El indicador más fiable del mercado lanza su señal más bajista de la historia
- La exposición a acciones de los hogares estadounidenses alcanza un máximo histórico del 54,9%.
- Este indicador es considerado por su autor como el mejor predictor de la rentabilidad bursátil a 10 años.
- El modelo sugiere que el S&P 500 podría perder un 5,4% anual real durante la próxima década.
Mark Hulbert pone el foco en lo que denomina el “mayor predictor individual” de los retornos bursátiles a largo plazo: la proporción de las carteras de los hogares estadounidenses invertida en acciones. Y la señal que lanza este indicador no podría ser más inquietante.
Según los últimos datos publicados por la Reserva Federal, la asignación media a renta variable de los hogares de EE. UU. ha alcanzado el 54,9%, el nivel más alto jamás registrado. En términos históricos, cuanto mayor es esta cifra, peor ha sido la rentabilidad real del mercado en la década posterior.
El indicador que nunca había sido tan bajista
Este indicador fue introducido en 2013 por el autor anónimo del blog Philosophical Economics y, según sus estudios, ha demostrado una capacidad predictiva superior a la de otros ratios de valoración tradicionales como el PER, el CAPE o la rentabilidad por dividendo. Hulbert subraya que él mismo no ha encontrado ninguna métrica con un historial mejor.
La lógica es contraria al consenso: cuando los inversores individuales están muy expuestos a bolsa, suele significar que el entusiasmo es extremo y que el potencial de rentabilidad futura es bajo. En cambio, los mejores retornos a largo plazo han aparecido cuando la participación en acciones era reducida.
Una correlación estadísticamente muy significativa
El análisis histórico muestra una relación muy estrecha entre la asignación a renta variable de los hogares y la rentabilidad real posterior del S&P 500. La correlación medida por el R² alcanza el 59,4%, un nivel inusualmente alto para un indicador de mercado, lo que refuerza su credibilidad estadística.
Aplicando un modelo econométrico basado en esta relación histórica, Hulbert estima que, si el patrón se repite, el S&P 500 podría registrar una rentabilidad real negativa del −5,4% anual durante la próxima década. Es decir, incluso antes de comisiones o impuestos, el mercado no solo no batiría a la inflación, sino que perdería poder adquisitivo de forma significativa.
El resto de indicadores también envía un mensaje incómodo
Hulbert no se queda solo en este indicador. En su seguimiento habitual de diez métricas de valoración con historial predictivo probado, el mensaje agregado sigue siendo negativo. Aunque algunas no son tan extremas como la asignación a renta variable de los hogares, el promedio apunta a que el S&P 500 podría quedarse por debajo de la inflación en torno a un 2,6% anual en los próximos diez años.
En otras palabras, no se trata de una señal aislada, sino de un conjunto de indicadores que coinciden en advertir de unas expectativas de retorno muy pobres desde los niveles actuales.
Una advertencia para el inversor a largo plazo
El mensaje no es que el mercado vaya a caer de forma inmediata, sino que el punto de partida importa. Con los hogares extremadamente expuestos a bolsa y valoraciones exigentes, el margen para obtener retornos atractivos a largo plazo se reduce de forma drástica.
Desde una perspectiva contraria, este tipo de lecturas extremas suele invitar a la prudencia estratégica: diversificar, rebajar expectativas de rentabilidad y ser consciente de que los próximos diez años podrían parecerse poco a los anteriores.
En definitiva, el indicador que históricamente mejor ha anticipado los retornos del mercado lanza hoy su señal más bajista registrada. Ignorarla puede no tener consecuencias inmediatas, pero sí puede resultar costoso para quien piense en términos de década y no de meses.