PIMCO ve la subida del BCE como una señal, no como el inicio de un ciclo agresivo
- PIMCO interpreta la decisión del BCE como un ajuste moderado, no como el inicio de una campaña agresiva de subidas.
- La gestora no espera tipos por encima de lo que ya descuenta actualmente el mercado.
- El deterioro del crecimiento en la zona euro puede limitar la necesidad de un ciclo monetario prolongado.
La reacción de PIMCO a la última decisión del Banco Central Europeo apunta a una lectura contenida del movimiento. Konstantin Veit, gestor de carteras de la firma, considera que la subida de tipos no debe interpretarse como el inicio de una campaña agresiva de endurecimiento monetario, sino como un ajuste moderado destinado a gestionar las expectativas de inflación y de precios.
Según Veit, el BCE estaría enviando una señal al mercado, pero sin alterar de forma sustancial el escenario que ya descuentan los inversores. A día de hoy, PIMCO no prevé que la institución eleve los tipos más allá de lo que ya está reflejado en los precios de los activos financieros.
Un movimiento para influir en las expectativas
Una nueva subida situaría el tipo oficial del BCE en la parte alta del rango estimado como neutral, que PIMCO coloca entre el 1,75% y el 2,5%. En este contexto, la decisión tendría más que ver con reforzar la credibilidad del banco central y contener las expectativas de inflación que con iniciar una fase de endurecimiento prolongado.
La idea central es que el BCE busca evitar que las empresas y los consumidores incorporen de forma permanente mayores expectativas de precios. Si esas expectativas se desanclan, el riesgo para la inflación futura sería mayor y obligaría a una respuesta monetaria más intensa.
El crecimiento empieza a pesar más
Veit advierte de que cuanto más persistan las perturbaciones relacionadas con la guerra, más atención deberá prestar el BCE a una trayectoria de crecimiento cada vez más débil. La economía de la zona euro ya muestra señales de fragilidad: el PIB del primer trimestre fue peor de lo esperado y los últimos índices PMI apuntan a otra ligera contracción en el segundo trimestre.
Este deterioro económico introduce un límite natural a la capacidad del banco central para seguir subiendo tipos. En otras palabras, si la actividad se enfría con rapidez, el BCE tendrá menos margen para endurecer mucho más las condiciones financieras sin agravar el riesgo de recesión.
Un shock distinto al de 2022
PIMCO también subraya una diferencia importante respecto a 2022. Entonces, el shock negativo de oferta se vio amplificado por una demanda todavía fuerte, lo que obligó a los bancos centrales a reaccionar con más contundencia. Ahora, el contexto es distinto: la presión de costes existe, pero no viene acompañada del mismo impulso positivo de la demanda.
Esta diferencia reduce la necesidad de un ciclo prolongado de subidas de tipos. Si el crecimiento sigue debilitándose y la demanda no actúa como amplificador de la inflación, el BCE podría optar por una estrategia más prudente y dependiente de los datos.
El mensaje de fondo es claro: el banco central sigue preocupado por la inflación, pero el deterioro del crecimiento europeo reduce la probabilidad de un endurecimiento monetario agresivo y sostenido.