El petróleo supera los 120 dólares y reaviva el miedo a una escalada militar contra Irán
- El Brent supera los 120 dólares y llegó a tocar los 126 dólares durante la madrugada.
- El mercado teme una nueva escalada militar de Estados Unidos contra Irán.
- El bloqueo del Estrecho de Ormuz alimenta el riesgo de un shock estanflacionario prolongado.
El petróleo vuelve a situarse en el centro de la tensión financiera global. Los futuros del crudo han superado la barrera de los 120 dólares por barril después de publicarse informaciones que apuntan a que el presidente Donald Trump estaría considerando nuevas acciones militares contra Irán.
Según MarketWatch, el movimiento ha llevado al Brent a niveles no vistos desde 2022, en un contexto en el que el bloqueo del Estrecho de Ormuz continúa afectando al flujo de petróleo y otras materias primas desde hace más de dos meses.
El Brent toca máximos de cuatro años
El contrato de junio del West Texas Intermediate avanzaba alrededor de un 1,5%, hasta los 108,45 dólares por barril, después de haberse acercado a los 111 dólares durante la noche. El Brent, referencia europea, subía más de un 3%, hasta los 121,09 dólares, tras haber alcanzado un máximo intradía de 126,41 dólares.
La subida refleja el temor a una nueva fase del conflicto. Axios informó de que Trump recibirá una sesión informativa del comandante del Mando Central de Estados Unidos, Brad Cooper, sobre posibles nuevas acciones militares contra Irán.
Según esa información, se habría preparado una propuesta para una ronda de ataques “breve y potente”, que podría incluir objetivos vinculados a infraestructuras energéticas iraníes.
El mercado está descontando un riesgo más grave: no solo interrupciones logísticas en Ormuz, sino una posible ampliación del conflicto hacia infraestructuras energéticas.
Ormuz sigue cerrado y aumenta el temor a escasez
La posibilidad de una reapertura rápida del Estrecho de Ormuz se ha reducido. Trump señaló que no levantará el bloqueo naval sobre los puertos iraníes hasta que Teherán acepte un acuerdo que aborde las exigencias de la Casa Blanca en materia nuclear.
Este bloqueo mantiene bajo presión el suministro energético global. Ormuz es una de las rutas más sensibles para el comercio mundial de petróleo, y su cierre prolongado está elevando el coste del crudo, deteriorando los inventarios y complicando las perspectivas de inflación.
Mohamed El-Erian, asesor económico jefe de Allianz y expresidente de Pimco, considera que los mercados están centrados en tres factores: el estancamiento de la guerra en Oriente Medio, el agotamiento de inventarios energéticos en Asia y Europa, y la incertidumbre estructural sobre el suministro en el Golfo.
Riesgo de shock estanflacionario
El problema para los mercados no es solo el precio del petróleo, sino sus efectos secundarios. Un Brent sostenido por encima de 120 dólares puede trasladarse a inflación, costes empresariales, transporte, márgenes industriales y expectativas de tipos de interés.
Jim Reid, de Deutsche Bank, advierte de que el cierre prolongado de esta ruta marítima ha alimentado el temor a un shock estanflacionario: una combinación de menor crecimiento económico y mayor inflación.
La amenaza para los mercados es doble: el petróleo encarece la inflación y, al mismo tiempo, reduce el poder adquisitivo y la actividad económica.
Impacto en bolsas y bancos centrales
Este repunte del crudo llega en un momento delicado para los bancos centrales. La Reserva Federal, el Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra ya afrontan un entorno de inflación más incómodo, y una nueva escalada energética reduce el margen para adoptar un tono más flexible.
Para las bolsas, el efecto es desigual. Las petroleras y compañías vinculadas a infraestructuras energéticas pueden verse favorecidas en el corto plazo, mientras que aerolíneas, transporte, consumo, industria intensiva en energía y sectores sensibles a tipos quedan más expuestos.
En conjunto, el nuevo salto del petróleo refuerza el escenario de prudencia. Mientras Ormuz siga bloqueado y aumente el riesgo de ataques contra infraestructuras energéticas, el mercado seguirá funcionando con una prima de riesgo geopolítica elevada. El Brent por encima de 120 dólares ya no es solo una noticia de materias primas: es una amenaza directa para inflación, crecimiento y política monetaria.