Las acciones de las empresas de software caen ante el resurgimiento del temor a la disrupción causada por la IA.

CapitalBolsa
Capitalbolsa | 25 mar, 2026 16:18
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Puntos clave
  • El sector del software volvió a sufrir fuertes caídas tras una nueva actualización de Claude, el agente de IA de Anthropic.
  • El mercado teme que los agentes de IA puedan saltarse parte del software tradicional y erosionar su poder de fijación de precios.
  • La presión no responde solo a fundamentos: también influyen los flujos, los ETF y las ventas indiscriminadas sobre todo el sector.

Las acciones de software volvieron a recibir un golpe serio en bolsa después de que una nueva actualización de Claude, el agente de inteligencia artificial de Anthropic, reavivara uno de los miedos más incómodos del mercado: que parte del software tradicional deje de ser imprescindible para completar determinadas tareas. Según explica Hannah Pedone en el texto original, el movimiento fue lo bastante brusco como para devolver al sector a una fase clara de tensión, justo cuando parecía que intentaba estabilizarse.

La IA vuelve a poner en cuestión el modelo del software

El detonante fue el anuncio de una nueva capacidad de Claude que le permite usar directamente el ordenador del usuario para completar tareas. Eso incluye abrir archivos, navegar por internet, ejecutar herramientas de desarrollo e incluso interactuar con lo que aparece en pantalla cuando no tiene acceso directo a una utilidad concreta. En otras palabras, el agente ya no solo responde o genera contenido: empieza a ejecutar.

Y ahí es donde el mercado se pone nervioso. Si un agente de IA puede moverse por el entorno digital del usuario y completar tareas por sí mismo, una parte del valor añadido de muchas aplicaciones de software empieza a quedar en entredicho. No porque vaya a desaparecer mañana, sino porque el riesgo de desintermediación ya no parece teórico.

El miedo del mercado es bastante simple: si la IA puede hacer el trabajo sin pasar por ciertas capas de software, el poder de fijación de precios de muchas compañías queda bajo sospecha.

Golpe bursátil amplio y sin demasiadas distinciones

La reacción fue muy dura. El ETF iShares Expanded Tech-Software Sector, una referencia muy seguida para medir el comportamiento del software cotizado, cayó un 4,3% en la jornada y volvió a terreno negativo en el mes. La corrección no se limitó a uno o dos nombres: el castigo se extendió por buena parte del sector, incluyendo compañías como Rapid7, SentinelOne, HubSpot, UiPath, Atlassian, Tenable, Intapp o Zeta Global.

El texto original también recuerda que el sector ya llegaba muy tocado. El ETF había sufrido un desplome del 14,6% en enero, otra caída del 9,7% en febrero y, aunque en marzo había intentado reaccionar, la nueva oleada vendedora demuestra hasta qué punto la calma sigue siendo frágil en la era de la IA.

No es solo miedo tecnológico: también pesan los flujos

Hay otro matiz importante. Como señala el análisis citado de Mizuho, no toda la caída responde únicamente a un deterioro inmediato de los fundamentales. También están pesando los flujos de mercado, la negociación por cestas, los índices personalizados y los ETF, que están forzando ventas más indiscriminadas. Es decir, no se está castigando solo a los modelos más vulnerables, sino a casi todo lo que huela a software.

Esa lectura es importante porque explica por qué el ajuste puede parecer a veces excesivo. El mercado no está separando demasiado entre calidad alta, media o baja. Está vendiendo primero y preguntando después.

Eso vuelve el contexto especialmente incómodo: hay miedo estructural por la IA y, además, flujos automáticos que amplifican la caída.

Reflexión de Capital Bolsa

Nuestra lectura es clara: el mercado ha pasado de premiar cualquier historia ligada a la IA a empezar a preguntarse quién gana realmente y quién corre el riesgo de quedarse por el camino. Y esa segunda fase suele ser mucho más dolorosa para las valoraciones.

En software, el riesgo no es solo que la IA mejore procesos, sino que reduzca la necesidad de ciertas capas de producto. Ahí está la amenaza real. Por eso el castigo no debería sorprender. Lo que sí habrá que diferenciar en las próximas semanas es qué compañías tienen producto defensivo, integración real con IA y capacidad para proteger márgenes, y cuáles simplemente estaban caras.

Operativamente, aquí no conviene ir a ciegas. El sector puede ofrecer oportunidades si la venta se vuelve indiscriminada, pero también puede seguir corrigiendo si el mercado concluye que una parte del software estaba viviendo de una comodidad que la IA acaba de romper.

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