Los bancos centrales planean seguir comprando más oro. He aquí una medida interesante que están tomando para almacenarlo de forma segura.
- El 45% de los bancos centrales prevé aumentar sus reservas de oro en el próximo año.
- El World Gold Council destaca que el oro sigue siendo un activo estratégico pese a la reciente corrección.
- Algunos bancos centrales están diversificando también los lugares donde guardan sus reservas.
Los bancos centrales no parecen haber perdido confianza en el oro, pese a la fuerte corrección reciente del metal. Según Myra P. Saefong, de MarketWatch, una encuesta del World Gold Council muestra que un porcentaje récord del 45% de los gestores de bancos centrales espera aumentar sus reservas de oro durante los próximos doce meses.
El dato es relevante porque llega después de varios años de compras muy intensas. Entre 2022 y 2024, los bancos centrales adquirieron más de 1.000 toneladas anuales de oro, aproximadamente el doble del ritmo medio registrado entre 2012 y 2021. En 2025, las compras se moderaron hasta 863,3 toneladas, pero siguieron siendo elevadas en términos históricos.
El oro conserva su papel estratégico
Shaokai Fan, responsable global de bancos centrales del World Gold Council, sostiene que la demanda sigue apoyada por razones estructurales. Los bancos centrales valoran especialmente el comportamiento del oro en momentos de crisis, su capacidad como reserva de valor a largo plazo y su utilidad para diversificar carteras oficiales.
Ese papel se ha reforzado en un entorno marcado por incertidumbre geopolítica, altos niveles de deuda, riesgos de inflación y dudas sobre la futura composición de las reservas globales. Para muchos bancos centrales, el oro no es una apuesta táctica de corto plazo, sino una pieza de estabilidad dentro de sus balances.
No solo compran más: también diversifican dónde lo guardan
Una de las conclusiones más interesantes de la encuesta no está solo en las compras, sino en la custodia. El 10% de los bancos centrales consultados diversificó sus ubicaciones de almacenamiento en el extranjero durante el último año, frente al 2% de la encuesta anterior. Además, un 9% aumentó el almacenamiento doméstico.
De cara a los próximos doce meses, otro 9% espera diversificar sus ubicaciones internacionales y un 7% planea aumentar el almacenamiento dentro de su propio país. Aunque el Banco de Inglaterra sigue siendo el lugar de custodia más utilizado, algunos bancos centrales prefieren no concentrar todo su oro en una única jurisdicción.
La lógica es sencilla: diversificar el almacenamiento reduce el riesgo de concentración, mejora la flexibilidad operativa y refuerza la capacidad de acceso a las reservas en situaciones de tensión geopolítica.
La corrección no cambia la tendencia de fondo
El oro ha entrado recientemente en mercado bajista tras caer más de un 20% desde sus máximos de marzo. El contrato de agosto se situó en torno a 4.354 dólares por onza, prácticamente plano en el año y con descensos en el mes.
Sin embargo, el World Gold Council considera que la demanda oficial seguirá siendo sólida. Si los bancos centrales continúan comprando por motivos de seguridad, diversificación y gestión estratégica de reservas, el oro mantendrá un apoyo estructural más allá de los movimientos de corto plazo.
Para los inversores, la lectura es importante: la demanda de bancos centrales no garantiza subidas lineales del oro, pero sí ofrece un soporte de fondo. En un contexto de deuda elevada, inflación persistente y tensiones geopolíticas, el metal sigue funcionando como una posición estratégica más que como una simple operación especulativa.