Burry avisa sobre SpaceX: demasiado cara, pero demasiado peligrosa para vender en corto
- Michael Burry cuestiona la valoración de casi 3 billones de dólares de SpaceX.
- El inversor no está corto en la acción porque considera que las opciones bajistas son demasiado caras.
- Burry vuelve a advertir sobre el exceso de entusiasmo en tecnología, IA y valores de momentum.
Michael Burry, conocido por anticipar el colapso hipotecario que precedió a la crisis financiera, ha vuelto a lanzar una advertencia contra el exceso de valoración en el mercado tecnológico. Esta vez el foco está en SpaceX, cuya capitalización se acerca ya a los 3 billones de dólares tras una fuerte subida posterior a su salida a bolsa.
Según Arundhati Sarkar, Burry no tiene actualmente ninguna posición en SpaceX, ni alcista ni bajista. El matiz es importante: aunque duda abiertamente de la valoración de la compañía, ha decidido no ponerse corto porque las opciones bajistas siguen siendo demasiado caras para que la apuesta tenga una relación riesgo-recompensa atractiva.
Una valoración que Burry no compra
Burry explicó que revisó varias estrategias bajistas con opciones sobre SpaceX, pero descartó todas. Una opción put con precio de ejercicio de 100 dólares y vencimiento en diciembre de 2028 cotizaba alrededor de 25 dólares por contrato, con la acción cerca de los 212 dólares. Otra opción similar con vencimiento en junio de 2027 costaba unos 13 dólares, mientras que una put de diciembre de 2026 se situaba en torno a 6,75 dólares.
El inversor reconoció que esta última le resultó tentadora, pero decidió no ejecutarla. Su razonamiento es que la volatilidad implícita sigue siendo elevada y que puede tener más sentido esperar a que el precio se estabilice y la prima de las opciones se reduzca antes de plantear una apuesta bajista.
El mensaje de Burry no es que SpaceX vaya a caer mañana, sino que la valoración actual parece extremadamente exigente frente a los ingresos reales de la compañía.
SpaceX, entre la narrativa y los números
Burry describió a SpaceX como una combinación de negocio espacial, telecomunicaciones de nicho, red social problemática y una especie de CoreWeave light, con menos de 20.000 millones de dólares de ingresos anuales. Su crítica se centra en la distancia entre esa base de negocio actual y una valoración que ya la sitúa entre las mayores compañías del planeta.
La subida reciente ha llevado a SpaceX a superar a Amazon por capitalización bursátil y a colocarse solo por detrás de Nvidia, Alphabet, Apple y Microsoft en el ranking global. Ese ascenso refleja el entusiasmo del mercado por la combinación de espacio, inteligencia artificial, infraestructura tecnológica y el factor Elon Musk.
Pero Burry mantiene una visión escéptica sobre el conjunto del mercado tecnológico. El mes pasado ya instó a los inversores a reducir exposición a valores disparados por la IA y el momentum, advirtiendo de que el entusiasmo actual empieza a recordar a las últimas fases de la burbuja puntocom.
La advertencia es clara: una acción puede estar cara y aun así ser peligrosa para ponerse corto. En mercados dominados por FOMO, la valoración puede dejar de importar durante más tiempo del que aguanta cualquier inversor bajista.
La conclusión es que Burry ve una valoración difícil de justificar en SpaceX, pero no una oportunidad inmediata para apostar contra el valor. Su postura es probablemente la más incómoda para muchos inversores: reconocer una posible burbuja, pero admitir que todavía no hay una forma barata ni segura de jugar su corrección.