Inflación, elecciones y riesgo geopolítico: la semana pone a prueba a los mercados
- Los mercados afrontan a la vez riesgo electoral, datos clave de inflación en EE. UU. y un calendario intenso de bancos centrales.
- El foco macro se centra en el IPC de EE. UU., las cifras laborales y los indicadores de China, Reino Unido y la Eurozona.
- Resultados empresariales y debates de seguridad internacional pondrán a prueba hasta qué punto los fundamentales sostienen el ánimo del mercado.
La semana arranca con los mercados globales sometidos a una combinación poco cómoda de riesgo político, pruebas de inflación y tensiones geopolíticas. Como resume Christian Gattiker, responsable de Research de Julius Baer, la agenda viene cargada: elecciones, datos macro sensibles, mensajes de bancos centrales y una nueva tanda de resultados que puede redefinir el tono de los próximos días.
En el frente político, destacan una elección anticipada en Japón y unos comicios generales en Tailandia, dos citas que pueden influir en la orientación de las políticas económicas en Asia y en el apetito de los inversores por la región. Al mismo tiempo, los mercados seguirán muy pendientes del comportamiento de la inflación en Estados Unidos, con un dato de IPC que vuelve a ser la referencia clave para las expectativas de tipos.
La gran incógnita que señala Gattiker es clara: ¿seguirá la inflación enfriándose de forma gradual sin dañar en exceso el crecimiento? Cualquier sorpresa al alza podría poner en cuestión el escenario de relajación monetaria que el mercado descuenta para los próximos meses.
Semana cargada de datos: de la inflación al empleo
En el terreno macroeconómico, el IPC de Estados Unidos previsto para el viernes se presenta como el termómetro central del ánimo inversor. Una lectura que confirme la moderación de precios respaldaría la idea de que la Reserva Federal puede avanzar con cautela hacia un entorno menos restrictivo. Por el contrario, un dato más fuerte de lo esperado reavivaría el debate sobre la velocidad y el alcance de las futuras bajadas de tipos.
Antes de eso, el mercado digerirá el informe de empleo de enero en EE. UU., retrasado pero clave para medir la solidez del mercado laboral. Según recuerda Christian Gattiker, se espera una creación de empleo modesta pero estable, compatible con un crecimiento moderado. En paralelo, llegarán referencias relevantes de inflación en China, indicadores de crecimiento en Reino Unido y datos de PIB en la Eurozona, que ayudarán a calibrar el pulso de la demanda global.
A este frente macro se suma la dimensión geopolítica. La Conferencia de Seguridad de Múnich volverá a poner sobre la mesa el debate sobre la estrategia de la OTAN y la guerra en Ucrania, recordando a los inversores que el riesgo de seguridad sigue siendo un factor estructural en el escenario actual.
Energía, bancos centrales y resultados en el radar
El sector energético también tendrá su momento de protagonismo. Los mercados del petróleo seguirán de cerca los mensajes que surjan de eventos como la International Energy Week y de las nuevas estimaciones sobre el equilibrio entre oferta y demanda. Cualquier giro en las previsiones puede trasladarse rápidamente a los precios de la energía y, por extensión, a las expectativas de inflación.
Mientras tanto, la comunicación de los bancos centrales seguirá siendo intensa. Representantes de la Reserva Federal, el Banco Central Europeo, el Banco de Inglaterra y varios bancos nórdicos actualizarán su lectura del ciclo. Sus mensajes serán analizados al detalle en busca de una confirmación de lo que subraya Gattiker: autoridades monetarias todavía prudentes, con una inflación a la baja pero un crecimiento desigual.
El flujo de resultados empresariales añadirá otra capa a la ecuación. Informes de bancos, industriales, compañías de tecnología, consumo y petroleras mostrarán cómo están manejando las empresas la combinación de presión de costes, normalización de la demanda e inversión en capex.
En última instancia, como concluye Christian Gattiker desde Julius Baer, la gran prueba de la semana será comprobar si los fundamentales corporativos siguen siendo lo bastante sólidos como para sostener el sentimiento del mercado en un entorno donde la incertidumbre macroeconómica, política y de seguridad continúa muy presente. El equilibrio entre unos datos que no decepcionen y unos bancos centrales prudentes será, de nuevo, el hilo conductor para los activos de riesgo.