Los bonos compran la esperanza de paz entre EE.UU. e Irán pese a los últimos ataques

CapitalBolsa
Capitalbolsa | 27 may, 2026 12:16
bonoscbacciones11
Puntos clave
  • Las rentabilidades de los bonos del Tesoro estadounidense retroceden ante el optimismo sobre un posible acuerdo con Irán.
  • El mercado mantiene el tono constructivo pese a los ataques de EE.UU. en el sur de Irán.
  • La atención se desplaza ahora al PCE de abril, la medida de inflación preferida por la Fed.

Las rentabilidades de los bonos del Tesoro estadounidense caen este miércoles, en un mercado que sigue dando más peso a la posibilidad de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán que a los últimos episodios de tensión militar. Según CNBC, el optimismo de los inversores sobre una posible solución al conflicto se mantiene pese a la presión sobre el frágil alto el fuego entre Washington y Teherán.

La rentabilidad del bono estadounidense a 10 años, principal referencia para el coste de financiación del Gobierno de EE.UU., retrocede algo más de 2 puntos básicos, hasta el entorno del 4,46%. El Treasury a 2 años, más sensible a las expectativas sobre tipos de la Reserva Federal, también baja más de 2 puntos básicos, hasta el 4,02%. En el tramo largo, el bono a 30 años cae hasta aproximadamente el 5,00%.

El mercado mira más al acuerdo que a los ataques

El movimiento de los bonos resulta relevante porque se produce después de que las fuerzas estadounidenses llevaran a cabo ataques en el sur de Irán. El Pentágono los describió como operaciones de legítima defensa, dirigidas contra emplazamientos de lanzamiento de misiles y contra buques iraníes que supuestamente intentaban desplegar minas.

Irán respondió acusando a Estados Unidos de una grave violación de los términos del alto el fuego. Sin embargo, la reacción de mercado ha sido relativamente contenida. Los inversores parecen seguir creyendo que, pese al ruido militar, las partes mantienen incentivos para avanzar hacia algún tipo de entendimiento.

La caída de las TIRes sugiere que el mercado aún compra el escenario de desescalada. Si los inversores temieran una ruptura inmediata del alto el fuego, lo normal sería ver más presión sobre petróleo, inflación esperada y bonos.

Rally de deuda soberana también fuera de EE.UU.

El alivio no se limita a los Treasuries. Los mercados globales de deuda soberana también muestran un comportamiento positivo. En Reino Unido, los gilts prolongan el rebote iniciado el viernes, apoyados por una moderación de las preocupaciones políticas internas.

Las rentabilidades británicas habían repuntado hasta máximos de varias décadas en las últimas semanas, después de unos malos resultados electorales locales para el Partido Laborista que aumentaron la presión sobre el primer ministro Keir Starmer. La relajación posterior indica que parte de esa tensión política empieza a digerirse.

El PCE vuelve al centro de la escena

Más allá del frente geopolítico, los inversores tienen por delante una agenda relevante de datos macroeconómicos. La referencia más importante será la lectura de abril del índice de precios del gasto en consumo personal, el PCE, que es la medida de inflación preferida por la Reserva Federal.

Los economistas consultados por Dow Jones esperan una subida mensual del 0,5% y un avance interanual del 3,8% en la tasa general. Un dato por encima de lo previsto podría volver a tensionar la parte corta de la curva, al reforzar la idea de que la Fed tendrá menos margen para relajar su política monetaria.

  • 10 años EE.UU.: en torno al 4,46%, con caída de algo más de 2 puntos básicos.
  • 2 años EE.UU.: cerca del 4,02%, sensible a expectativas de tipos de la Fed.
  • 30 años EE.UU.: alrededor del 5,00%, todavía en niveles elevados.
  • Próxima referencia: PCE de abril, clave para la lectura de inflación.

Confianza del consumidor, otra señal a vigilar

La evolución del consumidor estadounidense también vuelve a estar bajo vigilancia. La confianza cayó en mayo, afectada por el impacto inflacionista del conflicto en Oriente Medio. La subida de la energía y la incertidumbre geopolítica pueden erosionar la percepción de los hogares, incluso si el mercado laboral se mantiene todavía resistente.

Este punto es importante para la Fed. Si la inflación energética persiste, el banco central puede verse obligado a mantener una postura dura. Pero si el consumidor empieza a debilitarse de forma clara, el margen para endurecer más la política monetaria se reduce.

La renta fija está atrapada entre dos fuerzas: el alivio por una posible desescalada en Irán y el riesgo de que la inflación energética mantenga a la Fed sin margen para bajar la guardia.

En conjunto, la caída de las rentabilidades refleja un mercado que todavía confía en una salida negociada al conflicto. Pero esa confianza dependerá de dos pruebas inmediatas: que no haya una escalada militar relevante en Irán y que el PCE no confirme una nueva aceleración inflacionista. Si ambas condiciones se cumplen, los bonos podrían mantener el tono de alivio. Si fallan, la volatilidad volverá rápido a la curva estadounidense.

contador