He aquí por qué las acciones no han caído más debido a la guerra de Irán.
- El S&P 500 cae, pero mucho menos de lo que cabría esperar en un escenario de guerra.
- Las coberturas del mercado y el peso de las grandes tecnológicas están amortiguando las caídas.
- El petróleo aún no ha impactado de lleno en la economía real ni en los beneficios empresariales.
La reacción de las bolsas ante la guerra con Irán está siendo, como mínimo, sorprendente. A pesar del repunte del petróleo, la escalada militar y el aumento de la incertidumbre geopolítica, el S&P 500 apenas ha retrocedido en torno a un 3,7% desde finales de febrero. Una caída moderada que plantea una pregunta evidente: ¿por qué el mercado no está cayendo más?
El mercado ya estaba preparado para caer
Una de las claves está en el posicionamiento previo de los inversores. Antes de que el conflicto se intensificara, ya existía una elevada demanda de opciones put, lo que indica que el mercado estaba cubierto ante un posible movimiento bajista.
Este factor tiene un efecto directo: cuando el mercado cae, esas coberturas se activan y generan compras que amortiguan la caída. Es decir, el propio sistema de protección del mercado actúa como freno a las ventas.
El mercado no cae más porque ya estaba preparado para caer.
Las “Magnificent Seven” sostienen el índice
Otro factor clave es la estructura del propio mercado. El S&P 500 está altamente concentrado en las grandes tecnológicas —las conocidas como “Magnificent Seven”—, compañías con elevada rentabilidad y fuerte generación de caja.
En momentos de incertidumbre, los inversores tienden a refugiarse precisamente en este tipo de empresas. Por eso, lo que en otro momento se veía como un riesgo (la concentración del índice) ahora está actuando como soporte.
Mientras estas compañías se mantengan sólidas, el índice tendrá más capacidad de resistir caídas profundas.
El petróleo preocupa, pero aún no ha hecho daño real
El mercado está siguiendo muy de cerca la evolución del petróleo, pero con una diferencia importante: no está reaccionando solo al precio actual, sino a las expectativas futuras.
Aunque el crudo ha superado los 110 dólares, los futuros a más largo plazo cotizan bastante más abajo, lo que indica que el mercado espera que el shock energético no sea permanente. Esa expectativa está limitando el impacto en las bolsas.
Además, el aumento del petróleo todavía no se ha trasladado de forma significativa ni a los márgenes empresariales ni a los precios al consumidor. De hecho, las estimaciones de beneficios del S&P 500 siguen subiendo, lo que da soporte adicional al mercado.
El mercado no cae más porque el impacto del petróleo aún no ha llegado a la economía real.
La expectativa de desescalada también pesa
Por último, hay un componente psicológico relevante. Parte del mercado sigue confiando en que el conflicto no se prolongará durante meses, sino que podría desescalar en un plazo relativamente corto. Esta expectativa reduce la necesidad de descontar un escenario extremo en los precios actuales.
En otras palabras, el mercado está valorando simultáneamente dos escenarios: uno de crisis contenida y otro de escalada. Por ahora, el primero sigue teniendo más peso.
Reflexión de Capital Bolsa
Nuestra lectura es que el mercado no está ignorando el riesgo, simplemente lo está descontando de forma gradual. El problema es que esta resiliencia puede ser engañosa: si el petróleo se mantiene alto o empieza a impactar en inflación, consumo y márgenes, la corrección podría acelerarse rápidamente.
A nivel táctico, seguimos viendo sentido en mantener exposición a grandes tecnológicas y compañías de alta calidad, que son las que están sosteniendo el mercado. Sin embargo, creemos que el riesgo está en los sectores más cíclicos y sensibles a costes energéticos, donde el impacto aún no está completamente reflejado.
El consenso de mercado sigue siendo moderadamente alcista, pero condicionado a que el shock energético sea temporal. Si ese supuesto falla, la recomendación podría girar rápidamente hacia una mayor cautela.