Por qué unos beneficios disparados no bastan para blindar al S&P 500 de un mercado bajista

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Capitalbolsa | 26 may, 2026 13:37 - Actualizado: 08:45
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Puntos clave
  • El fuerte crecimiento de beneficios no garantiza que el mercado alcista esté a salvo.
  • Mark Hulbert advierte de que los picos de beneficios suelen aparecer cerca del final de los ciclos alcistas.
  • Las valoraciones siguen enviando señales muy exigentes para la rentabilidad futura del S&P 500.

El argumento más repetido por los alcistas en Wall Street es que el mercado no puede estar en peligro mientras los beneficios empresariales crecen con fuerza. Sin embargo, según Mark Hulbert, esa lectura puede ser demasiado complaciente. La historia muestra que los grandes picos de crecimiento de beneficios no siempre protegen a la bolsa; en muchas ocasiones, aparecen precisamente en la fase final de un mercado alcista.

La idea resulta incómoda porque parece ir contra la lógica inmediata. Si las compañías ganan más dinero, lo normal sería pensar que las acciones tienen margen para seguir subiendo. Pero el mercado no descuenta el presente, sino lo que espera para los próximos trimestres. Y cuando el crecimiento de beneficios ya está en niveles excepcionalmente altos, la barra de expectativas queda muy elevada.

Un crecimiento de beneficios muy fuerte, pero no necesariamente tranquilizador

FactSet estima que, con el 94% de las compañías del S&P 500 ya habiendo presentado resultados, el crecimiento interanual del beneficio por acción del índice alcanzará el 28,4% en el primer trimestre. Es la tasa más alta desde el cuarto trimestre de 2021.

El paralelismo es significativo. El mercado bajista de 2022 comenzó apenas un mes después. Hulbert también recuerda otro precedente relevante: en marzo de 2000, en pleno techo de la burbuja de internet, el crecimiento interanual del beneficio por acción era del 32,8%.

El mensaje de Hulbert es claro: un crecimiento de beneficios de doble dígito no elimina el riesgo bajista. De hecho, cuando el crecimiento ya es extremadamente alto, el mercado puede estar más cerca de descontar el máximo del ciclo que el inicio de una nueva fase expansiva.

La historia no favorece los picos de beneficios

El análisis citado por Hulbert, basado en datos de Ned Davis Research, muestra que el S&P 500 no obtiene sus mejores rentabilidades cuando los beneficios están creciendo con más fuerza. De hecho, las mejores rentabilidades medias se han producido en trimestres en los que el beneficio por acción del índice era entre un 10% y un 25% inferior al del año anterior.

Esto tiene sentido desde una perspectiva de ciclo. Al final de una recesión, los beneficios pasados suelen estar deprimidos, pero los inversores empiezan a anticipar una recuperación futura. Por eso la bolsa puede subir con fuerza incluso cuando los datos de beneficios todavía son malos.

En cambio, al final de una expansión ocurre lo contrario. Los beneficios pueden estar creciendo con fuerza, pero el mercado empieza a preguntarse cuánto margen queda para seguir mejorando. Como resume Hulbert, los árboles no crecen hasta el cielo.

El S&P 500 entra en una zona delicada

La advertencia es especialmente relevante porque el consenso de analistas espera que el crecimiento interanual de beneficios del S&P 500 se mantenga por encima del 20% durante los próximos tres trimestres. Sobre el papel, eso parece una señal positiva. Pero, desde la óptica histórica de Hulbert, también puede indicar que el mercado está entrando en una fase de mayor fragilidad.

El problema no es que las empresas estén ganando dinero. El problema es que el mercado ya puede estar descontando un escenario muy favorable. Si las expectativas son demasiado altas, cualquier decepción en márgenes, ventas, inflación, tipos de interés o consumo puede tener un impacto desproporcionado sobre las cotizaciones.

La bolsa suele mirar más allá del dato actual. Por eso, unos beneficios excelentes pueden coincidir con un mercado vulnerable si los inversores empiezan a anticipar que el ritmo de mejora no será sostenible.

Las valoraciones siguen siendo el gran problema

Hulbert también apunta a los indicadores de valoración. Muchos inversores alcistas defienden que los altos niveles del mercado están justificados por la fortaleza de los beneficios corporativos. Pero, según su análisis, esa explicación ofrece una seguridad engañosa.

Los indicadores de valoración que cita han mostrado históricamente capacidad para anticipar la rentabilidad real total del S&P 500 durante la década siguiente. La señal conjunta que envían ahora es muy exigente: el promedio de esos indicadores se sitúa en torno al 99% de su distribución histórica, lo que implica una lectura extremadamente bajista desde el punto de vista de valoración.

Esto no significa necesariamente que el mercado tenga que caer de inmediato. Las valoraciones elevadas pueden mantenerse durante más tiempo del esperado, especialmente cuando hay liquidez, narrativa tecnológica y beneficios sólidos. Pero sí reducen el margen de seguridad y elevan el riesgo de que la rentabilidad futura sea más pobre.

Beneficios fuertes no equivalen a mercado inmune

La conclusión de Hulbert es que los inversores no deberían asumir que el crecimiento de beneficios de doble dígito basta para evitar un mercado bajista. La historia sugiere que los picos de beneficios pueden coincidir con los últimos compases de un ciclo alcista, no necesariamente con su fase más segura.

En este contexto, el S&P 500 se mueve sobre una base más frágil de lo que sugieren los titulares de resultados. Las compañías están ganando mucho dinero, sí, pero las expectativas también son muy altas y las valoraciones dejan poco margen para errores.

En definitiva, el mercado puede seguir subiendo mientras los beneficios acompañen, pero el argumento de que “no puede haber un mercado bajista porque los resultados son buenos” es débil. La historia demuestra que, cuando los beneficios crecen a ritmos excepcionalmente altos, muchas veces el ciclo ya está más avanzado de lo que parece.

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