El petróleo se desploma al acercarse un acuerdo entre EE.UU. e Irán para reabrir Ormuz
- El petróleo cae con fuerza ante la posibilidad de un acuerdo entre EE.UU. e Irán para poner fin a la guerra.
- El pacto permitiría reabrir el estrecho de Ormuz, aunque todavía necesita aprobación política al más alto nivel.
- Los expertos advierten de que la normalización energética será lenta, incluso si se firma el acuerdo.
El precio del petróleo ha registrado una fuerte caída ante las informaciones que apuntan a que Estados Unidos e Irán estarían cerca de alcanzar un acuerdo para poner fin a la guerra y reabrir el estratégico estrecho de Ormuz. Según MarketWatch, el pacto habría sido aceptado en principio por ambas partes, aunque todavía no estaría cerrado y necesitaría la aprobación final de Donald Trump y del líder supremo iraní.
La reacción del mercado fue inmediata. El crudo West Texas Intermediate cayó cerca de un 5% y se situó por debajo de los 92 dólares por barril, mientras que el Brent, referencia internacional, retrocedió por debajo de los 96 dólares. Al mismo tiempo, los futuros de los principales índices estadounidenses avanzaron con claridad, reflejando una mejora del apetito por riesgo.
Un acuerdo cercano, pero no definitivo
El posible acuerdo incluiría el cese de hostilidades y la reapertura completa del estrecho de Ormuz, dejando para una fase posterior la negociación sobre los materiales nucleares iraníes. Esta fórmula permitiría desbloquear primero el problema energético, que ha sido el principal factor de tensión para los mercados globales desde el inicio del conflicto.
Trump, sin embargo, ha tratado de enfriar las expectativas de un cierre inmediato. Ha señalado que las conversaciones avanzan de forma ordenada y constructiva, pero también ha pedido a sus representantes que no se precipiten. Además, el bloqueo estadounidense sobre los puertos iraníes se mantendría hasta que el acuerdo quede finalizado.
El mercado está descontando una solución rápida, pero el acuerdo todavía depende de decisiones políticas complejas y de la aceptación interna en ambos países.
Sanciones, petróleo y fondos congelados
El pacto también contemplaría cierto alivio de sanciones para permitir a Irán vender petróleo, así como la liberación de miles de millones de dólares en fondos iraníes congelados durante un periodo de negociación de 60 días. Esta parte del acuerdo ya ha generado críticas entre algunos republicanos, que consideran que Washington estaría concediendo demasiado a Teherán.
Trump ha defendido su posición y ha insistido en que no acepta malos acuerdos. Pero el tiempo también juega en contra de la economía global. Cuanto más tiempo permanezca parcialmente limitado el tráfico por Ormuz, mayor será el riesgo de que el shock energético se transforme en un problema financiero más amplio, con impacto sobre inflación, consumo, condiciones financieras y riesgo de recesión.
El mercado celebra el alivio energético
La caída del petróleo tiene una lectura positiva inmediata para los inversores. Un crudo más bajo reduce la presión sobre los costes energéticos, alivia las expectativas de inflación y puede mejorar el margen de maniobra de los bancos centrales. También favorece a sectores sensibles al precio del combustible, como aerolíneas, transporte, consumo e industria.
No obstante, conviene poner el movimiento en perspectiva. Desde el inicio de la guerra, el petróleo había subido aproximadamente un 70%, con el WTI cerrando el viernes cerca de los 97 dólares y el Brent en torno a los 100 dólares. La corrección actual es relevante, pero no devuelve automáticamente el mercado energético a la situación previa al conflicto.
- WTI: cae por debajo de los 92 dólares por barril.
- Brent: retrocede por debajo de los 96 dólares.
- Futuros de Wall Street: suben ante el alivio geopolítico.
- Ormuz: sigue siendo la pieza central del acuerdo.
- Riesgo: la recuperación del suministro puede tardar meses.
Incluso con Ormuz reabierto, la industria energética no puede recuperar de un día para otro la producción previa a la guerra. El alivio en precios puede ser rápido; la normalización física será más lenta.
La normalización llevará tiempo
Los expertos advierten de que, aunque el estrecho se reabriera de forma efectiva, la producción de petróleo y gas necesitaría meses para volver a los niveles previos. Algunas instalaciones deben reactivarse, otras infraestructuras han sufrido daños y la cadena logística necesita estabilidad antes de recuperar un funcionamiento normal.
El impacto del encarecimiento de la energía ya se ha filtrado a múltiples áreas de la economía, desde los precios de la gasolina hasta los costes de transporte y comercio. Además, el temor a una inflación más persistente ha contribuido a elevar las rentabilidades de los bonos estadounidenses de largo plazo hasta niveles muy elevados.
Por tanto, el posible acuerdo supone un claro alivio para los mercados, pero no elimina todos los riesgos. La clave será comprobar si las partes firman finalmente el pacto, si Ormuz se reabre de forma efectiva y si el mercado físico del petróleo empieza a reflejar una mejora real en el suministro.
En definitiva, los inversores están comprando una desescalada que parece más cerca, pero todavía no está asegurada. La caída del crudo y la subida de los futuros bursátiles muestran que el mercado quiere creer en una solución. Ahora falta que la diplomacia convierta esa expectativa en un acuerdo firmado y operativo.