Turbulencias de mitad de ciclo ('midcycle')

Juan Carlos Ureta Domingo, presidente ejecutivo Renta 4 Banco

CapitalBolsa
Capitalbolsa | 05 ago, 2019 19:45 - Actualizado: 11:12
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La muy meditada, pero excesivamente nerviosa e insegura, comparecencia de Jerome Powell tras la reunión de la Fed del pasado miércoles, y el anuncio del presidente Trump el jueves de imponer nuevos aranceles de un 10% a un elevado número de importaciones chinas, han dado como resultado un inicio de agosto realmente negativo en las Bolsas, tras un mes de julio en el que tanto el S&P como el Nasdaq han conseguido su sexta subida de los siete primeros meses del año.

Powell y Trump han hecho que la semana a caballo entre julio y agosto haya terminado con caídas generalizadas en las Bolsas. Caídas del 3,9% en el Nasdaq, el 3,1% en el S&P, el 4,2% en el Eurostoxx, el 3,5% en el Ibex, el 2,6% en el Nikkei y el Shanghai Composite y el 4,2% en el MSCI Emerging Markets dejando en el aire la pregunta de si agosto se va convertir en el segundo mes del año, después de mayo, con las Bolsas a la baja. Recordemos que en mayo fue precisamente la combinación de un discurso tibio de la Fed, que dio la impresión de no estar muy convencida de bajar los tipos, y un recrudecimiento de la guerra comercial con China, que provocó caídas mensuales del 6,5% en el S&P y el Eurostoxx, del 7,5% en el Nikkei, y del 5,8% en el Shanghai Composite.

La sombra de mayo está sin duda muy presente entre los inversores, en un entorno en el que los datos económicos siguen reflejando debilidad (por ejemplo, el PMI de manufacturas de julio alemán en 43,2 puntos, por debajo de 50, o el PMI manufacturero en Estados Unidos que cayó al 51,2 en julio y se acerca peligrosamente a la barrera de los 50) y en el que los resultados del segundo trimestre de las empresas van a la baja, aunque estén superando en muchos casos unas estimaciones previas que se habían situado en el peor escenario posible. Casos como el del gigante industrial alemán Siemens, cuyas malas cifras provocaron un desplome en toda regla de su cotización el pasado martes y arrastraron al Dax y al conjunto de las Bolsas europeas, son muy significativos. Y también el de Apple, cuyas cifras gustaron en un primer momento pero no en una segunda lectura, lo que hizo que la subida inicial fuese totalmente absorbida por la caída posterior.

Frente a la clara, aunque por ahora suave desaceleración global, los inversores habían centrado y siguen centrando sus expectativas en la bajada de tipos y en el acuerdo comercial entre Estados Unidos y China, pero justamente han sido esos dos factores los que han fallado esta semana.

¿Por qué fue tan poco entusiasta la respuesta de los mercados a la primera bajada de tipos en una década de la Fed?

En parte, como hemos dicho, por el propio "lenguaje corporal" (body language) de Powell, que no acaba de encontrar su forma de comunicar y que está aún muy lejos de trasladar a quienes le escuchan la calma que transmitía Bernanke, la convicción que transmitía Yellen o la seguridad sin fisuras que transmite Draghi en sus intervenciones. Powell parecía estar muy incómodo en la rueda de prensa, a pesar de notarse que la llevaba muy preparada.

Pero no fue solo el lenguaje corporal, Powell fue también confuso en los términos que utilizó y algo contradictorio en las respuestas, en una muestra más de esos "equilibrios verbales" de la Fed a los que aludíamos en nuestro anterior comentario. Trump había solicitado, vía tuit, una rebaja grande de tipos ("a small rate cut is not enough") y la expectativa estaba muy alta, pero Powell no supo realmente convencer a los mercados de la bondad de un recorte suave que permita ir graduando otras bajadas si fuesen necesarias.

La idea central que quiso transmitir Powell es que la bajada de tipos es un ajuste preventivo de mitad de ciclo ("midcycle") tratando probablemente de evitar la sensación de que la Fed esté oteando una recesión en el horizonte y quiera adelantarse a ella. Powell insistió al principio de la rueda de prensa en que la economía norteamericana va bien, y que esta bajada obedece a algunas amenazas en el escenario económico que podrían no llegar a materializarse, por lo que no supone necesariamente el inicio de una serie de bajadas de tipos. Pero ante el desplome de los mercados que esas palabras produjeron se vio obligado a matizar que tampoco cabía excluir bajadas de tipos adicionales en el futuro y que la Fed se guiará por los datos que vayan saliendo, lo que consiguió tranquilizar parcialmente a los inversores y permitió un cierto rebote el jueves al inicio de la sesión americana.

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