La IA en el centro de la estrategia para impulsar el consumo de China

Axel Botte (Ostrum AM, filial de Natixis IM)

CapitalBolsa
Capitalbolsa | 27 mar, 2025 13:52
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Una semana después de la reunión de la Asamblea Popular Nacional del 5 de marzo, que abogó por "ampliar la demanda interna en todos los frentes", el Consejo de Estado ha publicado un plan de 30 puntos para estimular el consumo.

El consumo se ha convertido en una prioridad para el gobierno, con objetivos fijados para 2025. Las autoridades chinas apuestan por el consumo interno para mitigar los efectos de las presiones externas y facilitar al mismo tiempo la transición estructural del país.

El consumo: principal freno del crecimiento chino. Una tasa de ahorro (muy) elevada

El consumo en China representa el 40,7% del PIB (2023), un porcentaje bajo comparado con el 72% de Estados Unidos y el 50-70% de los países de la OCDE. Esta debilidad está vinculada a dos grandes factores estructurales. En primer lugar, un modelo económico basado en la inversión en infraestructuras e industria más que en el consumo interno. En segundo lugar, un sistema de protección social inadecuado. La preocupación por la sanidad, la educación y la jubilación empuja a los hogares a ahorrar más, en lugar de gastar. China está abordando por fin su elevada tasa de ahorro, ¡que representa el 42% de su PIB!

También hay desigualdades de renta entre las zonas rurales y urbanas, lo que crea un desequilibrio en el consumo. El sistema "Hukou" de registro de los hogares limita la movilidad de los trabajadores y su acceso a los servicios sociales en las ciudades donde no están registrados. A pesar de sus ingresos, los trabajadores emigrantes no tienen la misma capacidad de consumo que los residentes permanentes. China, por ejemplo, tiene una elevada tasa de ahorro, superior al 40%, en comparación con los países industrializados, como muestra el gráfico anterior. Sin confianza, no puede haber una recuperación sostenible del consumo. Las presiones externas han acelerado las reformas estructurales, con la eliminación de los requisitos "Hukou" y la mejora de la calidad de vida.

La confianza de los consumidores también sigue siendo un freno importante para la recuperación del consumo.

La crisis inmobiliaria y el deterioro del mercado laboral tras la represión del sector privado en 2021 han provocado un fuerte deterioro de la confianza de los consumidores chinos, como muestra el gráfico siguiente. La confianza de los consumidores se ha estabilizado en niveles históricamente bajos, a pesar de los recientes signos de estabilización en el sector inmobiliario. Pero restablecer la confianza de los consumidores es vital para que el consumo se recupere a largo plazo.

Un plan de acción "especial" para una recuperación sostenible del consumo

El plan de acción "especial" incluye 30 iniciativas del lado de la demanda, intensificando los esfuerzos políticos para promover mayores ingresos de los hogares y menores cargas (a través de la mejora del bienestar social) para un crecimiento sostenible del consumo.

Por primera vez, el Gobierno incorpora el efecto riqueza de los mercados inmobiliario y bursátil a su estrategia de apoyo al consumo. El plan también hace hincapié en el bienestar social, en particular suprimiendo los requisitos del "Hukou" para ofrecer una pensión básica y un seguro médico a los trabajadores temporales, que a menudo están empleados en plataformas digitales. Esta medida supone un primer paso hacia la reforma del "Hukou" (registro de hogares), que durante mucho tiempo ha frenado el consumo acentuando las desigualdades de ingresos entre las zonas rurales y urbanas. El desarrollo de los servicios también es prioritario. La aplicación estricta de las vacaciones pagadas, la prohibición de prolongar ilegalmente la jornada laboral y la introducción de vacaciones de primavera y otoño en la enseñanza primaria y secundaria son iniciativas destinadas a estimular el "nuevo consumo" de servicios.

Aplicación del plan

Los ministerios y las administraciones locales serán responsables de la aplicación del plan. El Consejo de Estado planea introducir subsidios fiscales para los préstamos al consumo personal, así como subsidios a los intereses de los préstamos, además de ampliar los programas de intercambio de bienes viejos, como electrodomésticos y vehículos usados. El PBOC apoyará a las instituciones financieras para que desarrollen actividades de titulización de activos utilizando como activos subyacentes préstamos al consumo y para automóviles. El objetivo es aumentar los préstamos y ampliar la diversidad de las inversiones en bonos. El banco central chino también apoyará activamente a las instituciones financieras en la emisión de bonos financieros al consumo, con un programa de prueba previsto en ciudades densamente pobladas. El crédito al consumo representa apenas una cuarta parte del crédito a los hogares. La mayoría son hipotecas. Por último, los gobiernos locales podrán destinar más recursos presupuestarios a ámbitos como la educación, la asistencia médica y a la tercera edad, la atención a la infancia, la formación profesional, la cultura, el deporte y el turismo.

La IA en el centro de la estrategia para impulsar el consumo

Por primera vez, China ha situado la inteligencia artificial (IA) en el centro de su plan de consumo, acelerando el desarrollo y la aplicación de nuevas tecnologías y productos como la conducción autónoma, los dispositivos conectados, el vídeo de ultra alta definición, las interfaces cerebro-ordenador, la robótica y la fabricación aditiva.

Con una población de 1.400 millones de habitantes y 1.100 millones de usuarios de Internet, la transformación del consumo chino por la IA podría ser rápida. De hecho, los consumidores ya están experimentando los beneficios tangibles de la IA a través de productos como vehículos autónomos o útiles chatbots que resuelven problemas de forma eficiente. China destaca en el campo tecnológico desarrollando aplicaciones que satisfacen las necesidades de los consumidores y generan valor económico para la industria. En el sector farmacéutico, por ejemplo, donde se necesitan hasta 10 años de investigación para desarrollar un medicamento y cuesta 1.000 millones de dólares, la IA podría generar beneficios considerables. Es probable que estas tecnologías emergentes cambien y estimulen los hábitos de consumo. Al igual que los televisores en color fueron considerados artículos de lujo por los hogares chinos en los años 90, y los teléfonos móviles posteriormente, estas tecnologías emergentes podrían convertirse rápidamente en productos de consumo generalizado.

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