Invertir en espacio: Riesgos y oportunidades para inversores
DNB Asset Management
Audun Wickstrand-Iversen, gestor de carteras de DNB AM, destaca el potencial de la economía espacial, que podría superar los 1,8 billones de dólares en 2035, impulsada por satélites, infraestructuras y nuevas tecnologías.
La economía espacial ha dejado de ser un dominio exclusivo de EE. UU. para convertirse en una lucrativa industria comercial. Con un valor de mercado estimado en 500.000 millones de dólares y proyecciones que superan los 1.8 billones de dólares para 2035, el espacio se perfila como una de las industrias con mayor potencial de crecimiento para la próxima década. Según Audun Wickstrand-Iversen, gestor de carteras de DNB AM, “este crecimiento está impulsado por avances tecnológicos como los cohetes reutilizables, la tecnología satelital y los proyectos espaciales comerciales.”
SpaceX ha demostrado la viabilidad económica del sector espacial. La compañía cerró el 2024 con 4,6 millones de suscriptores a su servicio Starlink, un aumento de 600.000 clientes en sólo tres meses. Este crecimiento demuestra el papel clave que juegan los satélites en la transformación digital global y el desarrollo de nuevas oportunidades de inversión.
Para los inversores, las oportunidades más prometedoras se concentran en tres áreas: las industrias basadas en satélites, la infraestructura espacial y las tecnologías futuras.
Respecto a las industrias basadas en satélites, se está observando que la comunicación, la navegación y la observación terrestre están dando lugar a nuevos modelos de negocio. AST SpaceMobile, por ejemplo, ha desarrollado la primera red de Internet satelital capaz de conectarse directamente a dispositivos móviles, eliminando la necesidad de infraestructura terrestre.
Por su parte, en la infraestructura espacial, destacan empresas como MDA Space, fabricante del emblemático brazo robótico «Canadarm» de la Estación Espacial Internacional, y Spire, que utiliza pequeños satélites para mejorar los modelos meteorológicos, están a la vanguardia del desarrollo de infraestructuras clave para la economía espacial.
La comunicación cuántica y la fabricación en microgravedad también prometen revolucionar sectores como la biotecnología y la computación como tecnologías futuras. Redwire, socio de la NASA, está explorando la producción de tejidos y órganos en gravedad cero, mientras que compañías tecnológicas buscan perfeccionar la fabricación de chips de silicio en el espacio para mejorar su pureza estructural.
A pesar del entusiasmo en torno a la economía espacial, el sector enfrenta importantes desafíos. Los altos costes de desarrollo y los estrictos marcos regulatorios pueden frenar el ritmo de crecimiento. La asignación de frecuencias de radio, controlada por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), es un factor crítico que puede condicionar la expansión de las redes de satélites. Además, la incertidumbre geopolítica y los retrasos en el desarrollo tecnológico añaden una capa adicional de riesgo.
A pesar de ello, el sector de lanzadores espaciales continúa evolucionando con empresas como Rocket Lab y SpaceX, que han reducido significativamente los costes de acceso al espacio y, por otra parte, la exploración espacial sigue atrayendo inversiones. Intuitive Machines colabora con la NASA en misiones lunares y proyectos en Marte, mientras que Blue Origin avanza en su visión de colonización espacial a largo plazo.
Aunque la industria espacial está en la cúspide de un enorme crecimiento y ofrece una amplia gama de oportunidades para los inversores, Audun Wickstrand-Iversen apunta que “sigue siendo un entorno de alto riesgo caracterizado por los elevados costes de innovación y los desafíos normativos.”