Las acciones con alto dividendo vuelven a ganar protagonismo como fuente de estabilidad y rentabilidad
Según el estratega jefe de renta variable de Julius Baer, Mathieu Racheter, las compañías que ofrecen rendimientos por dividendo elevados y sostenibles siguen siendo una pieza clave dentro de las carteras diversificadas, especialmente en un entorno donde el avance del mercado se concentra en un reducido grupo de valores tecnológicos o de crecimiento.
El experto recuerda que los dividendos han sido históricamente un motor esencial del retorno total de la renta variable, y que las empresas capaces de mantener o incrementar sus pagos suelen contar con balances sólidos y flujos de caja estables, características que aportan resiliencia en momentos de mayor volatilidad bursátil.
Desde Julius Baer mantienen una visión constructiva sobre el estilo de inversión de alto dividendo, particularmente para los inversores orientados a ingresos recurrentes. En su definición, este tipo de compañías no solo presentan una rentabilidad por dividendo superior a la media, sino también solidez financiera y consistencia en el pago, atributos cada vez más escasos en un mercado dominado por el impulso de pocos líderes de crecimiento.
En su análisis, Racheter identifica tres motivos principales por los que este segmento sigue ofreciendo valor:
- Los dividendos son un pilar estructural del retorno total a largo plazo. A lo largo de las últimas décadas, la reinversión de dividendos ha aportado una parte sustancial de las ganancias totales de los mercados bursátiles. En contextos de rendimientos más moderados, los pagos en efectivo actúan como ancla de estabilidad. De hecho, en los últimos veinte años, los dividendos han representado el 36% del retorno total en Estados Unidos y el 69% en Europa, cifras que evidencian su poder de acumulación a largo plazo.
- Las compañías de alto dividendo suelen ser más estables y predecibles. Según Julius Baer, muchas de estas empresas operan en sectores con demanda estructural y menor ciclicidad, lo que les permite ofrecer una protección natural frente a caídas cuando la volatilidad aumenta, como suele ocurrir en los últimos meses del año.
- El contexto de tipos de interés favorece a este estilo. Con unas políticas monetarias que probablemente tenderán a relajarse de forma gradual en los próximos 12 a 18 meses, las acciones con rentabilidad por dividendo atractiva podrían recuperar ventaja frente a la renta fija. Además, la valoración sigue siendo razonable: cotizan a 14,8 veces beneficios esperados, frente a las 20,6 veces del mercado general, lo que refuerza su atractivo relativo.
En resumen, Mathieu Racheter concluye que el segmento de acciones de alto dividendo ofrece resiliencia, visibilidad y rentabilidad sostenida, tres cualidades que escasean en un entorno dominado por pocos ganadores. Por ello, Julius Baer mantiene su recomendación de sobreponderar (“Overweight”) esta estrategia dentro de las carteras globales.