El FMI da oxígeno a España: mejora el crecimiento y la sitúa a la cabeza de Europa

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Capitalbolsa | 19 ene, 2026 10:52
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Puntos clave
  • El FMI eleva el crecimiento previsto de España al 2,3% en 2026 y al 1,9% en 2027.
  • España seguiría entre las economías avanzadas con mejor desempeño, solo por detrás de Estados Unidos.
  • El impulso de la inversión en tecnología e IA compensa en parte el impacto negativo de los nuevos aranceles.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha vuelto a revisar al alza sus previsiones para la economía española. Según detalla Europa Press a partir de las nuevas proyecciones del organismo, España crecería un 2,3% en 2026 y un 1,9% en 2027, mejoras de tres y dos décimas respectivamente frente al escenario manejado en octubre. Pese a la evidente desaceleración respecto al 2,9% estimado para 2025, el país seguiría situándose entre las grandes economías más dinámicas del mundo desarrollado.

Con estas nuevas cifras, la previsión del FMI para 2026 supera incluso la del propio Gobierno, que mantiene su estimación en el 2,2%. Para 2027, en cambio, el organismo internacional es más prudente que el Ejecutivo: el 1,9% previsto quedaría dos décimas por debajo del 2,1% que maneja Moncloa y supondría el menor ritmo de avance del PIB desde 2014, excluyendo el desplome de 2020 por la pandemia.

Aun con esa moderación, el FMI vuelve a subrayar el comportamiento relativo de España: solo Estados Unidos crecería más entre las grandes economías avanzadas, con un 2,4% en 2026 y un 2% en 2027, mientras que la zona euro se quedaría claramente por detrás, con ritmos en torno al 1,3%-1,4%.

España, por delante de la zona euro y cerca de Estados Unidos


Las nuevas proyecciones del FMI colocan a España como la gran economía europea con mejor desempeño en 2026, prácticamente duplicando el crecimiento de la zona euro, cuyo PIB avanzaría un 1,3%. En 2027, el Fondo prevé un crecimiento del 1,9% para España, frente al 1,4% para el conjunto de la unión monetaria.

Por países, el organismo mejora la previsión de Alemania para 2026 hasta el 1,1%, mientras que mantiene en el 1,5% el crecimiento de 2027. En el caso de Francia, proyecta un avance del 1% en 2026 y del 1,2% en 2027, y para Italia anticipa un crecimiento del 0,7% en ambos ejercicios. El contraste refuerza la idea de que España seguirá liderando, junto a algunas economías más pequeñas, el crecimiento del bloque.

El FMI destaca que la ligera aceleración esperada en 2027 en la zona euro estará muy ligada al aumento del gasto público en algunos países —especialmente Alemania— y al mantenimiento de un desempeño sólido en economías como Irlanda y la propia España.

Crecimiento mundial estable, con IA y tecnología como contrapeso


A nivel global, el FMI proyecta un crecimiento del 3,3% en 2026 y del 3,2% en 2027, cifras prácticamente estables respecto al año anterior y ligeramente por encima de su anterior escenario. Para las economías avanzadas espera una expansión del 1,8% este año y del 1,7% el próximo, mientras que las economías emergentes crecerían un 4,2% en 2026 y un 4,1% en 2027.

Según el análisis recogido por Europa Press, la institución que dirige Kristalina Georgieva atribuye este comportamiento estable a un “equilibrio de fuerzas divergentes”: por un lado, el lastre de las tensiones comerciales y los cambios de política arancelaria; por otro, el impulso positivo de la inversión en tecnología, incluida la inteligencia artificial, junto con políticas fiscales y monetarias todavía acomodaticias y la capacidad de adaptación del sector privado.

El FMI espera que el efecto negativo de los aranceles y la incertidumbre comercial sobre el nivel de actividad se vaya diluyendo a lo largo de 2026 y 2027, mientras que el tirón de la inversión tecnológica podría consolidarse en forma de mejoras de productividad más duraderas.

Inflación a la baja y riesgos: deuda, aranceles e IA


En el frente de precios, el FMI prevé que la inflación mundial general descienda desde el 4,1% estimado para 2025 al 3,8% en 2026 y al 3,4% en 2027. El regreso a los objetivos de los bancos centrales sería más gradual en Estados Unidos que en otras grandes economías, pero la tendencia general apunta a una normalización paulatina.

Pese a este escenario relativamente constructivo, los riesgos señalados por el Fondo siguen siendo mayoritariamente bajistas. Por un lado, la posibilidad de que la reevaluación de las expectativas sobre la IA provoque una corrección brusca en los mercados, extendiéndose desde las compañías más ligadas a la tecnología a otros segmentos. Por otro, el riesgo de un nuevo recrudecimiento de las tensiones comerciales o de episodios de inestabilidad geopolítica que alteren cadenas de suministro, materias primas y condiciones financieras.

A todo ello se suma la presión de unos déficits fiscales elevados y una deuda pública creciente, que puede acabar trasladándose a tipos de interés a largo plazo más altos. Por eso, el FMI insiste en la necesidad de reconstruir “colchones fiscales”, reforzar la sostenibilidad de la deuda y avanzar hacia marcos de política comercial más previsibles, capaces de reducir la incertidumbre y favorecer la inversión en un abanico más amplio de sectores.

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