Goldman Sachs apuesta por un dólar fuerte mientras el petróleo mantenga altos los rendimientos
- Goldman Sachs ve margen para una fortaleza amplia del dólar frente a divisas del G10.
- El argumento central combina petróleo alto, inflación persistente y rentabilidades estadounidenses elevadas.
- La entidad prefiere posiciones largas en dólar frente a corona sueca, euro y libra esterlina.
Goldman Sachs mantiene una visión favorable sobre el dólar estadounidense en un contexto marcado por el shock energético, la resistencia de la economía de Estados Unidos y unas rentabilidades de los bonos que siguen elevadas. La ecuación de fondo es sencilla: petróleo alto, tipos altos y dólar fuerte.
Según el análisis de la entidad, la combinación de inflación persistente y crecimiento económico todavía sólido ha retrasado las expectativas de recortes de tipos por parte de la Reserva Federal. Este entorno favorece al dólar frente a otras divisas del G10, especialmente frente a aquellas economías más vulnerables al encarecimiento de la energía.
El shock energético refuerza al billete verde
Goldman considera que el dólar se ha beneficiado de dos factores desde el inicio del conflicto con Irán. El primero es su condición de activo refugio, que atrae flujos en momentos de tensión geopolítica y volatilidad en materias primas.
El segundo factor es más estructural: Estados Unidos es el mayor productor mundial de petróleo, lo que le otorga una posición relativamente más defensiva frente a un shock energético. A diferencia de otras economías más dependientes de las importaciones de crudo, EE.UU. queda parcialmente aislado del golpe y puede incluso ver reforzada su posición comercial y fiscal en un entorno de precios altos.
El petróleo caro ya no golpea a Estados Unidos como en ciclos anteriores. En el contexto actual, también puede actuar como soporte relativo para el dólar frente a economías importadoras de energía.
Corona sueca, euro y libra, las divisas más vulnerables
Entre las posiciones preferidas de Goldman destacan las compras de dólar frente a la corona sueca, el euro y la libra esterlina. La lógica es que estas divisas pertenecen a economías más expuestas al impacto negativo de unos precios energéticos elevados y a una posible desaceleración de la actividad.
Europa, en particular, vuelve a quedar en una posición delicada. Un petróleo elevado presiona la inflación, reduce poder adquisitivo, afecta a los márgenes empresariales y complica la labor de los bancos centrales. Al mismo tiempo, unas rentabilidades estadounidenses más atractivas aumentan el diferencial a favor del dólar.
El yen sigue bajo presión
Goldman también mantiene una visión cautelosa sobre el yen japonés. Aunque las autoridades japonesas han intervenido en el mercado de divisas en varias ocasiones, la entidad recuerda que la intervención sostenida es difícil de mantener si no va acompañada de un cambio en la política macroeconómica interna.
Mientras no haya un giro claro en Tokio, la debilidad del yen podría persistir. Esto contribuiría a mantener el índice del dólar respaldado, especialmente si el shock energético se prolonga más de lo que el mercado descuenta actualmente.
La intervención cambiaria puede frenar movimientos extremos, pero no suele revertir una tendencia si los diferenciales de tipos y la política monetaria siguen jugando en contra de la divisa intervenida.
Un círculo de retroalimentación entre dólar, petróleo e inflación
La fortaleza del dólar también genera un efecto de segunda vuelta sobre los mercados energéticos. Como el petróleo se negocia en dólares, una apreciación del billete verde encarece el crudo en moneda local para los países importadores, especialmente en Europa y Asia.
Ese encarecimiento puede comprimir la demanda en el margen, pero también refuerza las presiones inflacionistas que mantienen elevadas las rentabilidades estadounidenses. A su vez, esos rendimientos más altos vuelven a apoyar al dólar. Es un círculo que se retroalimenta mientras el Estrecho de Ormuz siga cerrado y no haya señales creíbles de un acuerdo entre Washington y Teherán.
El dólar gana apoyo institucional
La recomendación de Goldman añade peso institucional a una tesis que empieza a ganar consenso: en un mundo de petróleo elevado, inflación resistente y Fed con poco margen para recortar tipos, el dólar conserva ventaja frente a buena parte de las divisas desarrolladas.
La clave estará en la duración del shock energético. Si el conflicto se resuelve y el petróleo retrocede con claridad, parte del soporte del dólar podría moderarse. Pero si la tensión en Ormuz se prolonga, las divisas de economías importadoras de energía seguirán más expuestas.
El mensaje de mercado es directo: mientras el petróleo siga alto y las rentabilidades estadounidenses no cedan, el dólar seguirá teniendo argumentos para mantenerse fuerte frente al euro, la libra, la corona sueca y el yen.