Las tensiones en Oriente Medio siguen aumentando. ¿Qué podemos esperar?
- Los intentos de mediación no están consiguiendo acercar las posiciones de Estados Unidos e Irán.
- El tráfico energético por el estrecho de Ormuz se mantiene en niveles mínimos.
- La amenaza hutí sobre el mar Rojo abre el riesgo de un segundo bloqueo simultáneo.
Las tensiones en Oriente Medio siguen aumentando a medida que se aproxima el fin de semana, sin que por el momento se observen avances suficientes para alcanzar un nuevo alto el fuego entre Estados Unidos e Irán.
Las posiciones continúan muy alejadas, especialmente en torno al control del estrecho de Ormuz. Irán considera que cualquier acuerdo debe incluir una solución sobre la navegación y la supervisión de esta ruta estratégica, mientras que Washington mantiene la presión militar sobre Teherán.
Ormuz continúa prácticamente paralizado
El principal problema para los mercados es que la circulación marítima por el estrecho de Ormuz continúa muy por debajo de sus niveles habituales. La actividad se ha reducido a un número mínimo de tránsitos diarios y los grandes petroleros y buques metaneros han desaparecido prácticamente de la zona.
Los datos de Kpler muestran que ningún buque de gas natural licuado ha atravesado el estrecho desde el 11 de julio. Antes del conflicto, esta ruta canalizaba alrededor de una quinta parte de los flujos mundiales de petróleo y gas.
La reducción de los suministros ha provocado una fuerte reacción en los mercados energéticos. Los futuros del gas natural TTF holandés se aproximan a los 60 euros por megavatio hora, tras acumular una subida cercana al 40% desde finales de junio.
Los hutíes abren un segundo frente en el mar Rojo
La situación se ha deteriorado todavía más después de que los rebeldes hutíes reivindicaran ataques con misiles y drones contra dos petroleros saudíes. El grupo ha anunciado un bloqueo naval sobre Arabia Saudí, amenazando el tráfico próximo al estrecho de Bab el-Mandeb y al puerto de Yeda.
Los ataques obligaron a varios buques a modificar su ruta y aumentaron el temor a que el conflicto termine afectando simultáneamente a dos de los principales puntos de estrangulamiento del comercio energético mundial: Ormuz y Bab el-Mandeb.
El mercado dispone de menos margen de seguridad
El problema es que las reservas de petróleo habían comenzado a reducirse ante la expectativa de que la crisis pudiera resolverse durante el verano. Si la interrupción se prolonga, el mercado tendrá menos inventarios disponibles para compensar la pérdida de suministro.
Una escalada durante el fin de semana podría provocar nuevas subidas del petróleo y el gas, elevar las expectativas de inflación y aumentar la presión sobre los bancos centrales. También incrementaría el riesgo de una corrección en las bolsas, especialmente en los sectores más sensibles al consumo, el transporte y los costes energéticos.
El escenario más preocupante sería un bloqueo prolongado de Ormuz combinado con una interrupción efectiva del tráfico en el mar Rojo. En ese caso, el impacto dejaría de ser únicamente regional para convertirse en un problema directo para el crecimiento y la inflación mundiales.