, algo que no ocurría desde la etapa inicial de la crisis sanitaria mundial.

Los precios de la gasolina siguieron descendiendo durante los primeros días de julio. No obstante, esa tendencia se ha frenado tras la reanudación de las hostilidades entre Washington y Teherán, que ha provocado un nuevo avance del Brent y del crudo estadounidense.

Este cambio introduce una amenaza evidente para los próximos informes de inflación. Si el petróleo permanece elevado, el encarecimiento puede trasladarse de nuevo a los combustibles, el transporte y los costes de producción de las empresas.

La inflación cayó gracias al alivio energético de junio, pero el nuevo repunte del petróleo amenaza con revertir parte de esa mejora.

La inflación subyacente ofrece señales alentadoras

El informe contiene otras señales positivas más allá del comportamiento de la energía.

El IPC subyacente, que excluye alimentos y combustibles, se mantuvo sin cambios en junio, frente al incremento del 0,2% esperado por los analistas. Su tasa interanual descendió hasta el 2,6%, desde el 2,9% anterior.

Esta medida es especialmente importante para la Reserva Federal porque permite observar mejor la tendencia de fondo de los precios y reduce el efecto de los componentes más volátiles.

Aunque el 2,6% continúa por encima del objetivo del 2% del banco central, la lectura de junio representa un avance significativo respecto a los meses anteriores.

Los servicios registran su mejor lectura en cinco años y medio

Uno de los elementos más favorables fue la estabilidad de los precios de los servicios excluyendo la energía.

Este componente no registró variación durante el mes, su comportamiento más moderado en aproximadamente cinco años y medio. En términos anuales, el crecimiento de los precios de los servicios se redujo al 3,2%, desde el 3,4%.

La evolución resulta relevante porque los servicios han sido el principal foco de persistencia inflacionista en Estados Unidos, impulsados por los salarios, los alquileres y el coste de actividades intensivas en mano de obra.

También descendieron por segundo mes consecutivo los precios de los bienes excluyendo alimentación y energía, reforzando la imagen de una moderación más amplia.

La alimentación sigue siendo el punto débil

La principal nota negativa del informe procede de los alimentos, cuyos precios han aumentado durante tres meses consecutivos.

El coste de alimentar a los hogares estadounidenses acumula un incremento del 3% durante el último año, una tasa aproximadamente un tercio superior a la tendencia anterior a la pandemia.

Esta evolución mantiene la presión sobre la renta disponible de las familias, ya que se trata de un gasto difícil de reducir y con un impacto especialmente intenso en los hogares con menores ingresos.

La inflación subyacente se modera, pero los alimentos siguen encareciéndose y el petróleo vuelve a amenazar el escenario.

La Fed gana tiempo, pero no puede bajar la guardia

El informe reduce las posibilidades de una subida de tipos en la reunión de julio de la Reserva Federal. La combinación de una caída del IPC general, estabilidad de la tasa subyacente mensual y moderación de los servicios permite al banco central mantener una postura de espera.

Sin embargo, varios responsables monetarios han advertido de que podrían ser necesarias nuevas subidas si la inflación no continúa desacelerándose.

El nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, ha mantenido hasta ahora un discurso firme frente a las presiones de precios. El mercado espera sus declaraciones ante el Congreso para conocer con mayor precisión su estrategia y su disposición a respaldar un nuevo endurecimiento monetario.

La Reserva Federal se enfrenta a un equilibrio complejo. La economía mantiene un crecimiento razonable, pero persisten problemas como las dificultades de los jóvenes para encontrar empleo, la debilidad del mercado inmobiliario por las elevadas hipotecas y una inflación todavía superior al objetivo.

El petróleo decidirá parte del escenario del verano

Los responsables de la Fed confían en que el crudo se estabilice y que la inflación continúe acercándose al 2% durante los próximos meses.

Ese escenario permitiría mantener los tipos en el rango actual y evitar nuevas medidas restrictivas. Sin embargo, una escalada sostenida del conflicto entre Estados Unidos e Irán podría alterar rápidamente esas previsiones.

Un petróleo más caro no solo elevaría directamente el componente energético del IPC. También podría aumentar los costes del transporte, la producción industrial y la distribución, generando efectos secundarios sobre numerosos bienes y servicios.

Los mercados reaccionan con cautela

La reacción inicial de los mercados fue contenida. Las bolsas estadounidenses mostraban un comportamiento mixto antes de la apertura, mientras los inversores analizaban simultáneamente el IPC y la comparecencia de Warsh.

La rentabilidad del bono del Tesoro a diez años descendió ligeramente, reflejando una reducción parcial de las expectativas de endurecimiento monetario.

El informe de junio ofrece un alivio claro y confirma avances en la desinflación, pero el contexto sigue siendo frágil. La fuerte dependencia de la caída de la gasolina y la nueva subida del petróleo impiden considerar ganada la batalla contra los precios.

La conclusión es que la Fed puede mantener los tipos sin cambios en julio, pero necesitará comprobar que la mejora se mantiene durante el verano. El comportamiento de la energía, los alimentos y los servicios determinará si el descenso de junio marca el inicio de una tendencia duradera o representa únicamente una tregua temporal.

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