El conflicto con Irán pone a prueba a los mercados, pero el ciclo económico sigue firme

Enguerrand Artaz, estratega de La Financiére de l’Échiquier

CapitalBolsa
Capitalbolsa | 09 mar, 2026 11:45
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Puntos clave
  • La guerra con Irán ha provocado fuertes movimientos en mercados, energía y tipos de interés.
  • Europa y Asia son las regiones más vulnerables por su dependencia energética y del estrecho de Ormuz.
  • Aun así, el entorno macro global sigue mostrando señales de resistencia que podrían evitar una reacción excesiva de los inversores.

La operación militar Furia Épica lanzada por Estados Unidos e Israel contra el régimen iraní ha alterado de forma abrupta el comportamiento de los mercados financieros globales. El repunte del petróleo y del gas ha reintroducido el riesgo energético en el centro del escenario macro, lo que ha provocado correcciones en renta variable, repuntes de los tipos de interés y una fuerte apreciación del dólar.

Europa y Asia sienten más el shock energético


Europa ha sido una de las regiones más afectadas por el cambio de percepción del mercado. El continente, considerado el más vulnerable a un encarecimiento sostenido de la energía, ha visto evaporarse parte de la ventaja que acumulaba su bolsa desde comienzos de año.

Los mercados emergentes siguen liderando en términos relativos, aunque han perdido algo de brillo, especialmente en Asia. La razón es clara: gran parte de la región depende directamente del tránsito energético por el estrecho de Ormuz, lo que eleva su exposición a cualquier interrupción prolongada del suministro.

El shock energético ha provocado un giro claro en los tipos de interés, alimentando el temor a un posible retorno de la inflación vinculada a la energía.

En contraste, los mercados estadounidenses han mostrado una mayor resistencia. Además de su menor dependencia energética, el dólar ha actuado como activo refugio y se ha revalorizado frente a las principales divisas.

La economía global muestra señales de fortaleza


Más allá de la volatilidad inmediata, el contexto económico global presenta señales de mejora que podrían amortiguar el impacto del conflicto. En Estados Unidos, diversas encuestas empresariales apuntan a una recuperación de la confianza corporativa y a una dinámica de beneficios que empieza a extenderse más allá del sector tecnológico.

El mercado laboral sigue mostrando señales mixtas, pero algunos segmentos más cíclicos parecen estabilizarse. De confirmarse esta tendencia, podría anticipar una aceleración moderada del empleo y apoyar el consumo de los hogares más dependientes de las rentas del trabajo.

En paralelo, la inversión vinculada a la inteligencia artificial sigue siendo un motor relevante para la economía, aunque también podría modificar la percepción de los inversores sobre las grandes compañías tecnológicas, cuya capacidad de generar liquidez extraordinaria podría moderarse.

Europa también mejora gradualmente


En Europa, la situación es distinta pero igualmente constructiva. La confianza empresarial muestra un tono razonablemente positivo, mientras que los programas de inversión derivados del gasto público en Alemania comienzan a materializarse.

La producción industrial y la construcción empiezan a recuperar dinamismo, y las expectativas de empleo muestran una ligera mejora. Incluso la confianza de los consumidores parece estabilizarse, apoyada por una moderación de la tasa de ahorro y por la continuidad del crecimiento en las ventas minoristas.

Este entorno podría favorecer una rotación hacia valores de pequeña y mediana capitalización que habían quedado rezagados en los últimos años.

Un contexto macro más resistente que en crisis anteriores


Aunque un agravamiento del conflicto con Irán podría cuestionar este escenario, el contexto macroeconómico actual presenta una mayor capacidad de resistencia que en episodios anteriores. A diferencia de la crisis energética derivada de la guerra entre Rusia y Ucrania, la inflación actual parte de niveles mucho más moderados y sigue mostrando una tendencia de desaceleración.

Además, el mercado laboral global se encuentra en una situación más flexible que durante la salida de la pandemia, cuando las tensiones salariales amplificaron el impacto inflacionista del shock energético.

Este punto resulta crucial para los inversores. Si la economía mundial mantiene esta capacidad de absorción de shocks, las reacciones más extremas del mercado podrían resultar exageradas frente al impacto real del conflicto.

Reflexión Capital Bolsa


El mensaje de fondo es interesante: el mercado está reaccionando con violencia a un shock geopolítico, pero el ciclo económico global llega a este episodio en mejor estado que en otras crisis energéticas recientes.

Eso no elimina el riesgo —todo depende de cuánto dure el conflicto—, pero sí sugiere que las correcciones podrían ser más tácticas que estructurales si el petróleo no se mantiene demasiado tiempo en niveles extremos. En ese escenario, los inversores deberían evitar decisiones impulsivas y centrarse en la calidad y la diversificación sectorial.

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