Qué esperar en las bolsas, la renta fija, petróleo y oro tras el ataque de Israel a Irán

Pedro del Pozo, director de inversiones financieras de Mutualidad

CapitalBolsa
Capitalbolsa | 13 jun, 2025 17:35
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Fuerte caída de las bolsas europeas al cierre de la semana tras el ataque de Israel a Irán que llevamos siguiendo toda la jornada. Creemos interesante en este cierre de mercado señalar qué podemos esperar de las bolsas, la renta fija, el petróleo y el oro tras este ataque. Veamos:

"El ataque a gran escala de Israel sobre Irán no representa ninguna sorpresa estratégica ni táctica: estratégicamente, Israel lleva amenazando con un ataque de estas características desde que, hace casi dos décadas, Irán comenzó su programa nuclear. Tácticamente, en los últimos días habían aparecido noticias de advertencia por parte de los EEUU -incluyendo la evacuación de personal estadounidense de países cercanos- lo que nos indicaba que podríamos estar cerca de una eventualidad bélica de este estilo", afirma Pedro del Pozo analista de la Mutualidad. Añade:

Más suben Ibex 35
Solaria Energí... 9,02€ 0,17 1,90%
Repsol 12,53€ 0,21 1,70%
Cellnex 33,34€ 0,29 0,88%
Indra-A 35,90€ 0,20 0,56%
PUIG BRANDS B 16,92€ -0,01 -0,06%
Más bajan Ibex 35
IAG 3,70€ -0,16 -4,17%
Grifols-A 10,25€ -0,29 -2,71%
Arcelormittal 25,94€ -0,52 -1,97%
Unicaja Banco 1,89€ -0,04 -1,92%
Fluidra 21,52€ -0,42 -1,91%

Desde el punto de vista militar y político, Israel ha lanzado este ataque avisando (por lo tanto, con la aceptación tácita) pero sin el apoyo material de EEUU. En términos militares, Israel utiliza aviones de combate de fabricación estadounidense, esencialmente los modelos F-15, F-16 y F-35, pero con una autonomía de uso muy superior al del resto de países que cuentan con estos sistemas de armas, algo singularmente importante en el caso del F-35, por sus especiales características de furtividad, que le convierten en un activo idóneo para este cometido. Israel controla el software de esos aviones que, son equipados en buena medida, con armamento de fabricación local. En ese sentido, su capacidad para mantener la presión militar es muy superior a la que, por ejemplo, puede tener Ucrania, sin el apoyo de armas occidental. Esto nos muestra un camino en el cuál la actual crisis puede durar en el tiempo aún con presión internacional en contra y, de hecho, no haber sino comenzado su escalada inicial.

Esto tiene suma importancia para concretar si nos encontramos ante un episodio similar pero a mayor escala del intercambio de misiles y drones entre ambos países de hace ocho meses (finalizado con un acuerdo tácito sustentado por EEUU) o, realmente, podemos vivir un conflicto abierto entre ambos países. Un conflicto que tendría mucho de intercambio “aéreo” de golpes (aviación, misiles, drones) dado que los dos países no comparten frontera, y es poco probable una invasión terrestre en ninguno de lo sentidos, de partes de Iraq, Siria y Jordania por alguno de los ejércitos implicados, iraní o israelí. También es muy probable una intensificación de la tensión en las fronteras de Siria y Líbano, por un movimiento contra Israel de los proxys de Irán en la zona (esencialmente, Hizbolá).

No está de más comentar que Irán apenas tiene apoyos en la región dentro del grupo de países árabes. Es más, Arabia Saudí , con toda su fuerza moral en el mundo árabe, es un archienemigo del régimen chiita de los Ayatollahs. Ello, unido a una administración Trump muy permisiva con el estado hebreo establece un contexto en el que Israel podría tener vía libre para realizar sus ataques, de manera cuasi inmune, en el plano político.

Avanzando en esa línea, desde el punto de vista de los mercados financieros, la primera reacción ha sido la esperable: fortísima subida del precio del petróleo -que ya venía subiendo en las últimas sesiones- de más de cinco dólares en los futuros del Brent y West Texas, y caída de las bolsas, aunque más moderadas de lo que cabría esperar. En cuanto a la deuda, en el caso europeo, no está actuando como activo refugio, sino que ve aumentada su rentabilidad, en línea con un petróleo más caro y, con ello, un posible repunte de la inflación. En resumen, sin duda, los inversores no apuestan por un conflicto largo, de momento.

Si la tensión aumentara (más allá de las represalias que pueda tomar Irán, mediante ataques con misiles o drones), sería esperable un fuerte incremento de la volatilidad bursátil y un movimiento de vuelta en la renta fija que, probablemente, volvería a funcionar como activo refugio, junto al oro que, obviamente, incrementa notablemente su precio en el mercado. En todo caso, el movimiento comentado de la deuda estaría muy constreñido, debido no solo a las presiones inflacionistas -que empujarían las rentabilidades de los bonos públicos al alza-, sino también al más que esperable -y ya en parte cotizado- incremento de los presupuestos de defensa, tanto en Europa como en EEUU. Unos gastos que suponen más déficit y más deuda. Por tanto, es muy probable que, en caso de conflicto largo, asistamos a un aplanamiento de las curvas de deuda.

Por lo que respecta a los bancos centrales, es poco probable que un choque más en Oriente Medio tenga un efecto inmediato sobre sus proyecciones, en el corto plazo. Sí es posible que adopten una postura algo más cauta, en términos de normalización monetaria (es decir, bajadas adicionales de tipos). Pero una vez más, esto dependerá del alcance del conflicto y su perdurabilidad, en términos de inflación.

Históricamente, el efecto sobre los mercados de las crisis bélicas suele ser limitado en el tiempo, con una recuperación rápida de los niveles anteriores pre crisis. Decimos “suele” porque, en ocasiones, el efecto es más profundo. Uno de estos ejemplos sería la crisis del petróleo de 1973, iniciada precisamente con motivo de la guerra árabe-israelí del Yom Kippur. En todo caso, la crisis fue muy intensa debido no solo al factor político y militar, sino al estado general de las economías mundiales en ese momento. Algo que, viendo la macro de hoy, no tiene especialmente correlación.

En resumen, mucha atención a los próximos acontecimientos que vengan de la zona. Caso de resolución rápida, las caídas de bolsa y bonos pueden constituir un momento de entrada para inversores en el mercado. No obstante, atendiendo a la capacidad de Israel de mantener el conflicto abierto y a la segura respuesta iraní, conviene mantener la prudencia, al menos en el corto plazo.

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