La mitad de los gestores descarta que las acciones de IA estén en una burbuja
- El 48% de los gestores considera que las acciones ligadas a la IA no están en una burbuja, frente al 43% que sí aprecia señales de sobrevaloración.
- Las posiciones largas en semiconductores son ya la operación más saturada del mercado para el 82% de los encuestados.
- El indicador de sentimiento de Bank of America se sitúa en 9,4 sobre 10, un nivel considerado extremadamente alcista.
Los gestores internacionales continúan confiando en el potencial de la inteligencia artificial, aunque reconocen que el posicionamiento en algunos segmentos del mercado ha alcanzado niveles muy elevados.
El 48% de los participantes en la encuesta mensual de gestores de fondos de Bank of America descarta que las acciones relacionadas con la IA se encuentren dentro de una burbuja, mientras que el 43% considera que las valoraciones sí presentan características propias de este fenómeno.
El resultado muestra una división creciente entre quienes consideran que las inversiones actuales estarán respaldadas por mejoras futuras de productividad y beneficios, y quienes advierten de que las expectativas incorporadas en las cotizaciones podrían ser demasiado exigentes.
Los hiperescaladores mantendrán la inversión
El 61% de los gestores no espera que los grandes proveedores de servicios en la nube reduzcan sus inversiones. Este dato sugiere que el mercado confía en que compañías como Microsoft, Amazon, Alphabet, Meta y Oracle continuarán destinando grandes cantidades de capital a centros de datos, chips, servidores y capacidad energética.
Sin embargo, los inversores identifican precisamente el fuerte gasto de capital de los hiperescaladores como una de las principales fuentes de riesgo. El 48% considera que esta inversión podría convertirse en el origen más probable de un eventual evento crediticio.
Los semiconductores, la operación más saturada
El entusiasmo por la inteligencia artificial se refleja especialmente en el sector de los semiconductores. Para el 82% de los gestores, las posiciones largas en fabricantes de chips constituyen actualmente la operación más concurrida del mercado.
Esta elevada concentración no implica necesariamente que el sector vaya a sufrir una corrección inmediata, pero sí aumenta su vulnerabilidad ante cualquier decepción en resultados, retraso en los planes de inversión o revisión a la baja de las previsiones de demanda.
Durante julio, los gestores redujeron parte de su exposición a la tecnología para proteger las carteras frente a los riesgos asociados a la IA. No obstante, ninguno de los participantes declaró mantener posiciones cortas, lo que indica que la estrategia sigue siendo reducir riesgo, más que apostar directamente por una caída del sector.
Sentimiento extremadamente alcista
Más allá de la inteligencia artificial, el sentimiento general de los gestores ha mejorado gracias a las expectativas de crecimiento económico, la continuidad de la inversión tecnológica y una política monetaria menos restrictiva por parte de la Reserva Federal.
El indicador Bull & Bear de Bank of America, que mide el posicionamiento y el sentimiento en una escala de cero a diez, se sitúa en 9,4 puntos. La entidad califica este nivel como extremadamente alcista.
Los gestores están incrementando sus posiciones en la renta variable de Estados Unidos y la zona euro, así como en los sectores sanitario e industrial. La sobreponderación agregada en acciones se encuentra en máximos desde julio de 2021.
En sentido contrario, han reducido su exposición al Reino Unido, los mercados emergentes, las materias primas y la energía. La infraponderación en el mercado británico es la mayor desde agosto de 2020, mientras que la reducción de posiciones en energía ha registrado su mayor movimiento desde junio de 2010.
Confianza en la IA, pero con menor margen de error
La encuesta de Bank of America refleja que los gestores todavía no consideran mayoritariamente que la inteligencia artificial se encuentre dentro de una burbuja. Sin embargo, la saturación de las posiciones en semiconductores, el elevado gasto de capital y el fuerte optimismo general reducen el margen para decepciones.
La continuidad del movimiento dependerá de que las empresas tecnológicas conviertan sus inversiones en crecimiento sostenible de ingresos, productividad y beneficios. Mientras esto ocurra, los gestores parecen dispuestos a mantener exposición a la temática, aunque con una mayor diversificación hacia otros sectores y mercados.