Yves Bonzon avisa: la rotación actual recuerda al año 2000 pero el mercado es muy distinto
- Yves Bonzon (Julius Baer) ve una rotación histórica similar a la del año 2000, pero en un contexto muy distinto.
- La IA está comprimiendo múltiplos en software y elevando la prima de riesgo ante la falta de visibilidad.
- Regresan los sectores intensivos en capital y los activos tangibles ganan atractivo frente a los intangibles.
El convulso arranque de 2026 está dejando una rotación sectorial que no veíamos desde la transición de la vieja economía a la nueva en el año 2000. Así lo analiza Yves Bonzon, Chief Investment Officer (CIO) de Julius Baer, en su último CIO Weekly, donde sostiene que estamos asistiendo al regreso de sectores intensivos en capital que habían sufrido años de bajo rendimiento estructural.
“Las máquinas no tienen sentimientos”
En el centro de esta rotación se sitúan las compañías de software. Desde la aparición de ChatGPT a finales de 2022, el sector ha vivido una clara compresión de múltiplos. Bonzon señala que el mercado necesitará tiempo para distinguir entre los modelos de negocio que quedarán obsoletos y aquellos que saldrán reforzados por la inteligencia artificial. Hasta que esa diferenciación sea evidente, la prima de riesgo seguirá siendo elevada.
Los múltiplos precio-ingresos del sector software han pasado de alrededor de 12x a cerca de 8x desde finales de 2022. En operaciones corporativas, incluso se están cerrando transacciones a 6x ventas, niveles que históricamente anticipaban dudas estructurales.
El CIO de Julius Baer recuerda que los factores que mueven el mercado cambian según el horizonte temporal: a corto plazo dominan los flujos y los factores técnicos; a largo plazo, el flujo de caja termina imponiéndose. En este entorno, además, la estructura del mercado ha cambiado profundamente.
Los inversores minoristas ya representan más de un tercio del volumen negociado en EE.UU., pero el cambio más disruptivo es el auge de la negociación algorítmica. Bonzon advierte que las máquinas no operan con miedo ni codicia, lo que puede dejar obsoletos muchos indicadores clásicos de sentimiento. Las reversiones bruscas y aparentemente inexplicables podrían convertirse en la nueva normalidad.
Parece el año 2000… pero no lo es
La rotación actual recuerda a la vivida en el año 2000, cuando la vieja economía recuperó protagonismo frente a la nueva. Sin embargo, Bonzon subraya que el contexto es muy diferente. Entonces, el detonante fue la retirada de liquidez tras el efecto 2000; hoy, el sector tecnológico es mucho más rentable y genera flujo de caja de forma consistente.
Existe, eso sí, un paralelismo evidente: al igual que Internet generó expectativas de revolución industrial sin provocar una disrupción inmediata —el nacimiento de Amazon no hundió automáticamente a Walmart—, la IA está generando temores que podrían estar adelantándose a los hechos.
El regreso de los activos tangibles
Más allá del software, Bonzon detecta un movimiento más profundo: el regreso de empresas intensivas en capital y activos tangibles. En 1975, el 83% del valor contable del S&P 500 correspondía a activos físicos; hoy apenas ronda el 8%. En un entorno donde los activos intangibles se perciben más vulnerables ante la IA, no es descartable que esta tendencia comience a revertirse.
La larga trayectoria hacia los intangibles y el potencial disruptivo de la inteligencia artificial sugieren que la rotación actual podría prolongarse uno o dos trimestres más. No estamos ante un simple ajuste táctico, sino ante un posible cambio estructural en el liderazgo del mercado.
En definitiva, como señala Yves Bonzon, el mercado vive un momento de transición en el que conviven euforia tecnológica y regreso a lo tangible. El paralelismo con el año 2000 es inevitable, pero las bases financieras del sistema son hoy mucho más sólidas. La clave estará en saber separar el ruido técnico del verdadero cambio de ciclo.