El riesgo es que el mercado está entrando en una fase de elevada complacencia, con valoraciones exigentes
- Las bolsas europeas cierran con moderados descensos y bajo volumen de negociación.
- El petróleo vuelve a ser el principal foco de tensión, con el Brent cerca de los 95 dólares.
- La IA sigue ampliando su influencia en Wall Street y empuja al S&P 500 hacia nuevos objetivos alcistas.
Las bolsas europeas han cerrado la sesión con ligeras caídas, en una jornada de bajo volumen de negociación y sin grandes referencias macroeconómicas capaces de alterar el tono de fondo. El mercado ha seguido dividido entre la cautela por el repunte del petróleo, las dudas sobre Oriente Medio y la fortaleza que continúa mostrando Wall Street gracias al impulso de la inteligencia artificial.
En el plano macro, la sesión ha dejado como principal referencia europea los datos finales del PMI manufacturero de la Eurozona, que confirmaron una desaceleración de la actividad industrial en mayo, aunque todavía en zona de expansión. La lectura fue mixta: el sector sigue creciendo, pero con demanda más débil y mayores presiones de costes. En Estados Unidos, la atención se mantiene en los indicadores adelantados de actividad y, sobre todo, en el informe de empleo que se publicará al final de la semana.
| Más suben Ibex 35 | |||
|---|---|---|---|
| Solaria Energí... | 23,79€ | 0,29 | 1,23% |
| Amadeus-A | 55,34€ | 0,60 | 1,10% |
| Repsol | 22,27€ | 0,23 | 1,04% |
| Naturgy | 28,80€ | 0,26 | 0,91% |
| Endesa | 36,11€ | 0,25 | 0,70% |
| Más bajan Ibex 35 | |||
| Aena | 24,38€ | -0,52 | -2,09% |
| Cellnex | 28,30€ | -0,52 | -1,80% |
| Mapfre | 3,95€ | -0,07 | -1,69% |
| Banco Sabadell | 2,86€ | -0,04 | -1,41% |
| Ferrovial SE | 57,94€ | -0,76 | -1,29% |
Cierre europeo sin dirección clara
La renta variable europea ha terminado la sesión prácticamente plana, con los principales índices moviéndose en rangos estrechos. Los inversores han preferido no tomar grandes posiciones, pendientes de la evolución del crudo y de las próximas referencias de inflación y actividad.
El petróleo ha vuelto a situarse en el centro del mercado. El Brent se ha acercado a la zona de los 95 dólares por barril, después de nuevos episodios de tensión entre Estados Unidos e Irán y de la intensificación del conflicto regional. Este repunte vuelve a complicar el escenario para los bancos centrales, ya que puede reactivar las presiones inflacionistas justo cuando el mercado intenta valorar si el ciclo de tipos está cerca de estabilizarse.
La sesión europea ha sido de espera. No ha habido ventas agresivas, pero tampoco convicción compradora. El mercado mantiene la calma, aunque el petróleo vuelve a ser una amenaza latente para inflación, márgenes y tipos.
La IA sigue ampliando su radio de acción
Según Juan Carlos Ureta, presidente ejecutivo de Renta 4 Banco, la gran novedad de las últimas semanas no es solo que la inteligencia artificial siga impulsando al mercado, sino que su influencia bursátil se está ensanchando. Hasta hace poco, el entusiasmo se concentraba en un grupo reducido de empresas, especialmente semiconductores, con Nvidia a la cabeza, y grandes hiperescaladoras como Alphabet.
Ahora, sin embargo, el dinero empieza a desplazarse hacia otras tecnológicas, incluidas compañías de software y nombres clásicos que habían quedado rezagados. Esta ampliación del liderazgo es importante porque reduce la dependencia de unos pocos gigantes y refuerza la idea de que la IA puede seguir actuando como motor de mercado durante más tiempo.
Ureta recuerda que hace unos meses llegó a imponerse la idea de que la inteligencia artificial podía destruir parte del negocio del software tradicional. La tesis era que nuevas funcionalidades de plataformas como Claude podían erosionar modelos basados en licencias, suscripciones y soluciones SaaS. Esa narrativa provocó caídas en compañías como Microsoft, Salesforce, Oracle o SAP.
Sin embargo, el mercado ha cambiado de lectura. Lejos de matar al software, la IA está empezando a revalorizar a parte del sector. El dinero vuelve a buscar empresas capaces de integrar inteligencia artificial en sus productos, mejorar productividad y capturar nuevas fuentes de ingresos.
