Escenario crítico: una guerra corta salvaría al mercado, una larga lo hundiría
- El escenario base apunta a una guerra corta, aunque el riesgo de escalada sigue siendo elevado.
- El cierre de Ormuz y los ataques a infraestructuras energéticas son el principal riesgo para los mercados.
- Una prolongación del conflicto podría derivar en inflación de oferta y un escenario de estanflación.
El análisis de Pedro del Pozo, director de inversiones financieras de Mutualidad, plantea un escenario central claro: el conflicto en Oriente Medio podría ser de corta duración, aunque con riesgos evidentes de escalada. Tras cuatro semanas de enfrentamientos, el componente más intenso de ataques a infraestructuras y superioridad aérea parece haber quedado atrás, lo que apunta a una posible reducción progresiva de la intensidad militar.
Sin embargo, como advierte Pedro del Pozo, esto no elimina la incertidumbre. El estrecho de Ormuz continúa prácticamente cerrado, lo que mantiene la presión sobre los mercados energéticos y, por extensión, sobre los activos financieros globales. Este punto es crítico: el mercado no solo teme el conflicto en sí, sino su impacto directo sobre el suministro de petróleo y gas.
Guerra corta vs riesgo de enquistamiento
El escenario base, según del Pozo, es una guerra limitada de entre cuatro y cinco semanas, coherente con el despliegue militar de Estados Unidos en la zona. Factores como la evolución del mercado de bonos —que actúa como freno indirecto— o el calendario electoral estadounidense refuerzan la idea de que Washington preferiría evitar un conflicto prolongado.
Idea clave del análisis: EE.UU. tiene incentivos claros para cerrar el conflicto rápido, mientras que otros actores podrían estar más cómodos con una duración mayor.
En paralelo, Irán ha reducido significativamente el uso de misiles y drones desde el inicio del conflicto, lo que refleja cierto desgaste de sus capacidades. Aun así, su principal ventaja sigue siendo el tiempo: un conflicto largo penaliza más a Estados Unidos que a Irán.
El verdadero riesgo: energía e inflación
El mayor peligro para los mercados no es solo el cierre de Ormuz, sino la posible destrucción de infraestructuras energéticas clave. Según Pedro del Pozo, este escenario tendría un impacto mucho más profundo, al generar una inflación de oferta, más difícil de controlar que la provocada por la demanda.
Este tipo de inflación podría traducirse en tipos de interés más altos y menor crecimiento, sentando las bases de un entorno de estanflación. Es decir, el peor escenario posible para los mercados financieros.
Escenarios y desenlace posible
Entre las posibles salidas, del Pozo apunta a un alto el fuego acompañado de una fuerza internacional que garantice la seguridad en el estrecho de Ormuz. En este contexto, podrían participar países europeos o Japón, evitando una presencia directa dominante de Estados Unidos.
Sin embargo, si el conflicto se prolonga y requiere un refuerzo sostenido de tropas estadounidenses, el escenario para los mercados se deterioraría rápidamente. En ese caso, la actual fase de corrección podría dar paso a un ciclo claramente negativo, impulsado por expectativas de inflación al alza y crecimiento a la baja.
Reflexión de Capital Bolsa: este análisis pone negro sobre blanco lo que el mercado ya empieza a descontar: el verdadero riesgo no es el conflicto en sí, sino su duración y su impacto sobre la energía. Si el escenario es corto, el mercado puede recuperarse con rapidez. Si se alarga, entramos en terreno peligroso de inflación estructural y presión sobre tipos. En este contexto, tiene sentido vigilar petróleo, bonos y sectores sensibles a costes energéticos, porque ahí se anticipará el siguiente movimiento del mercado.