Trump impone nuevos aranceles del 10% y 12,5% al 99% de las importaciones
Puntos clave:
- EE. UU. impone aranceles del 10% y el 12,5%.
- Las medidas afectan al 99% de sus importaciones.
- Entran en vigor este viernes.
La Administración de Donald Trump ha anunciado una nueva oleada de aranceles globales destinada a mantener la elevada protección comercial de Estados Unidos una vez expire el régimen temporal aplicado durante los últimos meses.
Según explican Victor Reklaitis y Robert Schroeder, las nuevas tasas se apoyan en la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974 y afectarán a los 60 principales socios comerciales del país, que representan aproximadamente el 99% de las importaciones estadounidenses.
Aranceles del 10% y del 12,5%
Washington aplicará un arancel general del 10% a los países que dispongan de prohibiciones contra el trabajo forzoso y elevará la tasa al 12,5% para aquellos que, según la Administración estadounidense, no hayan adoptado medidas suficientes.
El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, señaló que los países considerados en la “dirección correcta” soportarán el tipo inferior, mientras que aquellos que no cumplan los criterios de Washington afrontarán el gravamen más elevado.
Un nuevo fundamento legal para mantener los gravámenes
Trump recurrió en febrero a la Sección 122 de la Ley de Comercio para imponer durante 150 días un arancel global del 10%, después de que el Tribunal Supremo rechazara el uso de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional como base para estas medidas.
Con ese periodo temporal a punto de expirar, la Casa Blanca ha optado ahora por la Sección 301, utilizada habitualmente para responder a prácticas comerciales consideradas injustas.
Los nuevos aranceles entrarán en vigor a las 00:01 horas de Washington del viernes.
No se acumularán con los aranceles al acero y al aluminio
Las nuevas tasas no se sumarán a los gravámenes ya existentes sobre el acero y el aluminio, aprobados bajo otra disposición de la legislación comercial estadounidense.
También quedarán excluidos determinados productos, entre ellos algunas importaciones agrícolas, aunque el alcance de las exenciones dependerá de la clasificación concreta de cada mercancía.
El trabajo forzoso, argumento central de Washington
La Oficina del Representante Comercial concluyó el pasado mes una investigación en la que acusó a 60 socios comerciales de no impedir suficientemente la entrada de bienes producidos mediante trabajo forzoso.
Greer defendió que el objetivo de la medida es presionar al resto de países para eliminar estas prácticas de las cadenas mundiales de suministro. Sin embargo, varios analistas consideran que este argumento puede estar funcionando como una justificación legal para mantener una política arancelaria mucho más amplia.
La nueva ronda de gravámenes refuerza el giro proteccionista de Estados Unidos y puede elevar los costes de importación para empresas y consumidores. Su impacto final dependerá de la capacidad de las compañías para absorber los aranceles, trasladarlos a precios o reorganizar sus cadenas de suministro.