El veterano Dan Niles avisa: La IA sigue viva, pero algunas acciones pueden caer un 30%-50%. Aumenten la liquidez.

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Capitalbolsa | 12 may, 2026 11:52 - Actualizado: 08:25
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Puntos clave
  • Dan Niles cree que el ciclo de IA se parece más a 1997 que a 1999.
  • El despliegue de infraestructura aún tendría recorrido, pero algunas acciones podrían corregir con fuerza.
  • Su recomendación táctica es clara: mantener una posición elevada en liquidez.

El fuerte avance de las acciones vinculadas a semiconductores e inteligencia artificial ha reabierto las comparaciones con la burbuja puntocom. Sin embargo, Dan Niles, fundador de Niles Investment Management y veterano analista del ciclo tecnológico de finales de los noventa, considera que el momento actual no se parece tanto a 1999, justo antes del estallido, sino más bien a 1997, cuando el despliegue de infraestructura de internet todavía tenía recorrido por delante.

IA: una fase aún temprana del ciclo

Según Niles, el mercado estaría ahora en los años tres y cuatro del despliegue de infraestructura de inteligencia artificial, una fase comparable al desarrollo inicial de internet. Su argumento es que la IA sigue generando nuevas necesidades de inversión en chips, servidores, centros de datos y capacidad de procesamiento.

Uno de los factores que habría reforzado esta tesis es el auge de la IA agéntica, que ha impulsado con fuerza el crecimiento del uso de tokens. Esto, a su juicio, ha devuelto protagonismo a ciertos procesadores y ha ampliado el número de compañías que pueden beneficiarse del ciclo, más allá de los grandes nombres habituales.

La lectura de Niles no niega la existencia de excesos, pero sí distingue entre una burbuja terminal y una fase expansiva que todavía puede prolongarse antes de una corrección severa.

Semiconductores exigentes, pero no necesariamente absurdos

Niles reconoce que las acciones de semiconductores parecen estiradas en el corto plazo. Sin embargo, sostiene que, con una visión de largo plazo, las valoraciones no son necesariamente injustificadas si el crecimiento de beneficios termina acompañando.

En su opinión, algunos valores que han recuperado niveles históricos todavía podrían estar infravalorados frente a su potencial de beneficios futuro. El matiz es importante: el problema no sería tanto el largo plazo de la IA, sino el riesgo de que el mercado haya adelantado demasiado rápido una parte relevante de ese crecimiento.

Riesgo de corrección del 30% al 50%

Aunque sigue viendo recorrido estructural en el despliegue de IA, Niles advierte de que muchas acciones que han subido con fuerza podrían sufrir caídas de entre el 30% y el 50% hacia comienzos del próximo año. Como referencia, recuerda lo ocurrido en 2022, cuando las grandes tecnológicas retrocedieron con violencia tras el boom de inversión vinculado a la pandemia.

También alerta sobre la concentración de la demanda. Una parte relevante de los pedidos de los grandes proveedores de nube dependería de pocos clientes, entre ellos OpenAI y Anthropic. En el caso de OpenAI, Niles señala que sus flujos de caja actuales no parecen suficientes para financiar por sí solos sus ambiciones de inversión.

El riesgo no es que la IA deje de ser una tendencia estructural. El riesgo es pagar precios de perfección en compañías que pueden atravesar correcciones muy duras aunque la tesis de fondo siga viva.

Mercado en máximos, petróleo al alza y bonos tensionados

La cautela de Niles no se limita al sector tecnológico. También le preocupa la combinación de bolsas en máximos históricos, petróleo con fuertes subidas en el año y rentabilidades de los bonos a 10 y 30 años en niveles elevados. A su juicio, estos tres elementos no encajan bien entre sí.

Un mercado de renta variable en máximos suele descontar crecimiento, márgenes sólidos y condiciones financieras manejables. Pero petróleo caro y tipos de largo plazo elevados apuntan a más inflación, mayor coste de capital y presión sobre las valoraciones.

Más liquidez y menos complacencia

La conclusión de Niles es prudente: los inversores deberían mantener una posición elevada en efectivo. No porque el ciclo de IA haya terminado, sino porque el mercado parece haber incorporado mucho optimismo en poco tiempo y el contexto macro no justifica una exposición agresiva sin protección.

En resumen, la comparación con 1997 implica que la infraestructura de IA aún puede tener varios años de crecimiento por delante. Pero eso no elimina el riesgo de correcciones profundas en el camino. La oportunidad sigue existiendo, pero el precio de entrada y la gestión de liquidez serán determinantes.

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