Goldman cree que la corrección del momentum entra en su fase final
- La cesta de valores de alto beta y momentum de Goldman Sachs ha caído un 33% desde máximos.
- El equipo de ventas del banco cree que el desmantelamiento de estas posiciones entra en su fase final.
- El riesgo aumentaría si los resultados empresariales o la narrativa de la inteligencia artificial se deterioran.
La fuerte corrección de las operaciones de momentum podría estar acercándose a su fase final. La cesta de acciones de alto beta y elevada fortaleza relativa elaborada por Goldman Sachs acumula ya una caída del 33% desde sus máximos.
Steve Goldstein recoge una nota del equipo de ventas de Goldman, en la que participa Ariana Contessa, que califica el actual proceso de liquidación como las “últimas entradas” del movimiento.
El banco basa esta interpretación en la magnitud alcanzada por la caída, tanto en términos absolutos como ajustada por volatilidad. Además, el posicionamiento de los inversores es ahora menos extremo, después de que una parte importante de las apuestas apalancadas y más concurridas haya sido deshecha.
Sin un deterioro fundamental evidente
El equipo de Goldman Sachs señala que no existe por ahora un catalizador fundamental suficientemente grave que justifique por sí solo la intensidad del movimiento.
Las preocupaciones sobre la inteligencia artificial, los elevados compromisos de inversión y la sostenibilidad de las valoraciones están pesando sobre las acciones de crecimiento. Sin embargo, la corrección parece responder también a factores técnicos, recogidas de beneficios y reducción del apalancamiento.
Según Steve Goldstein, el argumento del banco es que la mayor parte del ajuste podría haberse producido ya, dado que las posiciones están menos saturadas y la caída ha alcanzado una dimensión históricamente elevada.
Los resultados decidirán si queda otra fase bajista
Goldman advierte, no obstante, de que el descenso podría prolongarse si la temporada de resultados revela un deterioro más profundo de los beneficios o si la tesis de inversión en inteligencia artificial comienza a debilitarse de forma estructural.
La evolución de las guías empresariales será especialmente relevante. Unas previsiones débiles sobre ingresos, márgenes o rentabilidad de las inversiones en IA podrían provocar una nueva reducción de exposición a los valores de mayor beta.
Por el contrario, unos resultados sólidos y comentarios favorables de los equipos directivos podrían estabilizar estas operaciones. La conclusión de Goldman Sachs es que el movimiento parece avanzado, pero su final dependerá de que los fundamentales no confirmen los temores que actualmente descuenta el mercado.