3 potenciales desencadenantes para el próximo mercado del bajista
Bret Jensen
- Las bolsas siguen en máximos, pero se acumulan señales de exceso y fragilidad.
- La IA, el empleo y el crédito aparecen como los principales focos de riesgo.
- 2026 podría marcar el final del actual mercado alcista si alguno de estos factores se activa.
Los principales índices bursátiles continúan moviéndose cerca de máximos históricos, con el Dow Jones superando recientemente los 50.000 puntos y el S&P 500 y el Nasdaq muy próximos a sus récords. Sin embargo, tras esta aparente fortaleza, empiezan a acumularse señales de alerta que invitan a preguntarse si el mercado alcista podrá seguir avanzando mucho más tiempo.
Las valoraciones se mantienen en niveles extremos desde una perspectiva histórica, mientras el comportamiento de los inversores muestra claros contrastes: por un lado, un aumento significativo de las ventas de acciones por parte de directivos empresariales; por otro, un uso récord del apalancamiento por parte del inversor minorista. En este contexto, hay tres factores que destacan como posibles detonantes del próximo mercado bajista.
| Más suben Ibex 35 | |||
|---|---|---|---|
| Banco Santander | 11,01€ | 0,19 | 1,74% |
| Banco Sabadell | 3,33€ | 0,05 | 1,58% |
| Arcelormittal | 52,44€ | 0,76 | 1,47% |
| PUIG BRANDS B | 16,58€ | 0,20 | 1,22% |
| Grifols-A | 11,19€ | 0,13 | 1,18% |
| Más bajan Ibex 35 | |||
| Mapfre | 3,88€ | -0,10 | -2,42% |
| IAG | 5,07€ | -0,08 | -1,55% |
| Merlin Prop. | 13,14€ | -0,15 | -1,13% |
| Aena | 27,42€ | -0,30 | -1,08% |
| ACS | 99,05€ | -1,05 | -1,05% |
1. Un posible ajuste brusco en la narrativa de la inteligencia artificial
La inteligencia artificial ha sido el principal motor de las bolsas desde finales de 2022, pero el mercado empieza a cuestionar si las expectativas son demasiado optimistas. El creciente número de competidores y la pérdida de cuota de algunas plataformas líderes han reavivado las dudas sobre la capacidad del sector para sostener el ritmo de inversión necesario.
El riesgo no está solo en la tecnología en sí, sino en el enorme volumen de compromisos de inversión en infraestructuras, centros de datos y capacidad de computación que dependen de que el crecimiento de ingresos acabe justificando el gasto.
Si se produjera una decepción relevante en este frente, el impacto podría extenderse rápidamente a buena parte del mercado, dado el peso que el sector tecnológico ha tenido en la subida de los índices en los últimos años.
2. Deterioro del mercado laboral tras el auge del gasto en IA
El fuerte incremento del gasto en inteligencia artificial ha impulsado temporalmente el empleo, especialmente en sectores ligados a la construcción de centros de datos y a la infraestructura tecnológica. Sin embargo, se trata en muchos casos de empleo temporal, mientras que, a medio plazo, la propia adopción de la IA podría reducir la necesidad de mano de obra en numerosos sectores.
Además, las grandes tecnológicas están financiando este aumento del capex recortando recompras de acciones, utilizando caja y, en algunos casos, anunciando despidos. Si estas tendencias se intensifican, el riesgo es que el mercado laboral empiece a mostrar señales claras de deterioro, un factor que históricamente ha precedido a los mercados bajistas.
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3. Tensiones latentes en el mercado de crédito
El tercer foco de riesgo se sitúa en el mercado de crédito. El crecimiento explosivo del crédito privado en los últimos años, unido al deterioro del sector inmobiliario comercial, está generando preocupación entre los inversores institucionales. Las tasas de morosidad en algunos segmentos ya superan niveles vistos en crisis anteriores.
A esto se suma el comportamiento de la deuda pública estadounidense: pese a las bajadas de tipos de la Reserva Federal, los rendimientos de los bonos a largo plazo se mantienen elevados, reflejando tensiones estructurales como el elevado déficit fiscal y las enormes necesidades de refinanciación.
Un evento de crédito relevante —ya sea en banca regional, crédito privado o inmobiliario comercial— podría actuar como catalizador y provocar un rápido cambio de sentimiento en los mercados.
En conjunto, el mercado sigue avanzando, pero lo hace apoyado en una base cada vez más frágil. Si el ciclo alcista termina en 2026, estos tres factores —IA, empleo y crédito— aparecen como los desencadenantes más probables de un giro brusco en el sentimiento inversor.