Por qué 2025 ha sido un año histórico para el petróleo, con precios que cerrarán cerca de un mínimo de cinco años
- El petróleo cierra 2025 cerca de mínimos de cinco años por un mercado cada vez más sobrado de oferta.
- La AIE ve un superávit de 2,3 mbd en 2025 y de 3,8 mbd en 2026, elevando la presión sobre precios.
- La OPEP+ aceleró la reversión de recortes y actuó como acelerador de la caída, según CIBC Private Wealth.
2025 ha sido un año especialmente duro —y al mismo tiempo histórico— para el petróleo: los precios han terminado deslizándose hacia niveles que no se veían desde febrero de 2021. En el artículo original, Myra P. Saefong explica que el telón de fondo es sencillo de describir, aunque complejo de resolver: el mundo está entrando en un periodo en el que hay más crudo del que realmente necesita, y el mercado lo ha ido descontando con una caída sostenida.
Un mercado con superávit: el gran argumento de 2025
La idea que ha dominado el año es la del exceso de oferta. La Agencia Internacional de la Energía proyecta un superávit de alrededor de 2,3 millones de barriles diarios en 2025, con una cifra que podría ampliarse hasta 3,8 millones en 2026. Con ese escenario, el mercado ha ido perdiendo fe en cualquier rebote sostenible: cada intento de recuperación se topa con la misma pregunta, incómoda y repetida, de cuánto petróleo sobra.
En ese marco, los movimientos de la OPEP+ han sido determinantes. Rebecca Babin, operadora senior de energía y directora general de CIBC Private Wealth, lo resume con una frase bastante gráfica: la política del grupo actuó como un acelerador de las caídas, más que como el único motivo. Es decir, el mercado ya era vulnerable, y la OPEP+ pisó el pedal en el peor momento.
El desequilibrio venía de base: incluso antes de que la OPEP+ empezara a deshacer recortes, se esperaba que la oferta creciera más que la demanda. Eso dejó a los precios expuestos desde el arranque del año.
Qué hizo distinto a 2025: oferta resistente, demanda floja y menos prima geopolítica
Hubo una combinación poco habitual de factores que hizo de 2025 un año “raro” para el crudo. Henry Hoffman, cogestor del Catalyst Energy Infrastructure Fund, apunta a tres piezas que encajan entre sí: una oferta muy resiliente, una demanda débil y una reducción clara del riesgo geopolítico percibido. Cuando la prima geopolítica se apaga, el precio pierde un soporte que durante meses había mantenido el mercado “más alto de lo que tocaría”.
Aun así, Hoffman recuerda que el petróleo puede moverse rápido cuando algo cambia. Una pausa en el aumento de oferta de la OPEP+ podría reanimar los precios, lo mismo que un regreso de la prima de riesgo si se tuercen expectativas de paz o se endurecen sanciones a Rusia. Y, además, la OPEP+ conserva una capacidad sobrante relevante para sostener el mercado si el precio cae demasiado.
La caída de precios puede ser su propio remedio
En paralelo, algunos gestores creen que los niveles actuales son difíciles de sostener mucho tiempo sin consecuencias. Josh Young, director de inversiones de Bison Interests, sostiene que a estos precios se empieza a ver un freno natural: cae la actividad de perforación y, al mismo tiempo, se reactiva parte de la demanda. De hecho, el recuento de plataformas petrolíferas activas en EE. UU. bajó alrededor de un 14% interanual a 12 de diciembre, según datos de Baker Hughes.
Young describe la capacidad sobrante como una especie de “inventario fantasma”: está ahí, pesa sobre el mercado y puede aparecer en cualquier momento. En su lectura, deshacer recortes también permite a la OPEP+ medir con más precisión su capacidad real y, llegado el momento, volver a ajustar cuotas con más control.
Cuando el mercado se convence de que el excedente seguirá creciendo, el precio cae… y esa misma caída termina forzando respuestas: menos oferta y más consumo. Ese es el mecanismo que puede acabar “comiéndose” el superávit.
WTI y Brent: niveles que no se veían desde 2021
El golpe se vio con claridad en los benchmarks: el WTI terminó en torno a 55,27$ y el Brent cerca de 58,92$, niveles mínimos desde febrero de 2021. En términos de año, el WTI llegó a acumular pérdidas en el entorno del -23% y el Brent en torno al -21%, encaminándose a las mayores caídas anuales desde 2020.
Parte del movimiento también se aceleró por expectativas de que el excedente persista y por el enfriamiento de la prima geopolítica. Simon Wong, gestor en Gabelli Funds, comentaba que durante buena parte del año esa prima sostuvo precios más altos; ahora, al desvanecerse, el mercado empieza a reflejarlo. En la misma línea, Rob Thummel, gestor senior en Tortoise Capital, cree que la prima de riesgo geopolítico prácticamente se ha evaporado en un mercado que ha quedado sobreabastecido.
Mirando a 2026: inventarios, volatilidad y equilibrio incómodo
El próximo año podría parecerse, al menos en parte, a 2025. Babin anticipa que el inicio de 2026 estará dominado por inventarios al alza, lo que mantendría la presión sobre los precios en el corto plazo. La atención se desplazará después a si el mercado consigue estabilizarse en la segunda mitad del año, cuando los inventarios empiecen a agotarse y la oferta responda de manera más visible a los precios bajos.
En definitiva, 2025 deja una fotografía clara: un petróleo castigado por un superávit que se fue haciendo más creíble con el paso de los meses, una OPEP+ que aceleró la narrativa bajista al deshacer recortes antes de lo esperado y una prima geopolítica que se diluyó. Para 2026, el mercado seguirá caminando sobre el mismo alambre: equilibrio difícil, volatilidad persistente y un precio vulnerable a grandes movimientos si cambia algo de verdad en oferta, demanda o política.