Los inversores están vendiendo "innovadores" del siglo XXI para comprar empresas del siglo XIX

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Capitalbolsa | 11 feb, 2026 12:00
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Puntos clave
  • El mercado vive una rotación intensa: sale dinero de tecnología y entra en sectores industriales, energía y materias primas.
  • Los índices reflejan el cambio: el Dow Jones lidera mientras el Nasdaq se queda rezagado en el arranque del año.
  • La gran incógnita es cuánto recorrido real tienen los sectores “vieja economía” tras la fuerte revalorización.

El mercado estadounidense está protagonizando una de las rotaciones sectoriales más llamativas de los últimos años. Según explica Michael Santoli, los inversores están vendiendo compañías consideradas “innovadoras del siglo XXI” para refugiarse en negocios mucho más tradicionales, intensivos en activos físicos y ligados al ciclo económico.

El comportamiento de los grandes índices lo ilustra con claridad. En lo que va de año, el Dow Jones avanza más de un 4%, el S&P 500 apenas supera el 1% y el Nasdaq acumula descensos. Como señala Santoli, el orden de rentabilidad parece seguir la cronología histórica de los índices, no la narrativa tecnológica dominante de los últimos años.

De la tecnología al acero, la energía y las máquinas


El lema que resume esta fase del mercado es claro: “fuera lo nuevo, dentro lo viejo”. Los inversores están reduciendo exposición a empresas cuyo principal activo es el software o el código, y están incrementando posiciones en compañías que producen bienes físicos escasos y difíciles de sustituir.

Santoli pone un ejemplo muy gráfico: Caterpillar, fabricante de maquinaria pesada y de equipos clave incluso para los centros de datos, ha aportado casi tantos puntos positivos al Dow Jones este año como los que han restado, en conjunto, gigantes del software como Microsoft y Salesforce.

No es un caso aislado. El sector energético lidera el S&P 500 en 2026, los ferrocarriles han subido con fuerza en apenas dos semanas y empresas centenarias del sector agrícola y de materias primas registran avances de doble dígito desde finales del año pasado. Para muchos inversores, este giro resulta saludable tras años de extrema concentración en un puñado de grandes tecnológicas.

Una rotación sana… pero no exenta de riesgos


Sin embargo, como advierte Michael Santoli, el principal interrogante es hasta dónde puede llegar esta rotación. Los sectores de valor y de la llamada “vieja economía” ya no cotizan baratos. De hecho, las valoraciones del segmento value y del sector industrial han alcanzado niveles poco habituales, incluso superiores a los de tecnología en algunos casos.

El mercado está descontando que estas compañías serán las grandes beneficiadas de un entorno de reflación, inversión en capital físico y restricciones de capacidad. Pero si el crecimiento no acelera al ritmo esperado, el margen de decepción aumenta.

Además, Santoli subraya los extremos internos que se están generando: entradas récord de dinero en fondos no tecnológicos, salidas masivas de software y cripto, y una volatilidad entre factores de inversión solo vista en momentos de estrés histórico, pese a que el S&P 500 apenas ha corregido.

¿Puede el mercado seguir teniendo suerte?


El análisis concluye con una reflexión clara: hasta ahora, el mercado ha combinado resiliencia, liquidez abundante y cierta dosis de fortuna. El gasto público elevado, el auge de la inversión empresarial y unos tipos de interés contenidos han permitido absorber sacudidas internas muy violentas sin grandes caídas en los índices.

Aun así, como recuerda Santoli, buena parte de las noticias positivas ya están en precio. La cuestión no es si la rotación es lógica, sino cuánto de ella queda por recorrer y cuánto tiempo podrá el mercado evitar un tropiezo serio tras meses de giros extremos entre sectores y estilos de inversión.

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