El G7 estudia liberar reservas estratégicas para frenar el rally del petróleo
Europa Press
- El G7 estudia una liberación conjunta de reservas estratégicas para frenar el rally del petróleo.
- La medida se debate con el crudo ya por encima de 100 dólares y en plena guerra con Irán.
- El mercado puede ganar algo de alivio a corto plazo, pero la clave sigue siendo la evolución del conflicto y Ormuz.
Los países del G7 estudian una posible liberación coordinada de sus reservas estratégicas de petróleo para intentar contener la escalada del crudo, que ya cotiza por encima de los 100 dólares por barril en pleno deterioro geopolítico por la guerra con Irán. La iniciativa, que se debatirá este lunes en una reunión de emergencia junto con la Agencia Internacional de la Energía (AIE), refleja hasta qué punto el shock energético ha pasado a ser ya un problema macro y de mercado de primer orden.
El G7 se mueve ante la escalada del crudo
Según la información publicada por Europa Press, los ministros de Finanzas del G7 y el director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, mantendrán una conversación telefónica de emergencia para analizar el impacto de la guerra con Irán y valorar una actuación conjunta sobre las reservas estratégicas. La idea ya cuenta con el apoyo de al menos tres países del G7, incluido Estados Unidos. :contentReference[oaicite:0]{index=0}
Entre las hipótesis sobre la mesa figura una liberación de entre 300 y 400 millones de barriles, lo que equivaldría aproximadamente al 25%-30% de una reserva conjunta de unos 1.200 millones de barriles. Se trataría de una medida de gran envergadura y de un giro relevante respecto al mensaje que había lanzado la Administración Trump la semana pasada, cuando defendía que no hacía falta recurrir a esta herramienta para estabilizar los mercados. :contentReference[oaicite:1]{index=1}
Cuando el G7 empieza a valorar abrir la reserva estratégica, es porque el problema ha dejado de ser solo geopolítico y ha pasado a amenazar directamente a inflación, crecimiento y estabilidad financiera.
Una herramienta potente, pero no definitiva
La liberación de reservas puede servir para enfriar temporalmente el mercado y suavizar picos extremos de precio, pero no resuelve la raíz del problema. El factor decisivo sigue siendo el riesgo sobre el suministro en Oriente Medio y, en particular, la situación del estrecho de Ormuz, por donde pasa una parte crítica del comercio energético mundial. Si el conflicto se prolonga o el tráfico marítimo sigue alterado, el alivio de las reservas podría quedarse corto.
La propia AIE contempla otras herramientas complementarias ante una interrupción severa del suministro, desde medidas de restricción de la demanda hasta la activación de producción de emergencia o la flexibilización temporal de ciertas especificaciones del combustible. Es decir, el mercado todavía podría ver más medidas si la situación se deteriora. :contentReference[oaicite:2]{index=2}
Un precedente reservado para episodios serios
La AIE solo ha recurrido a este tipo de intervenciones en contadas ocasiones desde su creación en 1974, tras la crisis derivada de la guerra del Yom Kippur. Entre esos episodios figuran la Guerra del Golfo de 1991, los huracanes Katrina y Rita en 2005, la crisis de Libia de 2011 y dos actuaciones tras la invasión de Ucrania en 2022. Que vuelva a plantearse esta opción da una idea bastante clara del nivel de tensión actual en el mercado energético. :contentReference[oaicite:3]{index=3}
Además, la AIE exige a sus miembros mantener reservas equivalentes a al menos 90 días de importaciones netas de petróleo, precisamente para responder de forma colectiva a disrupciones graves del suministro. :contentReference[oaicite:4]{index=4}
Reflexión Capital Bolsa
La posible liberación de reservas es una señal clara de nerviosismo institucional. Puede frenar el precio unos días e incluso provocar una corrección táctica del crudo, pero no cambia la cuestión central: si no hay desescalada en Irán, el problema energético sigue ahí.
Nosotros no interpretaríamos esta medida como una solución, sino como un puente. Mientras Ormuz siga tensionado, el mercado continuará exigiendo prima de riesgo en energía. En ese contexto, energía, defensa y sectores defensivos siguen teniendo más lógica que apostar por una normalización rápida porque los gobiernos saquen barriles al mercado.