"2025 invierte el guion: el viejo manual de inversión ya no sirve", alerta Julius Baer

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Capitalbolsa | 05 dic, 2025 09:43 - Actualizado: 19:43
librocbviejo11
Puntos clave
  • 2025 ha puesto en cuestión viejas certezas de inversión y consolida un nuevo régimen de mercado.
  • Bonos, bolsa global y oro han sorprendido al alza, mientras bitcoin ha quedado rezagado.
  • La IA, la intervención política y el peso del minorista hacen que la complacencia ya no sea una opción.

Con la recta final del año en marcha, el mercado entra en la fase clásica de balances y proyecciones. El equipo de análisis de Julius Baer recuerda que el ambiente prenavideño no solo trae luces y escaparates, sino también la necesidad de revisar qué ha funcionado en las carteras y qué se puede esperar de los próximos doce meses. Sus previsiones detalladas para 2026 llegarán la próxima semana, pero el mensaje preliminar es claro: 2025 ha obligado incluso a los inversores más veteranos a revisar convicciones que parecían firmes.

Desde Julius Baer se insiste en la fragilidad de la inversión basada exclusivamente en pronósticos. A finales de 2024 el lema era “preservar capital”, objetivo que se cumplió, pero a costa de un exceso de prudencia que ha quedado patente con la fuerza real de los mercados en 2025. La realidad ha sido mucho menos defensiva de lo que se esperaba hace un año.

Un año brillante para bonos, bolsa y oro


Según Julius Baer, los bonos han superado claramente al efectivo, con rentabilidades de un dígito pero muy extendidas. Los segmentos más arriesgados del crédito, como el alto rendimiento global, han rozado subidas cercanas al 10%, mientras que la deuda corporativa emergente y el crédito con grado de inversión se han movido en una horquilla aproximada del 3,5% al 8%, en función de la divisa.

La renta variable también cierra un ejercicio muy sólido, con avances en torno al 20% en dólares y cerca del 7% en francos suizos. El efecto divisa ha distorsionado la percepción de los activos no estadounidenses, pero en moneda local las cifras son contundentes: la eurozona sube en torno al 14%, Alemania roza el 20%, Suiza avanza a doble dígito y Japón y Reino Unido se sitúan por encima del 23%. Los emergentes se han revitalizado, apoyados por el resurgir de China, mientras que el gran vencedor alternativo ha sido el oro, con el mejor comportamiento en más de medio siglo. En el lado contrario, bitcoin ha sido la gran decepción relativa del año.

A pesar de haber arrancado el ejercicio con una postura cauta, Julius Baer destaca que la flexibilidad en la gestión de carteras permitió capturar buena parte de la recuperación. El giro llegó cuando quedó claro que la retórica arancelaria no desembocaría en una guerra comercial a gran escala, obligando a revisar rápidamente los escenarios más pesimistas.

Nuevo régimen: minorista, algoritmos e intervención política


Uno de los mensajes centrales de Julius Baer es que la clásica separación entre “dinero inteligente” y “dinero tonto” ha quedado obsoleta. La inversión minorista representa ya cerca de un tercio del volumen negociado en Estados Unidos, mientras que otro tercio corresponde a estrategias cuantitativas y de alta frecuencia. Entre ambos, pueden amplificar movimientos y forzar reacciones que los modelos tradicionales no capturan bien.

La firma señala además un segundo elemento estructural: la intervención política en sectores clave como la IA y la energía. La carrera por el liderazgo tecnológico y energético es ya una prioridad estratégica global, y los gobiernos no están dispuestos a dejar el resultado exclusivamente en manos del mercado. Incluso con un análisis fundamental sólido, la acción regulatoria puede alterar drásticamente el perfil de una compañía o de un sector entero.

A todo ello se suma una dispersión histórica de rendimientos. Los índices suben, pero concentrados en un puñado de grandes valores, especialmente ligados a inteligencia artificial. Estilos como crecimiento han batido claramente a la calidad, y la divergencia entre Europa y Estados Unidos en la relación valor–crecimiento complica todavía más la selección de activos. La carrera por construir la infraestructura de IA, garantizar el suministro energético y monetizar de forma rentable esas soluciones se ha convertido en el verdadero eje del mercado.

Reflexión de Capital Bolsa


Nosotros creemos que la lectura de Julius Baer encaja plenamente con lo que estamos viendo en los mercados: un nuevo régimen de inversión dominado por la dispersión, el peso del minorista, los algoritmos y la intervención política. En este entorno, limitarse a “comprar índice” sin analizar la concentración real del riesgo puede ser peligroso, igual que aferrarse a narrativas antiguas de “dinero listo” frente a “dinero tonto”.

De cara a 2026 y en adelante, pensamos que la clave estará en combinar exposición a los grandes ganadores estructurales de la IA y la energía con una gestión activa del riesgo y una vigilancia extrema de los cambios regulatorios. Nuestra visión es que el mercado seguirá premiando a los auténticos líderes tecnológicos y a las compañías capaces de financiar y explotar la nueva infraestructura de IA, pero con una volatilidad elevada y episodios de corrección que habrá que aprovechar con disciplina en la construcción de cartera.

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