Wall Street se adelanta al espíritu navideño, pero la estadística dice otra cosa.

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Capitalbolsa | 12 nov, 2025 17:35
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Cada fin de año, el mercado revive el mito de la llamada “rally de Santa Claus”, ese impulso alcista que tradicionalmente anima a los inversores durante las fiestas. Pero, según el veterano analista Mark Hulbert (MarketWatch), muchos en Wall Street están colgando las luces demasiado pronto: la verdadera magia bursátil de diciembre no suele comenzar hasta después de Navidad.

Históricamente, el Dow Jones Industrial Average ha subido un 77% de las veces en el periodo comprendido entre el día posterior a Navidad y los dos primeros días hábiles de enero, con una ganancia media del 1,44%. Por el contrario, el promedio de cualquier otro periodo similar apenas alcanza el 0,16%. Son cifras con una significación estadística del 95%, suficientes para sostener que el fenómeno es real… aunque puntual.

Los falsos mitos del rally adelantado

Según explica Hulbert, muchos analistas han estirado tanto el concepto que ya apenas guarda relación con su base estadística. Algunos lo aplican al conjunto de noviembre y diciembre, otros incluso a cualquier repunte pre-navideño del mercado. Pero los datos históricos desmontan esa idea:

  • En la primera mitad del registro histórico del Dow (desde 1896), el periodo noviembre-diciembre no tuvo un rendimiento superior al promedio.
  • Solo en las últimas décadas se ha visto un mejor comportamiento, lo que sugiere —en palabras de Hulbert— “que Santa estuvo dormido durante más de 60 años antes de despertar repentinamente”.

La realidad, por tanto, es que no hay evidencia sólida que respalde un rally temprano. La única versión con base estadística comprobada es la que comienza el día después de Navidad, no antes.

Paciencia, inversores: Santa no llega antes de tiempo

Hulbert insiste en que no conviene adelantar posiciones de riesgo basándose en el entusiasmo estacional. Aunque noviembre y diciembre suelen ser meses favorables, la rentabilidad media se reparte de forma irregular y depende más del contexto macroeconómico y de la política monetaria que del calendario festivo.

El mensaje final del analista es claro: “La única rally digna del nombre de Santa Claus llega en su momento, no antes. Igual que el propio Santa”.

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