Tecnología BlackRock apuesta por el trading de "pico y pala" en 2026
- BlackRock defiende que el ciclo de inversión en infraestructura de IA aún está lejos de su techo.
- Los mayores beneficiados, según Ben Powell, son los proveedores de “picos y palas”: chips, energía y materiales.
- El aumento del gasto en centros de datos y electricidad impulsa tanto la inversión en bolsa como la emisión de deuda.
La inversión vinculada a la infraestructura de inteligencia artificial sigue ganando tracción y, según Ben Powell, estratega jefe para Asia-Pacífico y Oriente Medio en el BlackRock Investment Institute, está lejos de haber alcanzado su punto máximo. Más que en los desarrolladores de modelos, Powell sitúa el foco en los proveedores de “picos y palas” del nuevo ciclo tecnológico: fabricantes de chips, compañías energéticas, productores de materiales industriales y empresas relacionadas con el cableado y la transmisión de datos.
Un superciclo de gasto en IA
En una reciente intervención en la Semana Financiera de Abu Dabi, el estratega de BlackRock describió un auténtico “super auge” de inversión en capital físico, impulsado por la carrera de los grandes grupos tecnológicos por asegurarse capacidad de cálculo y suministro eléctrico. Lejos de moderarse, el flujo de gasto se estaría acelerando, en un contexto que muchos inversores siguen debatiendo entre la idea de una oportunidad estructural y el riesgo de una burbuja de IA.
En este escenario, Powell subraya que el dinero se dirige principalmente a la base de la pirámide tecnológica: centros de datos de nueva generación, hardware especializado, redes mejoradas y contratos energéticos a largo plazo. La prioridad de los grandes actores —los llamados “hiperescaladores”— es no quedarse atrás en una competencia que perciben como “el ganador se lo lleva todo”, incluso al precio de sobredimensionar sus previsiones de demanda.
La consecuencia directa de esta carrera es un aumento sostenido del capex tecnológico, que alimenta tanto el repunte bursátil de los valores ligados a la IA como la actividad en los mercados de deuda, donde las compañías empiezan a financiar la siguiente fase de expansión.
Los ganadores del modelo “pico y pala”
Según las reflexiones de Powell, las ganancias más duraderas de este ciclo de IA podrían residir en el ecosistema de hardware, energía e infraestructura, más que en los desarrolladores de modelos. Fabricantes de chips avanzados, compañías con contratos de suministro eléctrico para centros de datos, operadores de redes y productores de materiales clave —como el cobre— se sitúan en la parte favorecida del tablero.
El fuerte crecimiento previsto en el consumo eléctrico de los centros de datos, que distintos análisis proyectan prácticamente duplicado de aquí a 2030, obligará a redimensionar redes, generación y soluciones de eficiencia. Este contexto ofrece a las compañías de “pico y pala” una combinación de visibilidad de ingresos y flujo de caja que, según BlackRock, puede resultar más estable que la exposición directa al desarrollo de modelos de IA, mucho más competitiva y cambiante.
Powell lo resume de forma sencilla: si somos los receptores de esos flujos de caja —ya sea fabricando chips, produciendo energía o suministrando cableado—, estamos en una posición muy atractiva para beneficiarnos del ciclo, con margen para que sigan llegando “sorpresas positivas” en los próximos años.
Mercados de crédito y próxima fase del ciclo
Otro matiz relevante es que, según Powell, las grandes tecnológicas apenas han comenzado a “meter el pie en el mercado crediticio” para financiar estas inversiones. Eso implica que aún quedaría capital adicional por desplegar, tanto vía ampliación de deuda como mediante nuevas fórmulas de financiación estructurada. La combinación de beneficios elevados, balances sólidos y necesidades crecientes de inversión crea un entorno propicio para seguir alimentando el ciclo.
Para muchos inversores institucionales, las palabras del estratega de BlackRock encajan con una idea que gana peso en los mercados: la burbuja, si la hay, podría estar más en las expectativas de algunos nombres concretos que en el conjunto de la cadena de valor. La tesis “pico y pala” apuesta por capturar el crecimiento subyacente sin depender de que uno o dos ganadores dominen todo el mercado de modelos de IA.
Nosotros vemos bastante sentido en esta lectura: cuando un sector entra en fase de euforia, suele ser más prudente posicionarse donde llega el flujo de caja real (chips, energía, redes, materiales) que intentar acertar qué modelo o plataforma de IA será el gran vencedor. Para el inversor en bolsa, eso se traduce en mirar con lupa las valoraciones, la visibilidad de contratos y la capacidad de ejecución de los proveedores de “picos y palas”.
En la práctica, tiene lógica combinar algunas grandes tecnológicas ligadas a IA con posiciones en fabricantes de semiconductores, compañías de redes eléctricas y grupos de infraestructura que estén capturando contratos de centros de datos. A nivel de consenso, muchos de estos valores mantienen todavía precios objetivo por encima de las cotizaciones actuales y una recomendación media cercana a compra, lo que sugiere que, a ojos del mercado, el ciclo de inversión en IA sigue teniendo recorrido.