El rebote tecnológico gana profundidad
El comportamiento relativo de Wall Street frente a Europa ha sido muy claro en los últimos meses. En abril, el Nasdaq 100 subió con mucha más fuerza que los índices europeos, y en mayo volvió a repetir el patrón. El S&P 500 también se ha beneficiado del empuje tecnológico, aunque en menor medida que el Nasdaq.
La clave está en los beneficios. Según Ureta, los resultados del primer trimestre han mostrado un crecimiento muy sólido para el conjunto del S&P 500, pero todavía más fuerte en las compañías tecnológicas. Ese diferencial de crecimiento explica que los inversores sigan pagando múltiplos elevados por las empresas ligadas a la IA, centros de datos, software, servidores y semiconductores.
En mayo, el movimiento se extendió hacia compañías que hasta ahora parecían fuera del núcleo duro de la inteligencia artificial. Cisco, IBM, Oracle, Dell, Snowflake y Hewlett Packard han protagonizado fuertes subidas, señal de que el mercado está empezando a ver la IA como una oportunidad más amplia y no solo como una historia concentrada en Nvidia y unas pocas grandes plataformas.
La IA ha dejado de ser una narrativa de pocos nombres. El mercado empieza a premiar también a empresas de infraestructura, software, servidores, nube y hardware clásico que pueden reposicionarse dentro del nuevo ciclo tecnológico.
Liquidez, apalancamiento y complacencia
El ensanchamiento del rally tecnológico también refleja que la liquidez del sistema sigue siendo elevada. El dinero se desplaza de unos valores a otros, buscando nuevas formas de capturar la historia de la IA. Pero Ureta introduce una advertencia relevante: la subida de los activos genera también más capacidad de financiación sobre esos mismos activos.
Cuando sube el valor de las carteras, aumenta la posibilidad de endeudarse contra ellas. Ese mayor margen financiero puede alimentar nuevas compras y, a su vez, nuevas subidas. Es un círculo que puede reforzar la tendencia alcista, pero que también incrementa la vulnerabilidad si el mercado cambia de dirección.
Los datos de deuda con margen en Estados Unidos se sitúan en máximos históricos, lo que confirma que parte del movimiento está apoyado por un entorno de financiación muy amplio. Al mismo tiempo, el VIX se mantiene en niveles reducidos, reflejando una complacencia elevada frente al riesgo.
El S&P 500 mira ya hacia los 8.000 puntos
Con los tres grandes índices estadounidenses en máximos históricos, la pregunta ya no es si Wall Street ha recuperado el terreno perdido, sino hasta dónde puede llegar el movimiento. Ureta señala que el S&P 500 se encuentra ya relativamente cerca de los 8.000 puntos, un objetivo que algunas casas de análisis han empezado a contemplar para final de año.
Puede que ese nivel no se alcance de inmediato, como ocurrió en 2025 con otros objetivos que parecían ambiciosos, pero la dirección de fondo sigue estando dominada por la tecnología. Mientras los beneficios acompañen, la IA siga ampliando su impacto y la liquidez continúe fluyendo hacia activos de riesgo, el mercado estadounidense conserva una clara ventaja relativa frente a Europa.
Esta semana será importante para comprobar si ese impulso se mantiene. En resultados, destacarán compañías tecnológicas como Palo Alto Networks y Broadcom. En el plano macro, el informe de empleo estadounidense será la referencia clave, mientras que en Europa se publicarán datos de inflación, PIB y ventas minoristas.
Cierre: calma europea, euforia tecnológica en Wall Street
En resumen, la sesión europea ha sido de trámite: pocos movimientos, escaso volumen y un mercado que sigue esperando referencias más concluyentes. El petróleo vuelve a incomodar, los datos industriales europeos muestran pérdida de fuerza y los inversores siguen atentos a los próximos mensajes de los bancos centrales.
Pero la historia de fondo sigue escrita en Wall Street. La inteligencia artificial continúa ampliando sus límites bursátiles, incorporando nuevos nombres al rally y sosteniendo la posibilidad de objetivos más ambiciosos para el S&P 500. La advertencia es que el mercado entra en una fase de elevada complacencia, con valoraciones exigentes y más apalancamiento.
Lo lógico sería aprovechar la baja volatilidad para comprar protección. Pero, por ahora, el comportamiento de los inversores apunta en otra dirección: seguir comprando riesgo y seguir volcándose en tecnología.