Un analista ve el oro rumbo a los 12.000 dólares por el colapso del dólar
- Daniel Oliver defiende que el mercado alcista del oro está aún en una fase muy temprana.
- El deterioro estructural del dólar y la deuda pública serían el gran catalizador.
- El precio “correcto” del oro podría situarse entre 8.000 y 12.000 dólares la onza.
El fuerte comportamiento del oro, que se mantiene alrededor de los 5.000 dólares la onza, no sería más que el inicio de un movimiento de fondo mucho mayor. Así lo sostiene Daniel Oliver, fundador y gestor de Myrmikan Capital, uno de los analistas que más ha llamado la atención en los mercados al defender que precios cercanos a los 12.000 dólares no solo son posibles, sino coherentes con la situación del sistema financiero global.
Según explica Oliver en una nota ampliamente difundida en redes sociales, el actual ciclo alcista del oro debe interpretarse como la otra cara de la pérdida progresiva de confianza en el dólar y en los activos financieros estadounidenses. A su juicio, el movimiento comenzó ya en 2022, cuando Estados Unidos congeló las reservas en dólares de Rusia, un punto de inflexión que empujó a grandes inversores internacionales a replantearse el papel del oro como activo de reserva.
El dólar, atrapado en una dinámica insostenible
Oliver sostiene que el sistema financiero estadounidense ha podido sostener niveles de deuda extraordinarios gracias a los flujos internacionales de capital. Sin embargo, cree que ese equilibrio se está rompiendo, con el capital privado y el crédito como uno de los principales focos de riesgo. En paralelo, anticipa que la Reserva Federal se enfrenta a una trampa: no puede reducir tipos y, al mismo tiempo, adelgazar su balance sin provocar tensiones severas.
Con más de 10 billones de dólares en deuda pública que deben refinanciarse en los próximos meses, Oliver cree que la Fed se verá forzada a retomar políticas de expansión cuantitativa, alimentando nuevas rondas de creación monetaria.
En su escenario, este proceso daría paso a una segunda fase del mercado alcista del oro, cuando los inversores asuman que el banco central es incapaz de controlar los tipos sin comprar masivamente deuda. La tercera fase llegaría con una auténtica espiral de deuda soberana, en la que mayores tipos generan déficits aún más elevados y obligan a emitir más deuda, empujando los rendimientos todavía más arriba.
¿Por qué 12.000 dólares no es una cifra exagerada?
Para justificar su visión, Oliver recurre a la historia. Explica que, tradicionalmente, los mercados han forzado a los bancos centrales a mantener reservas de oro equivalentes a entre un tercio y la mitad de sus balances. Aplicando esa relación al tamaño actual del balance de la Reserva Federal, el precio implícito del oro se situaría en un rango aproximado de 8.000 a 12.500 dólares por onza.
En un escenario extremo de pérdida total de confianza en la deuda pública, el peso del oro en los balances podría incluso acercarse al 100%, lo que justificaría precios aún más elevados de forma temporal.
Desde el punto de vista de inversión, Oliver considera que las compañías mineras siguen claramente infravaloradas y que la escasa participación de inversores institucionales indica que el mercado alcista del oro está lejos de agotarse.
En su opinión, los grandes productores se beneficiarán primero de la subida del metal, pero el verdadero potencial llegará cuando el mercado empiece a revisar múltiplos y a redescubrir a las mineras junior, cuyos proyectos comienzan a resultar demasiado atractivos para ignorarlos. Para Oliver, la conclusión es clara: el oro no está caro, sino que aún no refleja plenamente el desequilibrio del sistema monetario global.