El mercado ya no duda de la IA: duda del retorno de la inversión
- El mercado ya no cuestiona el potencial de la IA, sino la rentabilidad de las enormes inversiones realizadas.
- Los resultados de las grandes tecnológicas serán decisivos para evaluar el ritmo futuro del gasto en infraestructuras.
- La creciente competencia por la energía, los semiconductores y las materias primas añade presión sobre inflación y crecimiento.
Wall Street terminó la pasada semana con descensos del 1,6% en el S&P 500, del 2,9% en el Nasdaq y del 0,9% en el Dow Jones. Sin embargo, para Javier Molina, analista de Mercados de eToro, el cambio más importante no se encuentra en los índices, sino en la narrativa que comienza a construirse bajo la superficie.
El mercado ya no duda de que la inteligencia artificial transformará numerosos sectores. La cuestión ahora es cuándo generará suficiente rentabilidad para justificar las enormes inversiones realizadas en centros de datos, chips e infraestructura tecnológica.
Los semiconductores reflejan el cambio de narrativa
Las fuertes caídas registradas por compañías como Marvell, Western Digital, Seagate o Super Micro Computer muestran que los inversores están adoptando una postura más exigente con las empresas vinculadas al desarrollo de la IA.
Molina considera que la próxima temporada de resultados será clave. Alphabet, Microsoft, Amazon y Meta deberán demostrar que el actual ciclo inversor continúa teniendo sentido desde el punto de vista económico.
Una moderación del capex podría interpretarse como una menor confianza en el retorno esperado. Por el contrario, mantener o incrementar las inversiones reavivaría las dudas sobre su rentabilidad y sobre el tiempo necesario para recuperar el capital comprometido.
A esta incertidumbre se suma la aparición de nuevos competidores chinos, como Moonshot, que eleva la presión competitiva y amenaza con reducir las ventajas tecnológicas de las compañías estadounidenses.
Un entorno macro favorable que el mercado está ignorando
Paradójicamente, el escenario macroeconómico ha sido positivo. La inflación estadounidense volvió a sorprender a la baja, los precios de producción retrocedieron en junio y las expectativas de inflación a un año se situaron por debajo del objetivo del 2% de la Reserva Federal por primera vez desde 2024.
En otras circunstancias, estas referencias habrían impulsado claramente a la renta variable. Sin embargo, la atención se ha desplazado hacia la rentabilidad de las inversiones tecnológicas y hacia el creciente riesgo geopolítico.
Javier Molina destaca que la competencia por recursos estratégicos como la energía, los semiconductores, las materias primas críticas y las rutas comerciales se está convirtiendo en un factor estructural. El repunte del petróleo y las tensiones en torno al estrecho de Ormuz recuerdan que la seguridad del suministro vuelve a tener una importancia económica de primer orden.
La pregunta decisiva para el mercado
Las cuentas de Alphabet, Tesla, IBM, Intel y ServiceNow ofrecerán las primeras pistas sobre el futuro del ciclo inversor. Más que los beneficios del segundo trimestre, el mercado buscará saber si las grandes tecnológicas están dispuestas a mantener el ritmo actual de inversión en inteligencia artificial.
Para Molina, la tendencia de largo plazo no ha cambiado, pero sí lo ha hecho la conversación. El mercado ha dejado de preguntarse si la IA transformará la economía y ha comenzado a exigir pruebas concretas de que también generará retornos suficientes para los accionistas.