Goldman enfría el rally del oro tras el giro restrictivo de la Fed
- Goldman Sachs rebaja su previsión para el oro a final de año desde 5.400 hasta 4.900 dólares por onza.
- El motivo principal es el giro más restrictivo de la Fed y el retraso esperado de los recortes de tipos hasta 2027.
- Pese al recorte de previsión, el banco sigue viendo apoyo en la demanda de bancos centrales y en la tensión geopolítica.
El cambio de tono de la Reserva Federal empieza a tener consecuencias directas sobre las previsiones de materias primas. Según Nora Redmond, de MarketWatch, Goldman Sachs ha recortado en 500 dólares su objetivo para el oro a final de año, situándolo ahora en 4.900 dólares por onza, frente a los 5.400 dólares previstos anteriormente.
El ajuste responde a una idea sencilla: si la Fed no recorta tipos en 2026, el oro pierde parte de uno de sus principales apoyos. El metal precioso no ofrece cupón ni dividendo, por lo que un entorno de tipos más altos aumenta el coste de oportunidad de mantenerlo en cartera.
La Fed cambia el escenario para el oro
Los estrategas de materias primas de Goldman, Lina Thomas y Daan Struyven, han revisado sus expectativas después de que los economistas del banco retrasaran los recortes de tipos previstos por la Fed. Las bajadas que antes se esperaban entre finales de 2026 y comienzos de 2027 se desplazan ahora hacia junio y diciembre de 2027.
El catalizador ha sido una Reserva Federal más dura de lo previsto bajo la presidencia de Kevin Warsh. La reunión dejó un mensaje incómodo para el oro: varios miembros del FOMC contemplan incluso una subida de tipos este año, lo que reduce el atractivo relativo de un activo sin rendimiento.
La lectura de mercado es clara: el oro puede seguir siendo un activo de protección, pero su recorrido se modera si la Fed mantiene una política monetaria restrictiva durante más tiempo.
Una caída fuerte tras el shock geopolítico
El oro ha corregido con fuerza desde el inicio de la guerra en Irán. El metal acumula una caída cercana al 15% desde ese episodio, pese a que inicialmente el conflicto podía interpretarse como un factor favorable para los activos refugio.
La explicación está en el petróleo y la inflación. El cierre efectivo del estrecho de Ormuz provocó una subida de la energía, alimentando el temor a nuevas presiones inflacionistas. Ese escenario reduce la probabilidad de recortes de tipos y aumenta incluso el riesgo de nuevas subidas, lo que acaba pesando sobre el oro.
En la sesión citada, el oro caía alrededor de un 1,5%, hasta situarse cerca de los 4.184 dólares por onza. Reuters también apunta que el metal se encaminaba a su tercera semana consecutiva de caídas, presionado por un dólar más fuerte y por las señales más restrictivas de la Fed.
Los bancos centrales siguen sosteniendo la demanda
Pese al recorte de previsión, Goldman Sachs no abandona una visión constructiva sobre el oro. El banco sigue viendo soporte en la demanda de los bancos centrales, que continúa muy por encima de los niveles previos a 2022.
Las compras se han moderado frente al pico de 67 toneladas mensuales registrado en 2024, pero siguen situándose aproximadamente en el triple de las 17 toneladas mensuales habituales antes de la congelación de activos rusos en 2022. Esta tendencia refleja una diversificación estructural de reservas por parte de varios países.
El oro pierde fuerza táctica por los tipos, pero mantiene soporte estratégico. La demanda oficial, la tensión geopolítica y las dudas sobre sostenibilidad fiscal occidental siguen actuando como colchón para el metal.
Geopolítica y carteras privadas
Goldman también considera que los conflictos geopolíticos pueden aumentar el peso del oro en las carteras privadas. El episodio de Irán, junto con otros focos de tensión internacional, podría acelerar la búsqueda de diversificación fuera de activos financieros tradicionales.
El banco subraya que la presencia del oro en las carteras privadas todavía es reducida. Si los inversores empiezan a cuestionar con más fuerza la sostenibilidad fiscal de Occidente o el papel de ciertas monedas de reserva, el metal podría recuperar atractivo como activo de protección a largo plazo.
La rebaja de Goldman no es una señal bajista absoluta. De hecho, el nuevo objetivo de 4.900 dólares sigue implicando potencial alcista frente a los niveles actuales. Pero sí enfría la expectativa de un tramo vertical inmediato hacia nuevos máximos.