¿Cómo han cambiado las expectativas sobre los tipos de interés tras los acontecimientos de esta semana?

CapitalBolsa
Capitalbolsa | 22 may, 2026 15:22
bancoscentralescb8911
Puntos clave
  • El mercado empieza a descontar subidas de tipos antes de final de año en los principales bancos centrales.
  • La Reserva Federal sigue siendo la menos agresiva en precio de mercado, pero aumentan las apuestas de una posible subida.
  • El foco inmediato está en la intervención de Waller, que puede dar pistas sobre el giro restrictivo de la Fed.

Los mercados monetarios siguen ajustando sus expectativas sobre los bancos centrales. Aunque esta semana no se han producido cambios sustanciales en los precios, empieza a llamar la atención el aumento de las apuestas sobre una posible subida de tipos por parte de la Reserva Federal antes de final de año.

Los bancos centrales vuelven a mirar hacia arriba

Las expectativas de mercado apuntan a que varios bancos centrales podrían tener que endurecer de nuevo su política monetaria en los próximos meses. El mayor ajuste esperado se concentra en el Banco de la Reserva de Nueva Zelanda, con 76 puntos básicos descontados para final de año, aunque el mercado asigna una probabilidad del 70% a que no haya cambios en la próxima reunión.

También destaca el Banco Central Europeo, con 64 puntos básicos de subida previstos y una probabilidad del 88% de aumento de tipos en la próxima cita. Le siguen el Banco de Inglaterra, el Banco de Japón, el Banco de Canadá, el Banco de la Reserva de Australia, la Reserva Federal y el Banco Nacional Suizo.

  • RBNZ: +76 puntos básicos esperados para final de año.
  • BCE: +64 puntos básicos, con alta probabilidad de subida en la próxima reunión.
  • Banco de Inglaterra: +48 puntos básicos.
  • Banco de Japón: +46 puntos básicos.
  • Banco de Canadá: +41 puntos básicos.
  • Reserva Federal: +20 puntos básicos.

La Fed, el movimiento que más vigila el mercado

La Reserva Federal sigue mostrando una expectativa de subida relativamente contenida, con unos 20 puntos básicos descontados para final de año y una probabilidad del 99% de que no haya cambios en la próxima reunión. Sin embargo, lo relevante no es el nivel absoluto, sino el cambio de tono: el mercado empieza a contemplar que la Fed pueda volver a endurecer su política si la inflación repunta.

El detonante está en el prolongado estancamiento entre Estados Unidos e Irán y en el cierre del estrecho de Ormuz, que mantiene elevado el precio del petróleo. Este factor llega en un momento especialmente delicado, justo antes de la reunión del FOMC de junio, que incluirá nuevas proyecciones económicas y el gráfico de puntos.

El riesgo para los mercados no es solo que la Fed no recorte tipos, sino que empiece a sugerir de forma más explícita que una subida vuelve a estar sobre la mesa.

Inflación energética y resiliencia económica

Los datos recientes de Estados Unidos han mostrado una economía todavía resistente. El mercado laboral se mantiene estable y la actividad no ofrece señales suficientes de deterioro como para justificar una postura claramente expansiva por parte de la Fed.

El problema está en la inflación. El encarecimiento del petróleo, provocado por la tensión geopolítica y las restricciones en Ormuz, puede filtrarse a los precios de energía, transporte y bienes finales. En ese contexto, algunos responsables de la Reserva Federal han empezado a abandonar gradualmente el sesgo acomodaticio y a insistir en la necesidad de mantener todas las opciones abiertas.

Las actas del FOMC también reflejaron ese cambio de tono. La idea de que los tipos solo podían bajar ha perdido fuerza. Ahora el mercado empieza a asumir que, si la inflación vuelve a acelerarse, la Fed podría verse obligada a actuar en dirección contraria.

Waller puede marcar el tono

La intervención de Christopher Waller será especialmente importante. Sus discursos suelen contener señales relevantes de política monetaria y, durante este ciclo, ha funcionado como uno de los indicadores adelantados más fiables de la dirección de la Fed.

Hasta ahora, Waller se ha mostrado preocupado por el mercado laboral, pero los datos siguen apuntando a una situación razonablemente estable. Si en su discurso desplaza el foco hacia la inflación y adopta un tono más restrictivo, el mercado podría interpretarlo como una señal de que la posibilidad de una subida de tipos ya no es meramente teórica.

Un giro de Waller hacia un mensaje más duro tendría impacto inmediato en bonos, dólar y renta variable, porque confirmaría que la Fed empieza a mirar de nuevo el riesgo inflacionista por encima del riesgo de crecimiento.

Lectura para los mercados

El escenario sigue siendo incómodo para los activos de riesgo. Las bolsas han convivido relativamente bien con la idea de tipos altos durante más tiempo, pero una cosa es retrasar recortes y otra muy distinta es reabrir la puerta a nuevas subidas.

Si la Fed mantiene un tono prudente, el mercado podría seguir interpretando el repunte de las expectativas como una cobertura temporal frente al petróleo y la geopolítica. Pero si Waller o el FOMC de junio refuerzan una lectura más restrictiva, los inversores tendrán que reajustar valoraciones, especialmente en los segmentos más sensibles a tipos: tecnología de larga duración, consumo discrecional, inmobiliario y compañías endeudadas.

Por ahora, el mensaje es claro: la inflación vuelve a condicionar el debate monetario. Y mientras el petróleo siga elevado y la economía estadounidense resista, la Reserva Federal tendrá pocos incentivos para recuperar un discurso claramente expansivo.

contador